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15 noviembre 2010

Kiko Argüello da a conocer al Papa los planes del Camino para la Jornada Mundial de la Juventud 2011

Audiencia con los responsables del Camino Neocatecumenal

Argüello también informó al Pontífice de la apertura de tres nuevos seminarios diocesanos misioneros «Redemptoris Mater», en las ciudades de São Paulo, Bruselas y Trieste.

La Razón/ Álvaro de Juana
 
http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=12158
 
Benedicto XVI recibió ayer en audiencia privada a los iniciadores del Camino Neocatecumenal Kiko Argüello, Carmen Hernández y el sacerdote italiano Mario Pezzi.

Una semana después de la visita del Papa a España, el Pontífice ya tiene la mirada puesta en la Jornada Mundial de la Juventud de agosto de 2011, por ello los responsables de este itinerario de redescubrimiento del Bautismo, han explicado a Benedicto XVI que 200.000 jóvenes venidos de todos los rincones del planeta evangelizarán durante diez días por toda Europa. Este anuncio del Evangelio culminará con la vigilia, la misa de clausura de la JMJ y con un encuentro vocacional de jóvenes. Por todo ello el Papa se ha mostrado muy entusiasmado con los iniciadores del Camino.

Argüello también informó al Pontífice de la apertura de tres nuevos seminarios diocesanos misioneros «Redemptoris Mater», en las ciudades de São Paulo, Bruselas y Trieste. Con ellos ya suman 78 los seminarios de estas características diseminados por el mundo. 
Durante la conversación con el Santo Padre se expuso la necesidad de una nueva evangelización, que afectase de forma más concreta a Europa. Para ello, el Camino Neocatecumenal está llevando a cabo en algunos lugares la «mission ad gentes»; implantar la Iglesia Católica donde apenas tiene presencia, como ocurre en lugares totalmente descristianizados de Holanda, Alemania o Francia.

14 noviembre 2010

Padres y educadores aprenden métodos para iniciar en la oración a niños pequeños en unas jornadas en Torrent

Jueves 11 de Noviembre de 2010
Padres y educadores aprenden métodos para iniciar en la oración a niños pequeños en unas jornadas en Torrent
Con un sistema difundido ya en 20 países

VALENCIA, 11 NOV. (AVAN) .- Padres de familia y educadores, además de catequistas y sacerdotes, participarán desde mañana, viernes, en Torrent, en unas jornadas formativas de tres días de iniciación a la oración de niños pequeños en el Colegio FASTA Madre Sacramento de esta localidad valenciana.

La iniciativa pretende “enseñar la metodología del denominado ‘Oratorio de Niños Pequeños’ o grupos infantiles de oración, que promovió el sacerdote escolapio valenciano Gonzalo Carbó Bolta hace más de veinte años”, según han indicado hoy a la agencia AVAN fuentes de la organización.

En la actualidad, el Oratorio se encuentra difundido en centenares de colegios y parroquias de una veintena de países de Europa, América y África, en los que participan a diario decenas de miles de menores, han añadido.

Las sesiones que comienzan mañana en Torrent, serán impartidas por el propio escolapio Gonzalo Carbó y tienen como objetivo “transmitir el espíritu y carne del «Oratorio de Niños Pequeños de las Escuelas Pías», narrar y cantar una experiencia-acontecimiento de la bendición de Dios Padre sobre sus pequeños, contemplar cómo oran los niños, y presentar la metodología concreta”.

Las jornadas de Torrent han sido convocadas por la Fraternidad de Agrupaciones Santo Tomás de Aquino (FASTA), “comunidad de laicos y sacerdotes cuyo fin es evangelizar la familia, la juventud y la cultura”, han añadido. La Fraternidad “nutre su espiritualidad en el modelo de la Orden Dominicana, de su fundador Santo Domingo y de los santos dominicos”.

El encuentro se desarrollará en el Colegio Madre Sacramento, ubicado en la Avenida Al Vedat, 188, de Torrent, el viernes de 18 a 20.30 horas, el sábado, de 9 a 14 y de 16 a 20.30 horas y, finalmente, el domingo, de 9 a 14 horas.

Las celebraciones del Oratorio incluyen lecturas bíblicas, cantos, meditación y oración comunitaria, que se desarrollan en horario escolar para grupos de niños desde los cinco a los doce años y, en horario extraescolar, para grupos a partir de la ESO y hasta los 18 años.

El Oratorio es “un itinerario de fe para los niños que les inicia en la relación con Jesús resucitado desde una edad temprana”, según el sacerdote Gonzalo Carbó, que precisa que, “cuanto más pequeños, más capacitados están para dejar que Jesús les ame, les conozca y viceversa”.

