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02 marzo 2013

A nuestro Papa, Benedicto XVI y a nuestro Señor: GRACIAS.





Publicado el 28/02/2013
Vídeo de agradecimiento a Benedicto XVI por su Pontificado. Elaborado por jóvenes universitarios del portal de recursos para la catequesis Arguments.es



25 febrero 2013

Benedicto XVI: Último Ángelus.

Dios me llama a "subir al monte" pero no significa abandonar a la Iglesia. Si me pide esto es para poder servirla con la misma entrega y el mismo amor de siempre

Último Ángelus de Benedicto XVI

Ciudad del Vaticano, 24 de febrero de 2013 (Zenit.org) Benedicto XVI

A las 12 de hoy, Benedicto XVI se asomó a la venta de su estudio en el Palacio Apostólico Vaticano para recitar el Ángelus con los fieles y los peregrinos congregados en la Plaza de San Pedro. Este es el último Ángelus del papa Ratzinger, antes de la audiencia general en esta misma plaza con la que se despedirá de los fieles de la Iglesia católica antes de su retiro a Castel Gandolfo y luego al monasterio Mater Ecclesiae en el Vaticano. Ofrecemos las palabras del papa antes de la oración mariana:

¡Queridos hermanos y hermanas!

En el segundo domingo de Cuaresma la Liturgia nos presenta siempre el Evangelio de la Transfiguración del Señor. El evangelista Lucas destaca de modo especial el hecho de que Jesús se transfigurara mientras oraba: la suya es una experiencia profunda de relación con el Padre durante una especie de retiro espiritual que Jesús vive sobre un alto monte en compañía de Pedro, Santiago y Juan, los tres discípulos siempre presentes en los momentos de la manifestación divina del Maestro (Lc 5,10; 8,51; 9,28). El Señor, que poco antes había preanunciado su muerte y resurrección (9,22), ofrece a los discípulos un anticipo de su gloria. Y también en la Transfiguración, como en el bautismo, resuena la voz del Padre celeste: «Este es mi hijo, el predilecto, ¡Escuchadle!» (9,35). La presencia luego de Moisés y de Elías, que representan la Ley y los Profetas de la antigua Alianza, es muy significativa: toda la historia de la Alianza está orientada a El, el Cristo, que realiza un nuevo «éxodo» (9,31), no hacia la tierra prometida, como en el tiempo de Moisés, sino hacia el Cielo. La intervención de Pedro: «Maestro, qué bien estamos aquí» (9,33) representa el intento imposible de detener tal experiencia mística. Comenta san Agustín: «[Pedro]… sobre el monte… tenía a Cristo como alimento del alma. ¿Para qué descender para volver a las fatigas y a los dolores, mientras allí arriba estaba lleno de sentimientos de santo amor hacia Dios y que le inspiraban por ello una santa conducta?» (Discurso 78,3).
Meditando este pasaje del Evangelio, podemos extraer una enseñanza muy importante. Sobre todo, el primado de la oración, sin la cual todo el empeño del apostolado y de la caridad se reduce a activismo. En la Cuaresma, aprendemos a dar el justo tiempo a la oración, personal y comunitaria, que da aliento a nuestra vida espiritual. Además, la oración no es un aislarse del mundo y de sus contradicciones, como hubiera querido hacer Pedro sobre el Tabor, sino que la oración reconduce al camino, a la acción. «La existencia cristiana –escribí en el Mensaje para esta Cuaresma– consiste en un contínuo subir al monte del encuentro con Dios, para luego volver a bajar llevando el amor y la fuerza que de ello derivan, para servir a nuestros hermanos y hermanas con el mismo amor de Dios» (n. 3).
Queridos hermanos y hermanas, esta Palabra de Dios la siento de modo especial dirigida a mí, en este momento de mi vida. El Señor me llama a "subir al monte", a dedicarme aún más a la oración y a la meditación. Pero esto no significa abandonar a la Iglesia, al contrario, si Dios me pide esto es justamente para que yo pueda seguir sirviéndola con la misma dedicación y el mismo amor con el que lo he hecho hasta ahora, pero en un modo más adecuado a mi edad y mis fuerzas. Invoquemos la intercesión de la Virgen María: Ella nos ayude a todos a seguir siempre al Señor Jesús, en la oración y en la caridad activa.

