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21 marzo 2010

Domingo 21 de marzo. Domingo V de Cuaresma


DOMINGO V DE cuaresma
21 de marzo de 2010  (ciclo C, año par)



Primera lectura
Mirad que realizo algo nuevo y apagaré la sed de mi pueblo
Lectura del libro de Isaías 43, 16-21
Así dice el Señor, que abrió camino en el mar
y senda en las aguas impetuosas;
que sacó a batalla carros y caballos,
tropa con sus valientes;
caían para no levantarse,
se apagaron como media que se extingue.
«No recordéis lo de antaño,
no penséis en lo antiguo;
mirad que realizo algo nuevo;
ya está brotando, ¿no lo notáis?
Abriré un camino por el desierto,
ríos en el yermo.
Me glorificarán las bestias del campo,
chacales y avestruces,
porque ofreceré agua en el desierto,
ríos en el yermo,
para apagar la sed de mi pueblo, de mi escogido,
el pueblo que yo formé,
para que proclamara mi alabanza.»
Palabra de Dios.
Salmo responsorial
Sal 125, 1-2ab. 2cd-3. 4-5. 6 (R/.: 3)
R/. El Señor ha estado grande con nosotros,
      y estamos alegres.
Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía soñar:
la boca se nos llenaba de risas,
la lengua de cantares. R/.

Hasta los gentiles decían:
«El Señor ha estado grande con ellos.»
El Señor ha estado grande con nosotros,
y estamos alegres. R/.

Que el Señor cambie nuestra suerte,
como los torrentes del Negueb.
Los que sembraban con lágrimas
cosechan entre cantares. R/.

Al ir, iba llorando,
llevando la semilla;
al volver, vuelve cantando,
trayendo sus gavillas. R/.
 Segunda lectura
Por Cristo lo perdí todo, muriendo su misma muerte
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 3, 8-14
Hermanos:
Todo lo estimo pérdida comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor.
Por él lo perdí todo, y todo lo estimo basura con tal de ganar a Cristo y existir en él, no con una justicia mía, la de la Ley, sino con la que viene de la fe de Cristo, la justicia que viene de Dios y se apoya en la fe.
Para conocerlo a él, y la fuerza de su resurrección, y la comunión con sus padecimientos, muriendo su misma muerte, para llegar un día a la resurrección de entre los muertos.
No es que ya haya conseguido el premio, o que ya esté en la meta: yo sigo corriendo a ver si lo obtengo, pues Cristo Jesús lo obtuvo para mí.
Hermanos, yo no pienso haber conseguido el premio. Sólo busco una cosa: olvidándome de lo que queda atrás y lanzándome hacia lo que está por delante, corro hacía la meta, para ganar el premio, al que Dios desde arriba llama en Cristo Jesús.
Palabra de Dios.
Versículo antes del evangelio (Jl 2, 12-13)
Ahora —oráculo del Señor—  convertíos a mí de todo corazón,
porque soy compasivo y misericordioso.
EVANGELIO
El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra
+ Lectura del santo evangelio según san Juan 8, 1-11
En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba.
Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, y, colocándola en medio, le dijeron:
— «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio.
La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?»
Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo.
Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo.
Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo:
— «El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra.»
E inclinándose otra vez, siguió escribiendo.
Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos.
Y quedó solo Jesús, con la mujer, en medio, que seguía allí delante.
Jesús se incorporó y le preguntó:
— «Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?»
Ella contestó:
— «Ninguno, Señor.»
Jesús dijo:
— «Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más.»

Palabra del Señor.




