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02 octubre 2010

Domingo 3 de octubre. San Francisco de Borja.



 
 
DOMINGO XXViI DEL TIEMPO ORDINARIO
3 de octubre de 2010  (ciclo C, año par)
SANT FRANCESC DE BORJA



Primera lectura
El justo vivirá por su fe
Lectura de la profecía de Habacuc 1, 2-3: 2, 2-4
¿Hasta cuándo clamaré, Señor,
sin que me escuches?
¿Te gritaré: «Violencia»,
sin que me salves?

¿Por qué me haces ver desgracias,
me muestras trabajos, violencias y catástrofes,
surgen luchas, se alzan contiendas?

El Señor me respondió así:
«Escribe la visión, grábala en tablillas,
de modo que se lea de corrido.

La visión espera su momento,
se acerca su término y no fallará;
si tarda, espera,
porque ha de llegar sin retrasarse.

El injusto tiene el alma hinchada,
pero el justo vivirá por su fe.»
Palabra de Dios.
Salmo responsorial
Sal 94, 1-2. 6-7. 8-9 (R/.: 8)
R/. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor:
     «No endurezcáis vuestro corazón.»
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos. R/.

Entrad, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía. R/.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras.» R/.
 Segunda lectura
No te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 1, 6-8. 13-14
Querido hermano:
Reaviva el don de Dios, que recibiste cuando te impuse las manos; porque Dios no nos ha dado un espíritu cobarde, sino un espíritu de energía, amor y buen juicio.
No te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor y de mí, su prisionero.
Toma parte en los duros trabajos del Evangelio, según la fuerza de Dios. Ten delante la visión que yo te di con mis palabras sensatas y vive con fe y amor en Cristo Jesús.
Guarda este precioso depósito con la ayuda del Espíritu Santo que habita en nosotros.

Palabra de Dios.
  Aleluya
l P 1, 25
La palabra del Señor permanece para siempre;
y esa palabra es el Evangelio que os anunciamos.
EVANGELIO
¡Si tuvierais fe...!
+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 17, 5-10
En aquel tiempo, los apóstoles le pidieron al Señor:
— «Auméntanos la fe.»
El Señor contestó:
— «Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera:
“Arráncate de raíz y plántate en el mar.”
Y os obedecería.
Suponed que un criado vuestro trabaja como labrador o como pastor; cuando vuelve del campo, ¿quién de vosotros le dice:
“En seguida, ven y ponte a la mesa”? ¿No le diréis:
“Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú”?
¿Tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: Cuando hayáis hecho todo lo
mandado, decid:
“Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer.”»

Palabra del Señor.




COMENTARIO
Si tuvierais fe
como un granito de mostaza...
            La fe es un don de Dios, un regalo que hemos recibido de Él con el compromiso, por nuestra parte, de hacer todo lo posible para que esa fe dé fruto abundante y vaya creciendo y madurando cada día.
            La fe siempre será un don de Dios, por ello es bueno que, como vemos en el Evangelio de hoy, le pidamos que nos la aumente. La fe es un don, una gracia. Nadie puede ni conquistarla, ni comprarla, ni heredarla: solamente se puede pedir al Señor.
            La fe puede cambiar la vida. Sólo desde la fe se pueden comprender las enseñanzas de Jesús. Jesús anuncia la salvación y también sus condiciones, y da la fuerza para cumplirlas. Él es poderoso en obras y en palabras.
Quien reconoce su propia pobreza y no confía en sus propias fuerzas, que son exiguas, sino que vive en una actitud de confianza ilimitada en Dios, que lo puede todo, alcanza algo sobrehumano: la nueva vida que sólo Dios nos da. La fe nos hace participar en la poderosa vida de Dios, que no tiene límites.
Pero, además, nosotros hemos de colaborar abriendo con sinceridad nuestro corazón al Señor, vaciándolo de egoísmo, vaciándolo de nosotros mismos para que Él pueda llenarlo.
            Por otra parte, san Pablo, en la segunda lectura nos hace una triple invitación: reavivar la fe, dar la cara por Cristo y por la Iglesia, y guardar con fidelidad el tesoro que Dios nos ha dado.
            Reavivar la fe quiere decir que nos hemos de preocupar por mantenerla viva, fuerte y robusta, sobre todo por medio de la oración, los sacramentos, y la caridad: pasar por el mundo haciendo el bien, viviendo las obras de misericordia.
Dar la cara por Cristo y por la Iglesia quiere decir que hemos de dar testimonio valiente de Jesucristo y de la Iglesia dondequiera que nos encontremos, quiere decir que hemos de defender a Cristo y a la Iglesia de los ataques que la sociedad pagana les dirige.
Guardar con fidelidad el tesoro de la fe, quiere decir que hemos de procurar ser fieles a las enseñanzas de Jesucristo, del Papa y de los Obispos, aunque la sociedad no las acepte, aunque la sociedad trate de confundirnos.
            Precisamente en este último punto es necesario que estemos bien despiertos, porque muchas veces la misma sociedad trata de confundir a los cristianos, trata de adulterar el mensaje evangélico, y los cristianos nos hemos de mantener fieles a Cristo y a la Iglesia por encima de todo.