11 febrero 2013

Benedicto XVI renuncia al ministerio de Obispo de Roma


''Ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino''

Declaración del papa Benedicto XVI sobre su renuncia al pontificado

Ciudad del Vaticano, 11 de febrero de 2013 (Zenit.org). Benedicto XVI | 0 hitos

Reproducimos la declaración de Benedicto XVI, en el Consistorio Ordinario Público, de 10 de febrero, sobre su renuncia al ministerio de Obispo de Roma, sucesor de san Pedro.
*****
Queridísimos hermanos:
Os he convocado a este Consistorio, no sólo para las tres causas de canonización, sino también para comunicaros una decisión de gran importancia para la vida de la Iglesia. Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino. Soy muy consciente de que este ministerio, por su naturaleza espiritual, debe ser llevado a cabo no únicamente con obras y palabras, sino también y en no menor grado sufriendo y rezando. Sin embargo, en el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de san Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado. Por esto, siendo muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro, que me fue confiado por medio de los Cardenales el 19 de abril de 2005, de forma que, desde el 28 de febrero de 2013, a las 20.00 horas, la sede de Roma, la sede de San Pedro, quedará vacante y deberá ser convocado, por medio de quien tiene competencias, el cónclave para la elección del nuevo Sumo Pontífice.
Queridísimos hermanos, os doy las gracias de corazón por todo el amor y el trabajo con que habéis llevado junto a mí el peso de mi ministerio, y pido perdón por todos mis defectos. Ahora, confiamos la Iglesia al cuidado de su Sumo Pastor, Nuestro Señor Jesucristo, y suplicamos a María, su Santa Madre, que asista con su materna bondad a los Padres Cardenales al elegir el nuevo Sumo Pontífice. Por lo que a mi respecta, también en el futuro, quisiera servir de todo corazón a la Santa Iglesia de Dios con una vida dedicada a la plegaria.
Vaticano, 10 de febrero 2013.
BENEDICTUS PP. XVI

03 agosto 2012

El Papa concluye su tercer libro dedicado a Jesús de Nazaret

(RV).- Benedicto XVI está trabajando en una nueva Encíclica, lo dijo ayer el cardenal secretario de Estado Tarcisio Bertone tras celebrar la Santa Misa en la Iglesia parroquial de Introd, localidad en el Valle de Aosta, donde está transcurriendo un período de reposo. Según destacó el purpurado Benedicto XVI concluyó su tercer volumen dedicado a Jesús de Nazaret y los Evangelios de la infancia que -a su parecer- será un gran regalo para el Año de la Fe; y después de ésta publicación es muy probable que salga a la luz una nueva Encíclica, la cuarta de su pontificado. 
Las declaraciones fueron hechas al margen de la Misa celebrada en la parroquia de aquella localidad de montaña. En su homilía, dedicada a la memoria litúrgica de San Eusebio de Vercelli, el purpurado señaló que la tarea de quien gobierna con sentido de responsabilidad, a diferencia del mercenario que desempeña un oficio, es la de asumir la defensa de los débiles, de los necesitados, y según la imagen del Buen Pastor, la de hacer resplandecer la realeza de Cristo. Añadió que la obra de evangelización de San Eusebio lo llevó a realizar viajes durísimos hasta afrontar peligros, incomprensiones y persecuciones por parte de sus enemigos, y todo esto para llevar el Evangelio y la salvación de Cristo por todas partes. 
Sobre el próximo sínodo sobre la nueva evangelización, subrayó que cuando se habla de nueva evangelización, se hace necesario saber reconocer en esta expresión toda la carga de confianza que Dios nos da hoy en día cuando nos quiere anunciadores del Evangelio entre nuestra gente. “El Señor tiene necesidad hoy de nuestro corazón, de nuestra mente y de nuestras fuerzas para que el proyecto de vida por él anunciado pueda tener la fuerza atractiva de nuestro mundo vital, diferenciado y complejo, en el que se hace necesario saber hacer concretamente visible la fuerza de la esperanza cristiana”. En cada ámbito social –puntualizó- en el trabajo, el matrimonio y la familia, como en todas los círculos de amistosos y de compromiso social; cada uno es verdaderamente insustituible para una ramificación del testimonio de fe.
Sobre la celebración del Año de la Fe, que iniciará en el contexto conmemorativo de los 50 años de la apertura del Concilio Ecuménico Vaticano II, el cardenal secretario de Estado Tarcisio Bertone destacó que será un lapso importante si se piensa en la necesidad que persisten en nuestro tiempo de servir a la causa del hombre que “no sabe a dónde ir y no logra ni siquiera comprender quién sea él mismo”, puntualizó citando las palabras de Benedicto XVI. (Patricia L. Jáuregui Romero - Radio Vaticano)