COMENTARIO
El que esté sin pecado,
que le tire la primera piedra
El evangelio de hoy nos ayuda a comprender que sólo el amor de Dios puede cambiar desde dentro la existencia del hombre y, en consecuencia, de toda sociedad, porque sólo su amor infinito lo libra del pecado, que es la raíz de todo mal. Si es verdad que Dios es justicia, no hay que olvidar que es, sobre todo, amor: si odia el pecado, es porque ama infinitamente a toda persona humana. Nos ama a cada uno de nosotros, y su fidelidad es tan profunda que no se desanima ni siquiera ante nuestro rechazo. Hoy Jesús nos invita a la conversión interior: nos explica por qué perdona, y nos enseña a hacer que el perdón recibido y dado a los hermanos sea el "pan nuestro de cada día".
El pasaje evangélico narra el episodio de la mujer adúltera. En esta escena, donde se encuentran frente a frente la miseria del hombre y la misericordia divina, una mujer acusada de un gran pecado y Aquel que, aun sin tener pecado, cargó con nuestros pecados, con los pecados del mundo entero. Él, que se había puesto a escribir en la tierra, alza ahora los ojos y encuentra los de la mujer. No pide explicaciones. No es irónico cuando le pregunta: "Mujer, ¿dónde están? ¿Nadie te ha condenado?" (Jn 8, 10). Y su respuesta es conmovedora: "Tampoco yo te condeno. Vete, y en adelante no peques más" (Jn 8, 11). San Agustín, en su comentario, observa: "El Señor condena el pecado, no al pecador. En efecto, si hubiera tolerado el pecado, habría dicho: "Tampoco yo te condeno; vete y vive como quieras... Por grandes que sean tus pecados, yo te libraré de todo castigo y de todo sufrimiento". Pero no dijo eso" (In Io. Ev. tract. 33, 6). Dice: "Vete y no peques más.
Jesús no entabla con sus interlocutores una discusión teórica sobre el pasaje de la ley de Moisés: no le interesa ganar una disputa académica a propósito de una interpretación de la ley mosaica; su objetivo es salvar un alma y revelar que la salvación sólo se encuentra en el amor de Dios. Para esto vino a la tierra, por esto morirá en la cruz y el Padre lo resucitará al tercer día. Jesús vino para decirnos que quiere que todos vayamos al paraíso, y que el infierno, del que se habla poco en nuestro tiempo, existe y es eterno para los que cierran el corazón a su amor.
Por tanto, también en este episodio comprendemos que nuestro verdadero enemigo es el apego al pecado, que puede llevarnos al fracaso de nuestra existencia. Jesús despide a la mujer adúltera con esta consigna: "Vete, y en adelante no peques más". Le concede el perdón, para que "en adelante" no peque más.
 Aquí se pone de relieve que sólo el perdón divino y su amor recibido con corazón abierto y sincero nos dan la fuerza para resistir al mal y "no pecar más", para dejarnos conquistar por el amor de Dios, que se convierte en nuestra fuerza. De este modo, la actitud de Jesús se transforma en un modelo a seguir por toda comunidad, llamada a hacer del amor y del perdón el corazón palpitante de su vida.
En el camino cuaresmal que estamos recorriendo y que se acerca rápidamente a su fin, nos debe acompañar la certeza de que Dios no nos abandona jamás y que su amor es manantial de alegría y de paz; es la fuerza que nos impulsa poderosamente por el camino de la santidad y, si es necesario, también hasta el martirio (cf. Benedicto XVI, Homilía en la visita pastoral a la parroquia romana de Santa Felicidad e hijos, mártires, 25-III-2007)

Compromiso semanal
Pídele a Dios el don de la conversión.