Compromiso semanal
       Medita qué puedes hacer para reavivar el don de la fe que has recibido de Dios.

La Palabra del Señor, luz para cada día
1ª lectura: Habacuc 1, 2-3; 2, 2-4. El justo vivirá por su fe.
                    El justo se salvará guardando a Dios lealtad en su conducta y adorando en la fe su misteriosa providencia. Habacuc nos invita a mantener viva nuestra fidelidad. Ella nos ayudará a descubrir con lucidez y seguridad, en la fe, la presencia de Dios en cuanto somos y en cuanto sucede. Por otra parte, la injusticia y el orgullo incapacitan para descubrir a Dios y llevan a la desesperación.
Salmo 94, 1-2. 6-9. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor.
            El salmo nos invita a aclamar al Señor. La llamada de la fe se repite cada día y hay que escucharla y responder a ella cada día.
2ª lectura: 2 Timoteo 1, 6-8. 13-14.
No te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor.
                    San Pablo presenta los motivos que deben impulsar a Timoteo al fiel cumplimiento de su tarea apostólica. El primero, el recuerdo de su ordenación en la que le fue conferida la gracia de Dios que, reavivada constantemente, le seguirá proporcionando estímulo para mantener las cualidades con las que superará su juventud y timidez. Y le recuerda tres de ellas: la fortaleza frente a las dificultades, el amor que lo impulsará a una entrega total a Cristo y al bien de los hombres, y la prudencia necesaria para el gobierno del rebaño. Así podrá dar un valiente testimonio de Cristo. Y lejos de avergonzarse de la prisión de su maestro, se sentirá dispuesto a soportar, juntamente con él, todos los sufrimientos que le depare su tarea apostólica.
          Puedes leer Lucas 9, 26.
Evangelio: Lucas 17, 5-10. ¡Si tuvierais fe...!
            El evangelio nos invita a tomar conciencia de la fuerza de la fe, ya que sólo esta nos permitirá aceptar las exigencias del Evangelio. Al pedir que se aumente la fe, se busca un cambio radical, un creer más auténtico. Basta una mínima fe, pero auténtica, como la mostaza, para realizar grandes cosas. También se nos invita a servir a Dios con humildad, sabiendo que no somos indispensables. Todo lo que recibimos de Él es gracia y toda nuestra vida ha de ser una respuesta agradecida a sus dones.




CALENDARIO LITÚRGICO
Lunes 4
San Francisco de Asís
Gal 1, 6-12   No he recibido ni aprendido de ningún hombre el evangelio, sino por revelación de Jesucristo.
Sal 110, 1-2.7-10   El Señor recuerda siempre su alianza.
Lc 10, 25-37   ¿Quién es mi prójimo?
Medita si te estás portando bien con tu prójimo.
Martes 5
Témporas de Petición y Acción de Gracias
Dt 8, 7-18  Dios te da la fuerza para crearte estas riquezas.
1 Cr 29, 10-12  Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder.
2 Cr 5, 17-21  Reconciliaos con Dios.
Mt 7, 7-11  Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá.
Haz una acción de gracias a Dios
Miércoles 6
San Bruno
Gál 2, 1-2.7-14   Reconocieron el don que he recibido.
Sal 116, 1-2   Id al mundo entero y proclamad el Evangelio.
Lc 11, 1-4   Señor, enséñanos a orar.
Haz un ratito de oración, dando gracias a Dios
Jueves 7
Nuestra Señora del Rosario
Gál 3, 1-5   ¿Recibisteis el Espíritu por observar la ley, o por haber respondido a la fe?
Sal Lc 1, 69-75  Bendito sea el Señor, Dios de Israel.
Lc 11, 5-13  Pedid y se os dará.
Pídele al Señor lo que necesitas
Viernes 8
San Luís Bertrán
Gál 3, 7-14   Los hombres de fe reciben la bendición con Abrahán.
Sal 110, 1-6   El Señor recuerda siempre su alianza
Lc 11, 15-26   El que no está conmigo, está contra mí.
Reza por los enfermos, ¡visítalos!
Sábado 9
Dedicación de la Santa Iglesia Catedral
1 Cor 3, 9c-11. 16-17.  Sois templo de Dios.
Sal 121, 1-9. Qué alegría cuando me dijeron: "Vamos a la casa del Señor"
Jn 2, 13-22.  Hablaba del templo de su cuerpo.
Haz una obra de caridad
Domingo 10
28º del Tiempo Ordinario
2 R  5,14-17  Naamán quedó limpio de la lepra. Volvió a Eliseo y alabó al Señor.
Sal 97,1-4  El Señor revela a las naciones su justicia.
2 Tm 2,8-13  La Palabra de Dios no está encadenada.
Lc 17,11-19  Mientras iban de camino, los diez leprosos quedaron limpios. Uno de ellos, samaritano él, se volvió alabando a Dios a grandes gritos.
Reza por tu familia y por la parroquia