A lo largo del curso, distintas entidades, colegios y parroquias de diferentes localidades acogerán jornadas de formación. Así, este curso el oratorio ha sido presentado ya en Albacete y en Azuqueca de Henares (Guadalajara). Asimismo, en Pedreguer se realizará una jornada de profundización el próximo día 27. Además, está previsto que sean organizadas próximamente otras jornadas sobre la vida espiritual de los niños, en Cullera. 

13 noviembre 2010

Exhortación apostólica postsinodal "Verbum Domini"


EXHORTACIÓN APOSTÓLICA
POSTSINODAL
VERBUM DOMINI
DEL SANTO PADRE
BENEDICTO XVI
AL EPISCOPADO, AL CLERO,
A LAS PERSONAS CONSAGRADAS
Y A LOS FIELES LAICOS
SOBRE
LA PALABRA DE DIOS
EN LA VIDA Y EN LA MISIÓN DE LA IGLESIA


LIBRERIA EDITRICE VATICANA
CIUAD DEL VATICANO

INTRODUCCIÓN.
1. LA PALABRA DEL SEÑOR permanece para
siempre. Y esa palabra es el Evangelio
que os anunciamos » (1 P 1,25: cf. Is 40,8). Esta
frase de la Primera carta de san Pedro, que retoma
las palabras del profeta Isaías, nos pone frente
al misterio de Dios que se comunica a sí mismo
mediante el don de su palabra. Esta palabra,
que permanece para siempre, ha entrado en el
tiempo. Dios ha pronunciado su palabra eterna
de un modo humano; su Verbo « se hizo carne »
( Jn 1,14). Ésta es la buena noticia. Éste es el anuncio
que, a través de los siglos, llega hasta nosotros.
La XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo
de los Obispos, que se celebró en el Vaticano del
5 al 26 de octubre de 2008, tuvo como tema La
Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia.
Fue una experiencia profunda de encuentro con
Cristo, Verbo del Padre, que está presente donde
dos o tres están reunidos en su nombre (cf. Mt
18,20). Con esta Exhortación, cumplo con agrado
la petición de los Padres de dar a conocer a
todo el Pueblo de Dios la riqueza surgida en la
reunión vaticana y las indicaciones propuestas,
como fruto del trabajo en común...Texto completo.

¿Cómo hacer para que la política proteja y valore la familia?