La Palabra del Señor, luz para cada día
1ª lectura: Isaías 43, 16-21.
Mirad que realizo algo nuevo y apagaré la sed de mi pueblo.
          El pueblo de Israel se halla en situación histórica de opresión. El enemigo ha triunfado sobre él, le ha llevado al destierro, le esclaviza. Las liberaciones históricas del pasado son garantía de la liberación del presente. Isaías recuerda la bondad de Dios y la fidelidad a sus promesas.
          Puedes leer Apocalipsis 21, 1-14.
Salmo 125, 1-5. El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres.
            El salmo es un canto de liberación del pueblo que se prepara para el retorno a su tierra. También a nosotros se nos promete la libertad, por ello también cantamos que “el Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres”.
2ª lectura: Filipenses 3, 8-14. Por Cristo lo perdí todo, muriendo su misma muerte.
          San Pablo contempla su vida pasada y la estima basura en comparación con el conocimiento de Cristo. Desde que Cristo entró en su vida, san Pablo considera basura todas las ventajas anteriores en que apoyaba su vida, porque ninguna de ellas le alcanza la salvación. Su deseo es conocer a Cristo, y gracias a ese conocimiento darse cuenta de la necesidad de unirse a la pasión de Jesús, para experimentar la fuerza de la resurrección del Señor. “Conocer a Cristo” no es “estudiarle”, sino participar en su nueva vida de resucitado. Más aún, dejar que Él actúe en nosotros, nos transforme y libere para la manifestación de su vida en la nuestra. Únicamente la fe permite ese conocimiento de Dios. Mira solamente hacia delante y fija sus ojos en la meta. Lo importante es tener a Jesucristo, frente al cual todo lo demás carece de valor.
Evangelio: Juan 8, 1-11. El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra.
            Jesús no vino a condenar sino a salvar. Salva suscitando la confesión del pecado: “vete y no peques más”. Jesús ha inaugurado el tiempo de gracia. Su actitud es de misericordia y perdón. Jesús empleando la misericordia, vence al pecado y nos muestra el rostro de Dios. Nosotros, juzgando y condenando intensificamos el pecado en el mundo.
                    Puedes leer Lucas 7, 36-50.




CALENDARIO LITÚRGICO
Lunes 22

Dn 13,  1-9.15-17.33-62  Oh Dios eterno, que lo conoces todo
Sal 22, 1-6  Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo.
Jn 8, 12-20 Yo soy la luz del mundo
Pídele al Señor que te conceda ver
Martes 23
Santo Toribio
de Mogrovejo, obispo.
Nm 21, 4-9  Haz una serpiente y colócala en un estandarte; los mordidos de la serpiente quedarán sanos al mirarla.
Sal 101, 2-3.16-21  Señor: escucha mi oración.
Jn 8, 21-30  Cuando levantéis al Hijo del Hombre, sabréis que Yo soy.
Haz una obra de caridad
Miércoles 24
Dn 3, 14-20.91-92.95  Bendito sea Dios.
Sal Dn 3, 52-56  A ti gloria y alabanza por los siglos.
Jn 8, 31-42  Si Dios fuera vuestro padre e amaríais a mí.
Reza por los que rechazan a Cristo
Jueves 25
 La Anunciación del Señor
Is 7, 10-14  La joven está encinta y da a luz un hijo.
Sal 39, 7-11  Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Heb 10, 4-10  Aquí vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad.
Lc 1, 26-38  Concebirás y darás a luz un hijo.
Pídele a la Virgen lo que más necesites
Viernes 26

 
Jer 20, 10-13  El Señor está conmigo. Mis enemigos tropezarán y no podrán conmigo.
Sal 17, 2-7  En el peligro invoqué al Señor y me escuchó.
Jn 10, 31-42  Os he hecho ver muchas obras buenas por encargo de mi Padre: ¿Por cuál de ellas me apedreáis?
Visita a algún enfermo
Sábado 27

Ez 37, 21-28  Ellos serán mi pueblo y Yo seré su Dios.
Sal Jr 31, 10-13  El Señor nos guardará como pastor a su rebaño.
Jn 11, 45-56  Os conviene que uno muera por el pueblo.
Da testimonio de Jesucristo
Domingo 28
DOMINGO DE RAMOS
Lc 19, 28-40  Bendito el que viene como rey.
Is 50, 4-7  El Señor me ha abierto el oído, y yo no me he resistido.
Sal 21, 8-9.17-24  Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Fil 2, 6-11 Se despojó de su grandeza, tomó la condición de esclavo y se hizo semejante a los hombres.
Lc 22, 14-23,56  Verdaderamente este hombre era justo.
Reza por tu familia y por la parroquia