26 septiembre 2010

Domingo 26 de septiembre. XXVI del T.O.

DOMINGO XXVi DEL TIEMPO ORDINARIO
26 de septiembre de 2010  (ciclo C, año par)




Primera lectura
Los disolutos encabezarán la cuerda de cautivos
Lectura de la profecía de Amós 6, 1a. 4-7
Así dice el Señor todopoderoso:
«¡Ay de los que se fían de Sión
y confían en el monte de Samaria!

Os acostáis en lechos de marfil;
arrellenados en divanes,
coméis carneros del rebaño
y terneras del establo;
canturreáis al son del arpa,
inventáis, como David,
instrumentos musicales;
bebéis vino en copas,
os ungís con perfumes exquisitos
y no os doléis del desastre de José.

Pues encabezarán la cuerda de cautivos
y se acabará la orgía de los disolutos.»
Palabra de Dios.
Salmo responsorial
Sal 145, 7. 8-9a. 9bc-l0 (R/.: 1b)
R/. Alaba, alma mía, al Señor.
     O bien: Aleluya.
Él mantiene su fidelidad perpetuamente,
él hace justicia a los oprimidos,
él da pan a los hambrientos.
El Señor liberta a los cautivos. R/.

El Señor abre los ojos al ciego,
el Señor endereza a los que ya se doblan,
el Señor ama a los justos,
el Señor guarda a los peregrinos. R/.

Sustenta al huérfano y a la viuda
y trastorna el camino de los malvados.
El Señor reina eternamente,
tu Dios, Sión, de edad en edad. R/.
 Segunda lectura
Guarda el mandamiento hasta la manifestación del Señor
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo 6, 11-16
Hombre de Dios, practica la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la delicadeza.
Combate el buen combate de la fe.
Conquista la vida eterna a la que fuiste llamado, y de la que hiciste noble profesión ante muchos testigos.
En presencia de Dios, que da la vida al universo, y de Cristo Jesús, que dio testimonio ante Poncio Pilato con tan noble profesión: te insisto en que guardes el mandamiento sin mancha ni reproche, hasta la manifestación de nuestro Señor Jesucristo, que en tiempo oportuno mostrará el bienaventurado y único Soberano, Rey de los reyes y Señor de los señores, el único poseedor de la inmortalidad, que habita en una luz inaccesible, a quien ningún hombre ha visto ni puede ver.
A él honor e imperio eterno. Amén.

Palabra de Dios.
  Aleluya
2 Co 8, 9
Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre,
para enriqueceros con su pobreza.
EVANGELIO
Recibiste bienes y Lázaro males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces
+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 16, 19-31
En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:
—«Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba espléndidamente cada día.
Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que tiraban de la mesa del rico.
Y hasta los perros se le acercaban a lamerle las llagas. Sucedió que se murió el mendigo, y los ángeles lo llevaron al seno de Abrahán.
Se murió también el rico, y lo enterraron. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantando los ojos, vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritó:
“Padre Abrahán, ten piedad de mi y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas.”
Pero Abrahán le contestó:
“Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces.
Y además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que no puedan cruzar, aunque quieran, desde aquí hacia vosotros, ni puedan pasar de ahí hasta nosotros.”
El rico insistió:
“Te ruego, entonces, padre, que mandes a Lázaro a casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que, con su testimonio, evites que vengan también ellos a este lugar de tormento.”
Abrahán le dice:
“Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen.”
El rico contestó:
“No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a verlos, se arrepentirán.” Abrahán le dijo:
“Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto.”»