25 septiembre 2011

El sol 
sobre Alemania


Por Giovanni Maria Vian
BERLÍN, viernes, 23 de septiembre de 2011 (ZENIT.org).- Publicamos el comentario de Giovanni Maria Vian, director de “L’Osservatore Romano”, en la segunda jornada del viaje de Benedicto XVI a Alemania.
* * *
Se puede ya extender a todo el viaje la acertada imagen del sol sobre Berlín elegida por «Frankfurter Allgemeine Zeitung» para titular un comentario al magistral discurso de Benedicto XVI —que, con una elección inteligente y periodísticamente perfecta, ha publicado íntegramente el autorizado periódico alemán—. No sólo y no tanto por el bellísimo tiempo fresco y soleado que está acompañando la visita, sino por su importancia en los distintos momentos. El sol, por lo tanto, resplandece sobre Alemania, donde Joseph Ratzinger ha regresado por tercera vez desde que fue elegido Papa para encontrar a la gente y hablar de Dios, como enseguida explicó.
En la tradición cristiana la luz solar significa también aquella divina que ilumina el mundo, y precisamente el obispo de Roma ha elegido hablar de la luz de Dios al encontrar en Erfurt —justo donde el joven Lutero estudió teología— a los representantes evangélicos, acogido con auténtica cordialidad. Y naturalmente es la cuestión acerca de Dios, central en el pensamiento y en el tormento del joven monje agustino, lo que interesa sobre todo a Benedicto XVI. ¿Quién se preocupa de ello, incluso entre los cristianos? ¿Quién se toma en serio las propias faltas y la realidad del mal? Reflexionar sobre “la causa de Cristo” querida por Lutero, y por ello sobre la fe, es hoy el compromiso ecuménico principal, en un mundo donde pesa cada vez más la ausencia de Dios.
Precisamente utiliza el Papa la imagen de la luz para describir el progresivo distanciamiento del mundo respecto a Dios: al principio sus reflejos todavía lo iluminan, pero después el hombre acaba por perder su vida cada vez más. He aquí por qué es necesario superar el error del pasado de enfatizar cuanto divide a los cristianos e insistir en cambio —y ya es mucho— en cuanto les une: la fe en el Dios trinitario revelado por Cristo y su testimonio en un mundo sediento de él, como si se adentrara más y más en un desierto sin agua, como dijo Benedicto XVI en la homilía inaugural de su pontificado.
Este testimonio común de los cristianos se debe reflejar —en sociedades donde la ética se sustituye con cálculos únicamente utilitaristas— en la lucha por defender “la dignidad inviolable del hombre, desde la concepción hasta la muerte”. En diálogo con las otras religiones, y en particular con el judaísmo y con el islam, como ha repetido el Papa encontrando a algunos de sus representantes. Con los musulmanes y los judíos, en efecto, los cristianos y los católicos pueden y deben colaborar, en sociedades en las que hace falta combatir juntos a fin de garantizar la dimensión pública de las religiones y para crear, a través de la justicia, las condiciones para la paz: opus iustitiae pax, según la expresión veterotestamentaria elegida como lema por Eugenio Pacelli.
En un tiempo de inquietud e indiferentismo, y en circunstancias que no raramente oprimen como en una prensa, quienes viven en la alegría de la Iglesia, que es el don más bello de Dios, deben dejarse transformar misteriosamente en el vino dulce de Cristo. Ofrecido a todos los hombres con amistad y con la razón. El hombre puede hoy destruir el mundo, y por ello, con la razón, hay que reencontrar los fundamentos del derecho. Como explicó en el Parlamento de Berlín —escribe sugestivamente «Frankfurter Allgemeine Zeitung»— el pescador de hombres llegado de Roma.
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19 febrero 2011

El segundo libro del Papa sobre Jesús será publicado el 10 de marzo.