17 marzo 2010

REGULACIÓN DE LA EUTANASIA EN ESPAÑA. NO a una nueva ley contra la vida humana

Después del aborto, llega el turno de la eutanasia en la inexorable pesadilla de ingeniería social que Zapatero está decidido a infligir al pueblo español, cueste lo que cueste.
El Parlamento andaluz vota este miércoles 17 de marzo, a las 17 horas, a iniciativa del Gobierno autonómico socialista, una ley que introducirá la sedación terminal a la carta y abrirá la puerta a una regulación del suicidio asistido, que es la próxima meta de la ideología de la muerte liderada por el presidente Zapatero.
Pide ahora al Grupo parlamentario Popular en el Parlamento andaluz que vote NO al proyecto de la mal llamada Ley de Muerte Digna.
  • ¿Sabías que, si esta ley andaluza entra en vigor, la familia de un paciente terminal inconsciente (por ejemplo, un anciano) o un médico (por ejemplo, el tenebroso Doctor Muerte) podrán decidir si le administran una dosis letal de sedante para “no prolongar su agonía”?
  • ¿Sabías que, con esta ley, una niña de 16 años tendrá derecho a su propia sedación terminal sin consultar con sus padres?
En la actualidad, la sedación paliativa se aplica sólo en casos de síntomas refractarios a otros tratamientos.
  • Con la nueva ley, desaparecen los límites a la voluntad del paciente o de sus familiares.
  • Con esta ley, médicos y auxiliares sanitarios se convierten en meros funcionarios ejecutores de decisiones arbitrarias sobre la vida de sus pacientes.
  • Con esta ley, llega la muerte a la carta.
Un Gobierno obsesionado con legislar sobre la vida y la muerte es una de las peores amenazas a la libertad individual.
El PP debe plantarse ante este nuevo ataque a la dignidad de la vida humana.
Pídeselo ahora a Javier Arenas, presidente del Grupo Popular en el Parlamento de Andalucía:
http://www.hazteoir.org/node/28883
La votación será este miércoles, dentro de unas pocas horas, y tenemos muy poco tiempo para llevar al Grupo Popular una petición clamorosa para que se posicione inequívocamente en defensa de la dignidad de la vida, la calidad de los cuidados al paciente y la libertad de conciencia del personal sanitario.
Firma, a continuación, tu petición para que el Grupo Popular vote NO a esta nueva ley contra la vida humana:
http://www.hazteoir.org/node/28883
Gracias, como siempre, por tu compromiso activo con la dignidad y la libertad personal.
Un saludo,
Ignacio Arsuaga y todo el equipo HO
P.D. Recuerda que la votación es el miércoles a las 17:30 h. ¡Gracias por firmar ahora!


Firma la petición a Javier Arenas:
"El proyecto de Ley de Muerte Digna abre la puerta a la eutanasia y limita la libertad de conciencia de los profesionales sanitarios. Vote en contra durante el Pleno previsto para este miércoles 17 de marzo."

14 marzo 2010

Domingo IV de Cuaresma. Domingo 14 de marzo.

DOMINGO IV DE cuaresma
14 de marzo de 2010  (ciclo C, año par)



Primera lectura
El pueblo de Dios celebra la Pascua,
después de entrar en la tierra prometida
Lectura del libro de Josué 5, 9a. 10-12
En aquellos días, el Señor dijo a Josué:
—«Hoy os he despojado del oprobio de Egipto.»
Los israelitas acamparon en Guilgal y celebraron la Pascua al atardecer del día catorce del mes, en la estepa de Jericó.
El día siguiente a la Pascua, ese mismo día, comieron del fruto de la tierra: panes ázimos y espigas fritas.
Cuando comenzaron a comer del fruto de la tierra, cesó el maná. Los israelitas ya no tuvieron maná, sino que aquel año comieron de la cosecha de la tierra de Canaán.

Palabra de Dios.
Salmo responsorial
Sal 33, 2-3. 4-5. 6-7 (R/.: 9a)
R/. Gustad y ved qué bueno es el Señor.
Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren. R/.

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias. R/.

Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha
y lo salva de sus angustias. R/.
 Segunda lectura
Dios, por medio de Cristo, nos reconcilió consigo
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 5, 17-21
Hermanos:
El que es de Cristo es una criatura nueva. Lo antiguo ha pasado, lo nuevo ha comenzado.
Todo esto viene de Dios, que por medio de Cristo nos reconcilió consigo y nos encargó el ministerio de la reconciliación.
Es decir, Dios mismo estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo, sin pedirle cuentas de sus pecados, y a nosotros nos ha confiado la palabra de la reconciliación.
Por eso, nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo os exhortara por nuestro medio.
En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios.
Al que no había pecado Dios lo hizo expiación por nuestro pecado, para que nosotros, unidos a él, recibamos la justificación de Dios.

Palabra de Dios.
Versículo antes del evangelio (Lc 15, 18)
Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré:
«Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.»
EVANGELIO
«Este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido»
+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 15, 1-3. 11-32
En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos:
—«Ese acoge a los pecadores y come con ellos.»
Jesús les dijo esta parábola:
—«Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: “Padre, dame la parte que me toca de la fortuna.”
El padre les repartió los bienes.
No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente.
Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad.
Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de llenarse el estómago de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer.
Recapacitando entonces, se dijo:
“Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros.”
Se puso en camino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo.
Su hijo le dijo:
“Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo.”
Pero el padre dijo a sus criados:
“Sacad en seguida el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado.”
Y empezaron el banquete.
Su hijo mayor estaba en el campo.
Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba.
Este le contestó:
“Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud.”
Él se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo.
Y él replicó a su padre:
“Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado.”
El padre le dijo:
“Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado.”»

Palabra del Señor.



COMENTARIO
Este hermano tuyo
estaba muerto y ha revivido
Decíamos la semana pasada que a veces vivimos en una actitud de soberbia: creemos que todo lo hacemos bien y que nadie tiene por qué meterse en nuestra vida. Sin embargo, si eres un poco humilde y realista, con facilidad te das cuenta de que tu vida no es así: no lo haces todo bien, ni mucho menos.
 Todos tenemos experiencia del pecado, todos somos pecadores. Con frecuencia experimentas la realidad del pecado, la realidad de apartarte de la voluntad de Dios. Muchas veces sabes lo que has de hacer y, sin embargo ¡no lo haces! Esta es una realidad en tu vida y en la vida de toda persona. ¡Somos débiles!
Por eso, hoy la Palabra de Dios te habla de la misericordia de Dios a través de la hermosa parábola del hijo pródigo. El mensaje más importante del evangelio de hoy es que Dios es un Padre Misericordioso que te quiere más que nadie, te desea, te espera, quiere siempre lo mejor para ti y está siempre dispuesto a acogerte y perdonarte. El evangelio de hoy es una llamada a la reconciliación con Dios, una llamada a volver a la casa del Padre.
No importa que tus pecados sean muchos, no importa si hace mucho tiempo que has abandonado la casa del Padre: lo que importa es que vuelvas. Lo que importa es que seas humilde, sencillo, que te reconozcas pecador, que te pongas en camino y te reconcilies con Dios, tu Padre, que te quiere y se alegra muchísimo de tu regreso.
Y Jesús nos ha dejado un medio muy hermoso para reconciliarnos con Él: el Sacramento de la Penitencia. Acercarse al Sacramento de la Penitencia, a la Confesión, es el medio ordinario por el cual manifestamos nuestra voluntad de volver a Dios y reconciliarnos con Dios.
El evangelio nos ayuda a comprender quién es verdaderamente Dios: es el Padre misericordioso que en Jesús nos ama sin medida. Los errores que cometemos, aunque sean grandes, no menoscaban la fidelidad de su amor. En el sacramento de la Confesión podemos recomenzar siempre de nuevo con la vida: él nos acoge, nos devuelve la dignidad de hijos suyos. Por tanto, redescubramos este sacramento del perdón, que hace brotar la alegría en un corazón que renace a la vida verdadera. Queridos amigos, estamos en el tiempo de la Cuaresma, de los cuarenta días antes de la Pascua. En este tiempo de Cuaresma la Iglesia nos ayuda a recorrer este camino interior y nos invita a la conversión que, antes que ser un esfuerzo siempre importante para cambiar nuestra conducta, es una oportunidad para decidir levantarnos y recomenzar, es decir, abandonar el pecado y elegir volver a Dios (cf. Benedicto XVI, Homilía en el Centro Penitenciario para menores de Casal de Marmo, 18-III-2007).
¡No tengas miedo! Por muchos que sean tus pecados, por lejos que estés, Dios te espera. ¡Déjate amar por Él!
Compromiso semanal
Revisa tu vida a la luz de la Palabra de Dios. Pídele perdón al Señor por tus pecados y acércate al Sacramento de la Penitencia.