Palabra del Señor.




COMENTARIO
Tienen a Moisés y a los profetas: que los escuchen
El Domingo pasado la Palabra de Dios nos hablaba de que no podemos servir a Dios y al dinero, y de lo peligroso que es, para nuestra salud espiritual, vivir pegados al dinero y a las realidades materiales.
Este Domingo, damos un paso más y la Palabra de Dios nos propone un camino excelente para vencer esa tentación: compartir. Los cristianos no podemos permanecer insensibles ante las necesidades de los demás, ni podemos disfrutar solos lo que es nuestro: hemos de compartir lo que somos y lo que tenemos con los necesitados. Compartir es un acto de caridad y de justicia, y el que no es capaz de compartir es que todavía no ha entrado en la dinámica del amor de Dios.
Además, no valen excusas para dejar de compartir. Cada uno ha de estar atento a las necesidades de los demás y ha de ayudarles en la medida de sus posibilidades, que son bastantes más de las que muchas veces nos imaginamos. Y hemos de compartir nuestro dinero y algo más: nuestra vida. Porque también hace falta que compartamos nuestro tiempo, nuestro trabajo, nuestro cariño...
Por otra parte, la Palabra de Dios hoy nos habla también del juicio de Dios. La muerte pone fin a la vida del hombre como tiempo abierto a la aceptación o rechazo de la gracia divina manifestada en Cristo. Cada hombre, después de morir, recibe en su alma inmortal su retribución eterna en un juicio particular que refiere su vida a Cristo, bien a través de una purificación, bien para entrar inmediatamente en la bienaventuranza del cielo, bien para condenarse inmediatamente para siempre (cf. Catecismo, 1021-1022).
El rico Epulón vive como si Dios no existiera. Lo tiene todo. ¿Qué falta le hace Dios? Ni ve a Dios ni ve al pobre. Vive a sus anchas, nadando en el placer y en la abundancia. La riqueza y la abundancia le han vuelto ciego: ciego para no ver a Dios, ciego para no ver al pobre Lázaro, ciego y sordo para no escuchar la Palabra de Dios y no abrirse a su luz.
Y el último tema es que Dios ya nos ha comunicado todo lo que nos tenía que decir: por medio de Jesucristo y de la Iglesia el Señor nos ha dejado muy clara cuál es su voluntad y cuál es el camino del bien. Por ello no hemos de pedirle medios espectaculares y extraordinarios, lo que hemos de hacer es abrir nuestro corazón a luz de Jesucristo y de la Iglesia y dejarnos guiar por ella.
“La señal de Dios para los hombres es el Hijo del hombre, Jesús mismo. Y lo es de manera profunda en su misterio pascual, en el misterio de muerte y resurrección. Él mismo es el «signo de Jonás». Él, el crucificado y resucitado, es el verdadero Lázaro: creer en Él y seguirlo, es el gran signo de Dios, es la invitación de la parábola, que es más que una parábola. Ella habla de la realidad, de la realidad decisiva de la historia por excelencia” (cf. Benedicto XVI, Jesús de Nazaret, 260)
¿Cómo está tu corazón? ¿Eres generoso a la hora de compartir con los demás? ¿Eres sensible ante sus problemas? ¿Ayudas a los demás? ¿Estás en el camino del bien? ¡Ahora estás a tiempo! ¡Elige el camino del bien cada día y alcanzarás felicidad y la vida eterna!

Compromiso semanal
Pídele al Señor el don de poder compartir tus bienes, tu tiempo... con los necesitados.

