CICLO DE 6 CONFERENCIAS SOBRE SEXUALIDAD A CARGO DEL EQUIPO DEL JUAN PABLO II (FERNANDO PENALBA, ESTHER PLA, LUCAS Y YOLANDA) EN XERESA:
10 noviembre 2010
06 noviembre 2010
Entrevista al arzobispo emérito de Barcelona sobre el próximo viaje del Papa
Cardenal Carles: “El Papa tiene que decir muchas cosas en un tiempo corto”
BARCELONA, viernes 5 de noviembre de 2010 (ZENIT.org).- Arzobispo de Barcelona entre los años 1990 y 2004 y firme defensor de la causa de beatificación del arquitecto Antonio Gaudí, el cardenal Ricard Maria Carles ve la inminente visita del Papa a España como una oportunidad para el crecimiento de la unión efectiva con el sucesor de Pedro.
Esta mañana, mientras realizaba los últimos preparativos para salir de viaje hacia Santiago de Compostela, donde este sábado acompañará al Pontífice en su visita, junto con otros cardenales, obispos y miles de fieles, quiso responder por teléfono a ZENIT a unas preguntas sobre el segundo viaje de Benedicto XVI a España.
El purpurado aconseja a los fieles estar abiertos, “escuchar seriamente al Papa y pensar que lo que dice me lo está diciendo a mí” y asegura que, a pesar de ser “un intelectual de gran altura”, hace las cosas inteligibles.
- ¿Qué espera usted de esta visita?
Cardenal Carles: Que crezca el conocimiento, la simpatía y también la unión efectiva con el Santo Padre. Para ello, es importante haberlo escuchado directamente, no por radio o por televisión.
Nuestra Iglesia, al ser el Cuerpo de Cristo, supone una unión. Hay religiones, como el budismo, done existen unas creencias, pero la Iglesia es un grupo y la cabeza es el Santo Padre y es importante que tenga contacto con las Iglesias de todo el mundo. Es un poco difícil llegar a todas, pero él se esfuerza por ello.
Ésta es la segunda vez que viene a España. Hace poco vino a Valencia, de donde yo soy originario.
Por otra parte, espero lo que nos dirá. Él es un intelectual de gran altura y hace las cosas inteligibles para la gente, habla de una manera muy concreta.
En su visita a Inglaterra, un personaje inglés dijo que el Papa dice cosas muy interesantes, como por ejemplo: “Sentaos y pensad”. Esto dice mucho, en el momento actual en que nos movemos con tanta rapidez. Y también explica cosas más teológicas.
Como bávaro que es, del sur de Alemania, es otro estilo, totalmente intelectual, pero que se hace cercano, inteligible.
- ¿Cómo cree que las personas que vayan a ver al Papa pueden aprovechar mejor este momento?
Cardenal Carles: Más que distraerse en mirar cosas, por ejemplo las esculturas en la Sagrada Familia, conviene escuchar seriamente al Papa y pensar que lo que dice me lo está diciendo a mí, ya que, como mi pastor, él se interesa por mí.
Y estar abiertos, entenderlo, procurar mantener la atención, aunque después se publicarán los textos, ir haciendo nuestras sus palabras, porque es muy inteligible pero muy denso y tiene que decir muchas cosas en un tiempo relativamente corto.
- ¿Cómo será su participación en esta visita del Papa?
Cardenal Carles: Será la de los cardenales: estaremos más cerca suyo. Lo acompañaremos en algunos momentos. En las comidas, por ejemplo, estaremos los cardenales españoles, incluso vendrán tres de Roma: Antonio Cañizares, Eduardo Martínez Somalo y Julián Herranz.
Tendremos oportunidad de dialogar de muchas cosas, supongo, en la comida de Santiago, en la que comemos a solas con él, y también en Barcelona.
- ¿Tiene pensado algún tema especial para tratar con él?
Cardenal Carles: Somos muy amigos y hay que hablar de cosas, pero no en estos días, que estará con muchos requerimientos.
- Usted apoyó la apertura del proceso de beatificación de Gaudí cuando era arzobispo de Barcelona, ¿cree que ese proceso está tomando un nuevo impulso?
Cardenal Carles: Lo voy siguiendo con los contactos que tengo en Roma. Es lógico que se acelere la causa. Era un gran técnico, un gran arquitecto y también un gran santo porque esas piedras hablan. Esto acelerará la causa de beatificación.
A veces, en una canonización, hay que explicar a todos quién era esa persona que se declara santa. Pero en este caso, Gaudí es conocido en todo el mundo. Pastoralmente es muy interesante decir que este hombre, además de un gran artista y arquitecto, es santo.
No es desconocido ni siquiera en Japón. De ese país es uno de los mejores artistas que tenemos trabajando en la Sagrada Familia de Barcelona, Etsuro Sotoo, que era budista y se convirtió al catolicismo, junto a su mujer.
Gaudí, a casi cien años de su muerte, a través de las obras que dejó, tan empapadas de espíritu, continúa evangelizando.