“Si no se acoge al principio, ¿cómo se podrá ser acogedor después?”
Por monseñor Giampaolo Crepaldi*
ROMA, viernes 12 de noviembre de 2010 (ZENIT.org).- La familia es el lugar de la vida: donde la vida se genera y donde la vida es acogida. Dado que el hombre no es una cosa, la vida humana no es producida, como se produce en un laboratorio o en una fábrica. La dignidad de la persona humana requiere que la vida sea generada y acogida en la familia, es decir, en un contexto de amor y de dedicación recíproca, de responsabilidad y de compromiso educativo. El hijo tiene derecho a la familia, mientras que la familia no tiene derecho al hijo. El hijo tiene derecho a ser concebido de forma humana, es decir, como expresión del amor entre su padre y su madre, de un amor desinteresado y por tanto abierto a la vida. Tiene derecho a no ser producido en un laboratorio y concebido en una probeta mediante una intervención médica. La vida y la familia, por tanto, se llaman mutuamente. No hay verdadero amor entre los cónyuges si no está abierto responsablemente a la vida, porque en este caso la instrumentalización recíproca, más o menos consciente, se haría sentir. La vida, por otro lado, no sería dignamente acogida y honrada si no se recibiese en una familia, donde el recién llegado se sienta acogido, protegido, y de donde puede recibir la educación necesaria para la vida.
La familia es la célula de la sociedad, se dice a menudo. Con esta expresión se pretende decir habitualmente que la familia es ya sociedad en sí, es el primer núcleo de la sociedad y que la sociedad entera nace de la familia. Se puede decir también que en la familia se encierra una energía relacional que después se deriva a toda la sociedad. No es la sociedad, o peor aún, el Estado, el que funda la relacionalidad humana. Ésta pertenece a la persona, que es relacional por naturaleza, y se vive en primer lugar en la familia. En este sentido, la familia está en el origen de la sociedad, y sin familia no hay siquiera sociedad, sino una suma de individuos. Por esto en el origen debe haber no dos individuos asexuados, sino un hombre y una mujer, o sea, una pareja. Dos individuos asexuados o del mismo sexo no forman una pareja, sino sólo dos individuos. El hombre y la mujer constituyen la pareja de la que nace la sociedad ante todo por su complementariedad: se completan mutuamente. En segundo lugar, por su apertura recíproca en su complementariedad: tienden a la unión, a ser “dos en una sola carne”, a ser una sola realidad. En tercer lugar, porque su apertura recíproca significa apertura a la vida: son capaces de engendrar una nueva vida de forma humana, son fuente de humanidad, pueden continuar la comunidad humana en el futuro. Esto comporta tener presente el aspecto social y político de la sexualidad, que hoy por desgracia es individalizada y entendida de modo funcional y no expresivo de la naturaleza de la persona. Si la sexualidad se separa de la procreación, ésta se convierte en un hecho técnico, que puede ser llevado a cabo por dos individuos asexuados, en el sentido de que no interesa su sexo. Pero una sexualidad individualizada y reducida a técnica ya no es una sexualidad plenamente humana. Le falta el carácter de apertura recíproca en la complementariedad y de la uni-dualidad. En el origen de la sociedad no están por tanto dos individuos, sino una pareja de un hombre y de una mujer, abiertos a la acogida recíproca en la complementariedad sexual, y abiertos a la vida.
No hemos reflexionado suficientemente sobre los efectos negativos de la individualización de la sexualidad, que es en cambio el hecho humano originario de la propia sociedad. Por esto la sociedad no puede renunciar a nacer de una familia, significaría comprenderse no como un todo relacional, sino como un conjunto de individuos aislados y como máximo aproximados. Si en el origen hay dos individuos asexuados, entonces también todos los demás vínculos sociales serán individuales. Si en cambio hay una relacionalidad complementaria desde el origen, existe la posibilidad de que también la sociedad pueda fundarse sobre vínculos de pertenencia y reciprocidad con carácter orgánico. El comienzo es siempre decisivo. Se ve con la vida. Si no se acoge en ese momento ¿cómo se podrá ser acogedor después? Eso se ve para la familia: si no hay reciprocidad complementaria al principio, ¿cómo podrá haberla después? Las personas no se suman ni se amontonan; se relacionan.
Vemos así los efectos muy negativos, incluso para la propia sociedad, de la separación entre procreación y sexualidad mediante la inseminación artificial. La FIVET, es decir, la concepción en probeta, representa una herida incurable a la naturaleza humana y a la familia. A la naturaleza porque transforma al hijo en un producto, insinuando la idea de que la vida pueda ser una producción humana. A la sociedad, porque la nueva vida presupone solo una capacidad técnica y no un contexto de amor de pareja. De hecho la concepción in vitropuede suceder también mediante “donantes” de espermatozoides o de ovocitos externos a la pareja; puede ser satisfecho el deseo de tener un hijo por parte de dos mujeres o de dos hombres; se puede implantar el embrión en el útero de una tercera mujer que puede hacerlo por dinero, haciendo de madre subrogatoria. La familia natural es así deconstruida y reconstruida artificialmente de muchas formas, siguiendo los deseos de cada individuo. La maternidad y la paternidad se multiplican: está la genética, la biológica y la social... desde el punto de vista técnico, hoy un niño puede tener hasta seis padres. De la misma forma, también la filiación se multiplica y asume muchas facetas. Los derechos del niño a una familia compuesta por un hombre y una mujer unidos por un pacto duradero de amor recíproco son negados, con innumerables consecuencias negativas en el plano psicológico y de la maduración personal y con nuevas formas de malestar y de inadaptación, con ingentes costes para la comunidad. Por todos estos motivos, la política no puede resignarse a hacer de notario imparcial de estos deseos de frontera animados por un espíritu individualista e incapaces de asumir responsabilidades en cuanto que destruyen la dignidad de la persona, de la mujer, del hijo concepbido, de la sexualidad y de la propia sociedad.
He insistido en los aspectos sociales de la sexualidad y de la procreación porque considero indispensable que la política vuelva a apropiarse de esos ámbitos, no en el sentido de intervenir en la responsabilidad personal y de pareja, como sucede por ejemplo en los países que imponen con la fuerza la planificación familiar y la política del hijo único. El poder político no puede intervenir en las cuestiones relativas a la sexualidad y a la procreación sin lesionar la libertad responsable originaria de la pareja. Esto, con todo, no significa que la sexualidad y la procreación deban perder su relevancia también pública, y sean relegadas a las decisiones individuales, incluso como decisiones lúdicas.
Se trata de decisiones de graves consecuencias sociales. Por lo demás, los hijos no son una propiedad privada. Sea porque son personas y las personas no son de nadie, o porque los hijos representan un recurso para toda la humanidad. Si son bien educados, instruidos, formados en un ejercicio maduro de las virtudes personales y sociales, representan un “bien común”. Cuando en cambio crecen mal, sufren violencia o malos tratos, no adquieren ni una instrucción adecuada ni una verdadera capacidad laboral, cuando viven en las áreas del malestar y de la marginación, producen disfunciones y costes para toda la sociedad. Por todos estos motivos, la procreación no es un hecho privado, aunque nadie pueda sobreponerse a la responsabilidad de la pareja. El proprio hecho de que quien engendra es una pareja, en el sentido tantas veces expresado de esta palabra, confirma que no se trata de un hecho privado sino originariamente social.