“De la entrada a Jerusalén hasta la resurrección”
CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 18 de febrero de 2011 (ZENIT.org).- La Santa Sede presentará el segundo libro de Benedicto XVI sobre Jesús de Nazaret el próximo 10 de marzo, según ha informado este viernes la Oficina de Información vaticana.
El volumen, que se concentra en el período de la vida de Cristo que va "De la entrada a Jerusalén hasta la resurrección", es editado por la Libreria Editrice Vaticana, que cede los derechos de autor a editores según países.
El primer volumen, que fue publicado por La Esfera de los Libros, en España, Ignatius Press en Estados Unidos, Rizzoli en Italia, presentaba en diez capítulos la primera parte de la vida de Cristo, explicando que el Jesús de los Evangelios es el mismo que el Jesús histórico.
El segundo volumen será presentado en la Sala de Prensa de la Santa Sede, por el cardenal Marc Ouellet, prefecto de la Congregación para los Obispos, y por el profesor Claudio Magris, escritor italiano y germanista.
Benedicto XVI en el primer volumen explica que estos libros no involucran a su magisterio pontificio, sino que son fruto de las investigaciones de su vida. Por eso, aclara: "Cada quien es libre de contradecirme".
El Papa, que tiene previsto escribir un tercer volumen sobre Jesús, dedica los pocos tiempos libres que tiene a su disposición, en particular las vacaciones de verano, para redactar estos textos, con pluma, no con el ordenador, en alemán.
Es tercer libro que escribe desde que fue elegido Papa, después de la reciente publicación de "Luz del mundo", una serie de entrevistas con el periodista alemán Peter Seewald, realizada en una semana de encuentros el verano pasado en Castel Gandolfo.

13 noviembre 2010

Exhortación apostólica postsinodal "Verbum Domini"


EXHORTACIÓN APOSTÓLICA
POSTSINODAL
VERBUM DOMINI
DEL SANTO PADRE
BENEDICTO XVI
AL EPISCOPADO, AL CLERO,
A LAS PERSONAS CONSAGRADAS
Y A LOS FIELES LAICOS
SOBRE
LA PALABRA DE DIOS
EN LA VIDA Y EN LA MISIÓN DE LA IGLESIA


LIBRERIA EDITRICE VATICANA
CIUAD DEL VATICANO

INTRODUCCIÓN.
1. LA PALABRA DEL SEÑOR permanece para
siempre. Y esa palabra es el Evangelio
que os anunciamos » (1 P 1,25: cf. Is 40,8). Esta
frase de la Primera carta de san Pedro, que retoma
las palabras del profeta Isaías, nos pone frente
al misterio de Dios que se comunica a sí mismo
mediante el don de su palabra. Esta palabra,
que permanece para siempre, ha entrado en el
tiempo. Dios ha pronunciado su palabra eterna
de un modo humano; su Verbo « se hizo carne »
( Jn 1,14). Ésta es la buena noticia. Éste es el anuncio
que, a través de los siglos, llega hasta nosotros.
La XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo
de los Obispos, que se celebró en el Vaticano del
5 al 26 de octubre de 2008, tuvo como tema La
Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia.
Fue una experiencia profunda de encuentro con
Cristo, Verbo del Padre, que está presente donde
dos o tres están reunidos en su nombre (cf. Mt
18,20). Con esta Exhortación, cumplo con agrado
la petición de los Padres de dar a conocer a
todo el Pueblo de Dios la riqueza surgida en la
reunión vaticana y las indicaciones propuestas,
como fruto del trabajo en común...Texto completo.

28 diciembre 2009

Palabras del Papa a las familias reunidas en Madrid

Palabras del Papa a las familias reunidas en Madrid
Intervención durante el Ángelus a los peregrinos congregados en el Vaticano

CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 27 de diciembre de 2009 (ZENIT.org).- Publicamos las palabras que pronunció Benedicto XVI desde la ventana de su estudio a los miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano con motivo del Ángelus. Las palabras del Papa, dirigidas en parte en español, fueron transmitidas en directo en la plaza de Lima de Madrid, donde se encontraban reunidas miles de familias de Europa con motivo de una celebración eucarística convocada en el día de la Sagrada Familia.



* * *
[En italiano]