El inicio de la causa de beatificación fue obra de unos cuantos arquitectos de Barcelona, que vinieron a mi despacho y me consultaron. Les dije que muy bien; era más contundente que fuera un grupo de arquitectos quienes la impulsaran y no un obispo.
- ¿Qué opina de la visita de Benedicto XVI a la Obra Social del Niño Dios?
Cardenal Carles: En muchos lugares, el Papa realiza una visita muy explícita a un centro de mucha necesidad, de mucha pobreza, a lugares donde nadie querría ir. Y es muy significativo.
- ¿Cómo cree que hablará el Papa sobre la familia, durante su estancia en Barcelona?
Cardenal Carles: Él, como todos los cristianos, está preocupado por la situación de la familia, que está recibiendo tantos golpes.
La Sagrada Familia es el modelo de lo que es una familia, la familia cristiana de Jesucristo. Supongo que él unirá la admiración del artista y la belleza y dirá alguna palabra sobre lo que es una familia auténtica, y no éstas que ahora se querrían fabricar.
Por Patricia Navas
Indicaciones de Kiko, Carmen y el P. Mario sobre la preparación a la Jornada Mundial de la Juventud, Madrid 2011
Indicaciones de Kiko, Carmen y el P. Mario sobre la preparación a la Jornada Mundial de la Juventud, Madrid 2011
Siguiendo las indicaciones que Kiko, Carmen y el P. Mario nos han transmitido en la Convivencia de inicio de curso de Porto San Giorgio, de cara a la organización de la peregrinación a Madrid con motivo de la JMJ, Madrid … Sigue leyendo →
Santo Padre, ¡bienvenido!
Hoy, el Papa Benedicto XVI estará, de nuevo, en tierras españolas. Una visita querida, esperada y celebrada por millones de españoles.
El Santo Padre es un mensajero de la Verdad. Nos trae palabras de esperanza y de consuelo en un momento difícil (yo diría que crítico) de la historia de nuestra nación.
Estoy seguro de que tú sí esperas a Benedicto XVI.
Mi familia y yo le esperamos.
Aquí tienes cuatro vídeos con otros tantos testimonios de personas célebres y prestigiosas que también esperan y le dicen:
¡Bienvenido Benedicto XVI!
El Santo Padre es un mensajero de la Verdad. Nos trae palabras de esperanza y de consuelo en un momento difícil (yo diría que crítico) de la historia de nuestra nación.
Estoy seguro de que tú sí esperas a Benedicto XVI.
Mi familia y yo le esperamos.
Aquí tienes cuatro vídeos con otros tantos testimonios de personas célebres y prestigiosas que también esperan y le dicen:
¡Bienvenido Benedicto XVI!
http://www.youtube.com/watch?v=9-1sqeOwQf8
http://www.youtube.com/watch?v=IuE0m616X4w
http://www.youtube.com/watch?v=IqI_-o6lLRs
http://www.youtube.com/watch?v=VqPsfKWHfYE
Míralos y, sobre todo, difúndelos. Reenvía este mensaje a mucha gente.
Ayúdame a propagar un clamor de bienvenida al Papa a través de la Red.
Muchas gracias por tu compromiso con la Verdad.
Gracias por celebrar las palabras de Vida, de Caridad y de Esperanza que el Santo Padre trae a España. Las necesitamos, creyentes y no creyentes, más que nunca.
Ignacio Arsuaga y todo el equipo HO
Ayúdame a propagar un clamor de bienvenida al Papa a través de la Red.
Muchas gracias por tu compromiso con la Verdad.
Gracias por celebrar las palabras de Vida, de Caridad y de Esperanza que el Santo Padre trae a España. Las necesitamos, creyentes y no creyentes, más que nunca.
Ignacio Arsuaga y todo el equipo HO
P.D. Y si todavía no lo has hecho, puedes darle la bienvenida a Benedicto XVI en http://bb16.org
Evangelio del domingo: Eternidad, no longevidad
Por monseñor Jesús Sanz Montes, ofm
OVIEDO, viernes 5 de noviembre de 2010 (ZENIT.org).- Publicamos el comentario al Evangelio del próximo domingo, 7 de noviembre, XXXII del tiempo ordinario (Lucas 20,27-38), redactado por monseñor Jesús Sanz Montes, ofm, arzobispo de Oviedo, administrador apostólico de Huesca y de Jaca.
De la mano de San Lucas el año litúrgico va llegando a su fin, y con él también su relato viajero de la subida de Jesús a Jerusalén, término de su vida terrestre. Por eso el tema que nos acompañará en estos tres últimos domingos de nuestro año cristiano, será el tema del paso a la vida nueva.
Es posible que algunas predicaciones sobre los "novísimos" (muerte, juicio, eternidad) se hayan hecho inadecuadamente, generando más un pánico temeroso que una esperanza serena. La Iglesia, fiel a la herencia de su Señor, no pretende acorralar entre miedos y amenazas la libertad del hombre. No obstante, no por ello puede callarse sobre la suerte feliz o infeliz que a todos nos espera en la tierra definitiva, en ese hogar del Padre Dios en el que Jesús nos ha preparado morada.