La Palabra del Señor, luz para cada día
1ªlectura: Josué 5, 9-12.
El pueblo de Dios celebra la Pascua, después de entrar en la tierra prometida.
                    Israel inicia una nueva vida: deja la vida errante del desierto y entra en la tierra prometida por Dios. Celebra la pascua y comienza un nuevo estilo de vida. Dios es fiel y cumple sus promesas.
Salmo 33, 2-7. Gustad y ved qué bueno es el Señor.
            El Señor fue bueno para Israel: cuando el pueblo, oprimido en Egipto, acudió al Señor, “Dios lo escuchó y lo salvó de sus angustias”, Dios le dio una tierra fértil que manaba leche y miel. Pero las maravillas de Dios no son sólo acciones pasadas: si hoy la Iglesia recuerda las proezas de Dios a favor de Israel, es porque también nosotros nos acercamos a la tierra de promisión y somos dichosos cuando nos acogemos a él.
2ª lectura: 2 Corintios 5, 17-21. Dios, por medio de Cristo, nos reconcilió consigo.
                    San Pablo llama a los hombres a que acepten la reconciliación de Dios, no se resistan a ella: se dejen reconciliar por Dios en Cristo, no se empeñen en reconciliarse por sí mismos. Los hombres tienen necesidad de vivir en paz unos con otros; pero difícilmente lo lograrán si no viven en paz con Dios. Todo es ya nuevo porque ha sido reconciliado con Dios por medio de Cristo. Él cargó sobre sí el pecado de todos para que la humanidad viviera una vida nueva y libre.
                    Puedes leer Isaías 43, 14-21 y Romanos 5, 1-11.
Evangelio: Lucas 15, 1-3. 11-32. Este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido.
               Jesús nos muestra el amor de Dios. Dios toma la iniciativa para buscar incansablemente al hombre extraviado. Una vez hallado, desborda de alegría. Y esta alegría no se la guarda, sino que la comparte con la comunidad que debe también festejar el retorno. El hombre no puede permanecer pasivo ante esta actitud de amor. Tiene que dar una respuesta. Debe convertirse. Dios le perdona siempre, pero el hombre debe responder con amor, convirtiéndose. Sólo así llegará al gozo inmenso de la reconciliación. El centro de la parábola del hijo pródigo lo constituye el Padre y su misericordia. Jesús dice con parábolas lo que Él anuncia con su presencia y su vida. Así actúa Dios. Dios ama y sabe perdonar. No recrimina ni humilla al hijo, echándole en cara su mal proceder. Intenta facilitar la vuelta, en lugar de hacerla más dura y humillante. Es el momento de alegrarse. El hijo estaba perdido y lo ha encontrado. El perdón bien otorgado integra de nuevo, olvida las faltas, abre al amor. Jesús dispone del perdón de Dios, lo comunica con su presencia, lo anuncia con sus palabras. No cabe más que participar en el gozo mismo de Dios y hacer nosotros lo mismo.
Puedes leer Mateo 9, 10-13 e Isaías 49, 14-16.