La Palabra del Señor, luz para cada día
1ª lectura: Amós 6, 1a. 4-7. Los disolutos encabezarán la cuerda de los cautivos.
                        El texto es un retrato perfecto de la vida del rico: comodidad, placeres, autosuficiencia... Materialismo despreocupado, encarnación del “comamos y bebamos, que mañana moriremos”, negación de la fe, cuyo riesgo diario es entender la vida como un “paso”. El profeta llama a la conversión a quienes se dedican a comer, beber y pasarlo bien a costa, muchas veces, de pisotear la dignidad de los pobres y engañar a los demás.
Salmo 145, 7-10. Alaba, alma mía, al Señor.
              El salmo es un canto a Dios creador, fiel, justo y misericordioso, que acude en ayuda de los pobres y necesitados.
2ª lectura: 1 Timoteo 6, 11-16.
Guarda el mandamiento hasta la manifestación del Señor.
                        Timoteo ha de distinguirse  por una vida santa enraizada en la fe y en el amor. Ha de practicar la paciencia y la mansedumbre ante las dificultades que lleva consigo el ministerio apostólico. Vale la pena ante el premio de la “vida eterna”. Además, ha de sentirse obligado por el compromiso que formuló públicamente el día de su ordenación. Además, san Pablo le manda que guarde sin mancha el depósito de la fe sin mancha ni reproche hasta la venida gloriosa de Jesucristo. La imagen que envuelve todo el pasaje es la de un combate sin tregua ni reposo, librado hasta el final.
            Puedes leer 2 Timoteo 4, 7.
Evangelio: Lucas 16, 19-31. Recibiste bienes y Lázaro males;
por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces.
              La posición de los ricos y los pobres ante el Reino de Dios queda clarificada con esta parábola. Esta historia es una ilustración de las bienaventuranzas. El reproche que se hace al rico es el de no saber compartir lo que tiene con los más necesitados. Ha perdido, incluso, una oportunidad de conversión por no haber escuchado a Moisés y los profetas. Su pecado consiste en haber hecho de las riquezas su dios. La parábola termina con una llamada a la conversión mientras todavía hay posibilidad. Se trata de deshacer el camino y enderezar los pasos hacia el necesitado que está a nuestro lado. Y para abrir los ojos y el corazón a esta realidad no necesitamos milagros extraordinarios, basta escuchar la Palabra de Dios. Un corazón sincero, que busca obrar con justicia, halla respuesta en la Palabra de Dios. Si carece de esta sinceridad, ni los grandes milagros lograrán cambiar su proceder.
              Puedes leer Juan 5, 46-47.




CALENDARIO LITÚRGICO
Lunes 27
San Vicente de Paúl
Job 1, 6-22  El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó; bendito sea el nombre del Señor.
Sal 16, 1-7  Inclina el oído y escucha mis palabras.
Lc 9, 46-50  El más pequeño entre vosotros es el más importante
Pídele al Señor el don de la humildad
Martes 28
San Lorenzo Ruiz Y compañeros, mártires
Job 3, 1-3.11-17.20-23  ¿Por qué dio a luz un desgraciado?
Sal 87, 2-8  Llegue, Señor, hasta ti mi súplica.
Lc 9, 51-65  Tomó la decisión de ir a Jerusalén.
Reza por los alejados.
Miércoles 29
Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael
Ap 12, 7-12a  Miguel y sus ángeles declararon guerra al dragón.
Sal 137, 1-5  Delante de los ángeles tañeré para ti, Señor.
Jn 1, 47-51  Veréis subir a los ángeles y bajar sobre el Hijo del Hombre.
Reza por los enfermos y los que sufren. ¡Ayúdales!
Jueves 30
San Jerónimo
Job 19, 21-27  Yo sé que está vivo mi Redentor.
Sal 26, 7-9. 13-14  Espero gozar de la dicha del Señor.
Lc 10, 1-12  Descansará sobre ellos vuestra paz.
Reza por las vocaciones sacerdotales y religiosas
Viernes 1
Santa Teresita del Niño Jesús
Job 38, 1.12-21; 39, 33-35  ¿Has mandado a la mañana, o has entrado por los hontanares del mar?
Sal 138, 1-3.7-14  Guíame, Señor, por el camino eterno.
Lc 10, 13-16  Quien os escucha, a mí me escucha; quien os rechaza, a mí me rechaza.
Reza  por los que rechazan a Cristo y a la Iglesia.
Sábado 2
Los Santos Ángeles Custodios
Ex 23, 20-23  Mi ángel irá por delante.
Sal 90, 1-11  Ha dado órdenes a sus ángeles para que te guarden en sus caminos.
Mt 18, 1-5.10  Sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre celestial.
Haz una obra de misericordia
Domingo 3
27º
del Tiempo Ordinario
Hab 1,2-3; 2,2-4  El justo vivirá por la fe.
Sal 94,1-22.6-9  Escucharemos tu voz, Señor.
2 Tm 1,6-8.13-14  No tengas miedo de dar la cara por nuestro Señor. Toma parte en los duros trabajos del evangelio.
Lc 17,5-10  Cuando hayáis hecho todo lo mandado, decid: no hemos hecho más que lo que debíamos hacer.
Reza por tu familia y por la parroquia