Evangelio del domingo: Por su nombre.


Por monseñor Jesús Sanz Montes, ofm

OVIEDO, viernes 12 de noviembre de 2010 (ZENIT.org).- Publicamos el comentario al Evangelio del próximo domingo, 14 de noviembre, XXXIII del tiempo ordinario (Lucas 21,5-19), redactado por monseñor Jesús Sanz Montes, ofm, arzobispo de Oviedo, administrador apostólico de Huesca y de Jaca.

* * *
+   Lectura del santo evangelio según san Lucas 21, 5-19

En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo, por la calidad de la piedra y los exvotos. Jesús les dijo: — «Esto que contempláis, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido.»
Ellos le preguntaron: — «Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?»
Él contestó: — «Cuidado con que nadie os engañe. Porque muchos vendrán usurpando mi nombre, diciendo: “Yo soy”, o bien: “El momento está cerca”; no vayáis tras ellos. Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico. Porque eso tiene que ocurrir primero, pero el final no vendrá en seguida.»
Luego les dijo: — «Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países epidemias y hambre.
Habrá también espantos y grandes signos en el cielo. Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores, por causa mía. Así tendréis ocasión de dar testimonio. Haced propósito de no preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro. Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa mía. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.»
Palabra del Señor.
  * * *

El Evangelio de este domingo nos deja una sensación agridulce, con un cierto desconcierto. Las diversas respuestas de Jesús, indicaban a sus oyentes que todo estaba inacabado, inseguro. Hasta la belleza del Templo era frágil y su solidez amenazada: "no quedará piedra sobre piedra". Surgirán profetas falsos una vez más, llegarán guerras, catástrofes, espantos. Y a los discípulos les dirá: os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a los tribunales y a la cárcel, y os harán comparecer ante gobernadores por causa de mi nombre. Hasta los más cercanos como padres, hermanos, parientes y amigos, los odiarán, los traicionarán e incluso los matarán por causa de su nombre.

Muchas veces ha surgido la tentación de hacer del Cristianismo una especie de vergel, de tranquilo paraíso donde evadirse de un mundo corrupto y caduco que se empeña en no vivir "como Dios manda". Pero el Cristianismo no ha sido regalado por Dios como una "burbuja de paz". De hecho, los mejores hijos de la Iglesia han tenido que sufrir persecución, incomprensión y martirio de tantos modos, como la prolongación en la historia de aquél por mi nombre del que nos habla hoy el Evangelio. Vivir en su Nombre, diciendo su Nombre, siendo su Nombre.

Jesús y el Cristianismo no son un sedante para nuestras molestias sociales, ni un barbitúrico para perpetuar privilegios. No provocan alucinaciones sino compromisos. Los cristianos somos llamados a pertenecer a la historia de Aquel que fue anunciado como "signo de contradicción", y que vino a traer el fuego y la espada, es decir portador de la Luz y portavoz de la Verdad en un mundo que con demasiada frecuencia pacta con la oscuridad y la mentira.

Pero este Evangelio, aunque duro, no es desesperanzador. Nos dice Jesús: "no les tengáis miedo". Ha prometido darnos palabras y sabiduría para hacer frente a cualquier adversario. Lo que importa es que esa Presencia y esa Palabra por Él prometidas, resuenen y se reflejen en la vida de la comunidad cristiana y en la de cada cristiano particular.

El Cristianismo no es una aventura para fugarse del mundo, sino una urgencia para transformarlo según el proyecto de Dios, en el Nombre del Señor. Los cristianos no son los del eterno poderío o los de la eterna oposición, sino los eternos discípulos del único Maestro. Poniendo lo mejor de nosotros mismos para que en cada rincón de la historia pueda seguir escuchándose la Buena Noticia de Jesús y haciéndose realidad el don inmerecido de su Reino que la Iglesia en cada época no deja de anunciar.