CALENDARIO LITÚRGICO
Lunes 15
Santa Luisa de Marillac
Is 65, 17-21  Voy a crear una tierra nueva.
Sal 29, 2-6.11-13  Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.
Jn 4, 43-54  El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino.
Pídele a Dios lo que más necesites
Martes 16

 
Ez 47, 1-9.12  Al regresar vi a la vera del río una gran arboleda.
Sal 45, 2-3.5-6-8-9  El Señor de los ejércitos está con nosotros.
Jn 5, 1-3a.5-16  El que me ha curado me ha dicho: toma tu camilla y echa a andar.
Pídele al Señor que sane tu corazón
Miércoles 17
San Patricio
Is 49, 8-15  ¿Es que puede una madre olvidarse de su criatura?
Sal 144, 8-9.13-14.17-18  El Señor es clemente y misericordioso.
Jn 5, 17-30  El Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que Él hace.
Haz una obra de caridad
Jueves 18
San Cirilo de Jerusalén
Ex 32, 7-14  Recuerda a Abrahán, a Isaac y a Israel, tus servidores.
Sal 105, 19-23  Acuérdate de nosotros, por amor a tu pueblo.
Jn 5, 31-47  Las obras que yo hago atestiguan de mí que el Padre me ha enviado.
Reza a la Virgen y pídele que te ayude a ser fiel.
Viernes 19
San José
2 S 7, 4-5a.12-14a.16  Tu casa y tu reino durarán por siempre.
Sal 88, 2-5.27.29  Su linaje será perpetuo.
Ro 4, 13.16-18.22  Fue la fe la que obtuvo para Abrahán y su descendencia la promesa de heredar el mundo.
Mt 1, 16.18-21.24a  José, su esposo, era bueno.
Da testimonio de Jesucristo.
Sábado 20
Jer 11, 18-20  Yo, como cordero manso llevado al matadero.
Sal 7, 2-3.9-12  Señor, Dios mío, a ti me acojo.
Jn 7, 40-53  Surgió entre la gente una discordia por su causa.
Reza por los que rechazan a la Iglesia.
Domingo 21
5º de CUARESMA
Is 43, 16-21  No penséis en lo antiguo; mirad que realizo algo nuevo; ya está brotando, ¿no lo notáis?
Sal 125, 1-6  El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres.
Fil 3, 8-14  Olvidando lo que he dejado atrás, me lanzo de lleno a la consecución de los que está delante.
Jn 8, 1-11  El que esté sin pecado que le tire la primera piedra.
Reza por tu familia y por la parroquia

09 marzo 2010

Tres historias de superación


Diego Contreras
martes, 09 de marzo de 2010
       **    

La prensa ofrece con más frecuencia de lo que uno imagina, noticias que van un tanto contracorriente con lo que parecería que es la tendencia general. A modo de ejemplo, cito algunas que he visto aquí y allá en los últimos días.

La primera es una información sobre una joven magistrada italiana, Serena Riguzzi, quien decidió colgar la toga para entrar en un monasterio de clausura de carmelitas descalzas, cuando parecía que ya tenía el futuro resuelto. No se trató de un propósito desesperado tomado tras un desengaño amoroso ni nada de eso. Fue una decisión muy meditada (leído en “Libero”, 2 de febrero).

La segunda noticia es la historia de un periodista italiano, Paolo Brosio, que después de años de “desenfreno, sexo y droga, con los que pretendía huir de la realidad” (muerte de su padre, abandono de su mujer, atentado contra un local de su propiedad), dio un giro radical a su vida y lo cuenta sin ñoñerías en colegios e institutos: “La Virgen me ha agarrado de la mano y me ha salvado” (leído en “Il Giornale”, 7 de febrero).

La tercera es sobre la actividad de Claudia Kroll, una actriz que protagonizó en los 90 algunas películas pornográficas y que ahora –después de años de profunda conversión y maduración– dirige un teatro para jóvenes, inspirada por la “Carta a los artistas de Juan Pablo II”. Cuando piensa en el pasado, dice: “Veo que ha sido Dios quien me ha ayudado a cambiar de vida. Ahora, además, trabajo más que antes” (leído en “Il Giornale”, 23 de enero).