Pero no es lo mismo creer en la vida eterna que en la vida larga, y hoy se practica un frenético culto a la vida larga con toda una ascética casi religiosa: aerobic, herbolarios, dietas alimenticias, naturismo... todo lo cual, obviamente, está bien, pero deja de estarlo cuando achata el horizonte existencial del hombre, cuando reduce el aprecio y la pasión por la vida a una cuestión de estética o de cosmética. Confundir la felicidad con una fórmula antiarruga o con un plan adelgazante, es cambiar la eternidad por la longevidad, la casa de Dios por el gimnasio o la sauna, la adhesión a la vida toda por el apego a la mocedad.
Habrá un momento de gran verdad para todos, un momento en el que se veri-ficará (hacer la verdad) nuestra vida: el momento de la muerte. Entonces, desnudos de poses y de intereses creados, podremos veri-ficar aquello que decía san Francisco: "somos lo que somos ante Dios, y nada más" (Admonición 19).
La eternidad ya ha comenzado para nosotros con la vida. Somos inmortales. Vivir teniendo presente este momento significa vivir con la voluntad de no querer improvisarlo como quien se resiste ante un encuentro indeseado pero inevitable. Más bien es vivir en lo cotidiano siendo lo que somos en la mente y en el corazón de Dios, es decir, realizando su diseño, su designio sobre nosotros, su proyecto sobre todos y cada uno. Nuestro corazón nos reclama que las cosas más bellas, las más amadas, empezando por la misma vida y el mismo amor, no tengan ocaso. Este es nuestro destino feliz, bienaventurado y dichoso, que ha comenzado ya aunque todavía no haya llegado a su plena manifestación.
* * *
+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 20, 27-38
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos saduceos, que niegan la resurrección, y le preguntaron: — «Maestro, Moisés nos dejó escrito: Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer, pero sin hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano. Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos. Y el segundo y el tercero se casaron con ella, y así los siete murieron sin dejar hijos. Por último murió la mujer. Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete han estado casados con ella.»
Jesús les contestó: — «En esta vida, hombres y mujeres se casan; pero los que sean juzgados dignos de la vida futura y de la resurrección de entre los muertos no se casarán. Pues ya no pueden morir, son como ángeles; son hijos de Dios, porque participan en la resurrección. Y que resucitan los muertos, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor “Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob”. No es Dios de muertos, sino de vivos; porque para él todos están vivos.»
Palabra del Señor.
* * *
De la mano de San Lucas el año litúrgico va llegando a su fin, y con él también su relato viajero de la subida de Jesús a Jerusalén, término de su vida terrestre. Por eso el tema que nos acompañará en estos tres últimos domingos de nuestro año cristiano, será el tema del paso a la vida nueva.
Es posible que algunas predicaciones sobre los "novísimos" (muerte, juicio, eternidad) se hayan hecho inadecuadamente, generando más un pánico temeroso que una esperanza serena. La Iglesia, fiel a la herencia de su Señor, no pretende acorralar entre miedos y amenazas la libertad del hombre. No obstante, no por ello puede callarse sobre la suerte feliz o infeliz que a todos nos espera en la tierra definitiva, en ese hogar del Padre Dios en el que Jesús nos ha preparado morada.
Pero no es lo mismo creer en la vida eterna que en la vida larga, y hoy se practica un frenético culto a la vida larga con toda una ascética casi religiosa: aerobic, herbolarios, dietas alimenticias, naturismo... todo lo cual, obviamente, está bien, pero deja de estarlo cuando achata el horizonte existencial del hombre, cuando reduce el aprecio y la pasión por la vida a una cuestión de estética o de cosmética. Confundir la felicidad con una fórmula antiarruga o con un plan adelgazante, es cambiar la eternidad por la longevidad, la casa de Dios por el gimnasio o la sauna, la adhesión a la vida toda por el apego a la mocedad.
Habrá un momento de gran verdad para todos, un momento en el que se veri-ficará (hacer la verdad) nuestra vida: el momento de la muerte. Entonces, desnudos de poses y de intereses creados, podremos veri-ficar aquello que decía san Francisco: "somos lo que somos ante Dios, y nada más" (Admonición 19).
La eternidad ya ha comenzado para nosotros con la vida. Somos inmortales. Vivir teniendo presente este momento significa vivir con la voluntad de no querer improvisarlo como quien se resiste ante un encuentro indeseado pero inevitable. Más bien es vivir en lo cotidiano siendo lo que somos en la mente y en el corazón de Dios, es decir, realizando su diseño, su designio sobre nosotros, su proyecto sobre todos y cada uno. Nuestro corazón nos reclama que las cosas más bellas, las más amadas, empezando por la misma vida y el mismo amor, no tengan ocaso. Este es nuestro destino feliz, bienaventurado y dichoso, que ha comenzado ya aunque todavía no haya llegado a su plena manifestación.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