Queridos hermanos y hermanas:
Se celebra hoy el domingo de la Sagrada Familia. Podemos seguir poniéndonos en el lugar de los pastores de Belén que, nada más recibir el anuncio del ángel, acudieron de prisa a la gruta y encontraron a "María, José y al niño, acostado en el pesebre" (Lucas 2,16). Detengámonos también nosotros a contemplar esta escena, y reflexionemos en su significado. Los primeros testigos del nacimiento de Cristo, los pastores, se encontraron no sólo ante el Niño Jesús, sino también ante una pequeña familia: la mamá, el papá y el hijo recién nacido. ¡Dios quiso revelarse naciendo en una familia humana, y por este motivo la familia humana se ha convertido en imagen de Dios! Dios es Trinidad, es comunión de amor, y la familia, con toda la diferencia que existe entre el Misterio de Dios y su criatura humana, es una manifestación que refleja el Misterio insondable del Dios amor. El hombre y la mujer, creados a imagen de Dios, se convierten en el matrimonio en "una sola carne" (Génesis 2, 24), es decir, en una comunión de amor que engendra nueva vida. La familia humana, en cierto sentido, es imagen de la Trinidad por el amor interpersontal y por la fecundidad del amor.
La liturgia de hoy presenta el famoso episodio evangélico de Jesús, a los doce años, que se queda en el Templo, en Jerusalén, sin que se dieran cuenta sus padres, quienes, sorprendidos y preocupados, vuelven a encontrarlo tres días después discutiendo con los doctores. A su madre que le pide explicaciones, Jesús le responde que tiene que estar "en la propiedad", en la casa de su Padre, es decir de Dios (Cf. Lucas 2, 49). En este episodio, el muchacho Jesús se nos presenta lleno de celo por Dios y por el Templo. Preguntémonos: ¿de quién había aprendido Jesús el amor por las "cosas" de su Padre? Ciertamente, como hijo, tuvo un íntimo conocimiento de su Padre, de Dios, una profunda relación personal permanente con Él, pero, en su cultura concreta, ciertamente aprendió las oraciones, el amor por el Templo y por las instituciones de Israel, de sus propios padres. Por tanto, podemos afirmar que la decisión de Jesús de quedarse en el Templo era sobre todo fruto de su íntima relación con el Padre, pero también fruto de la educación recibida de María y de José. Podemos entrever aquí el sentido auténtico de la educación cristiana: es el fruto de una colaboración que siempre hay que buscar entre los educadores y Dios. La familia cristiana es consciente de que los hijos son don y proyecto de Dios. Por tanto, no los puede considerar como una posesión propia, sino que, sirviendo en ellos al designio de Dios, está llamada a educarlos en la libertad más grande, que consiste precisamente en decir "sí" a Dios para hacer su voluntad. De este "sí" la Virgen María es ejemplo perfecto. A ella le encomendamos todas las familias, rezando en particular por su misión educativa.
Y ahora me dirijo, en lengua española, a los que participan en la fiesta de la Sagrada Familia en Madrid.
[En español]
Saludo cordialmente a los pastores y fieles congregados en Madrid para celebrar con gozo la Sagrada Familia de Nazaret. ¿Cómo no recordar el verdadero significado de esta fiesta? Dios, habiendo venido al mundo en el seno de una familia, manifiesta que esta institución es camino seguro para encontrarlo y conocerlo, así como un llamamiento permanente a trabajar por la unidad de todos en torno al amor. De ahí que uno de los mayores servicios que los cristianos podemos prestar a nuestros semejantes es ofrecerles nuestro testimonio sereno y firme de la familia fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, salvaguardándola y promoviéndola, pues ella es de suma importancia para el presente y el futuro de la humanidad. En efecto, la familia es la mejor escuela donde se aprende a vivir aquellos valores que dignifican a la persona y hacen grandes a los pueblos. También en ella se comparten las penas y las alegrías, sintiéndose todos arropados por el cariño que reina en casa por el mero hecho de ser miembros de la misma familia. Pido a Dios que en vuestros hogares se respire siempre ese amor de total entrega y fidelidad que Jesús trajo al mundo con su nacimiento, alimentándolo y fortaleciéndolo con la oración cotidiana, la práctica constante de las virtudes, la recíproca comprensión y el respeto mutuo. Os animo, pues, a que, confiando en la materna intercesión de María Santísima, Reina de las Familias, y en la poderosa protección de San José, su esposo, os dediquéis sin descanso a esta hermosa misión que el Señor ha puesto en vuestras manos. Contad además con mi cercanía y afecto, y os ruego que llevéis un saludo muy especial del Papa a vuestros seres queridos más necesitados o que se encuentran en dificultad. Os bendigo a todos de corazón.
[Al final del Ángelus, el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. En español, dijo:]
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española que participan en esta oración mariana. En este domingo de la Sagrada Familia, invito a todos a poner los ojos en el hogar de Nazaret, escuela incomparable de virtudes humanas y cristianas, para aprender de Jesús, José y María a vivirlas personalmente y dar ejemplo de ellas ante los que os rodean con humildad y convicción. De nuevo os deseo que, en estas fiestas de Navidad, la alegría del Señor Jesús, nacido en Belén, sea vuestra fortaleza. En su Nombre os bendigo con gran afecto.
[Traducción del original italiano realizada por Jesús Colina
© Libreria Editrice Vaticana]