08 enero 2011
Cáritas inicia una campaña de socios.
Cáritas inicia una campaña de socios para recaudar fondos debido al aumento de usuarios motivado por la crisis.
El director de Cáritas Interparroquial de Gandia, Javier Roche, y el subdirector, Eduardo Mahíques, comparecieron el pasado (22.12.2010) para anunciar el inicio de la campaña de socios. Es la primera vez que la entidad gandiense realiza una campaña de este tipo y esto es debido a la difícil situación económica actual, que ha provocado el aumento de usuarios.
El director de Cáritas Interparroquial de Gandia, Javier Roche, y el subdirector, Eduardo Mahíques, comparecieron el pasado (22.12.2010) para anunciar el inicio de la campaña de socios. Es la primera vez que la entidad gandiense realiza una campaña de este tipo y esto es debido a la difícil situación económica actual, que ha provocado el aumento de usuarios.
"Nos hemos visto abocados a esta situación por el aumento del paro, porque se acaban las prestaciones públicas y porque las ayudas son insuficientas, especialmente por los compromisos de vivienda", explicó el director de Cáritas Gandia, Javier Roche, quien aseguró que debido a ello ha aumentado la gente que acude por primera vez a Cáritas. Roche añadió que las cuentas "están a cero" y que lo que también ocurre es que las convocatorias para pedir ayudas a las obras sociales no se llegan a convocar y las de la Administración están congeladas o incluso a la baja.
Ante ello, Cáritas Gandia se ha puesto manos a la obra y ha comenzado una campaña en la que no sólo se pedirá ayuda económica, sino también ropa, alimentos y voluntarios que quieran ofrecer parte de su tiempo en colaborar con la entidad en sus diferentes vertientes.
En concreto, la entidad de Gandia ha preparado unos dípticos que se repartirán por las parroquias y diferentes puntos de la ciudad en los que se incluye información sobre las líneas de trabajo de Cáritas y un formulario para inscribirse como socios y realizar un donativo de manera mensual, trimestral, semestral y anual en la cantidad que desee el colaborador. Además, Cáritas Gandia ya ha publicado el boletín de Navidad en el que se informa de las actividades que se realizan a lo largo del año.
El subdirector de Cáritas Gandia, Eduardo Mahíques, aprovechó para lanzar una reivindicación. Ante la situación de crisis, fue el Ayuntamiento de Gandia el que puso en marcha una prestación en 2009, luego asumida por el Estado, de 400 euros, a través de la renta de emergencia familiar. Ahora que el Estado ha anunciado que no se va a hacer cargo, desde Cáritas solicitan que de nuevo sea el Ayuntamiento el que la ponga en marcha.
En cuanto a la campaña de recogida de ropa, Javier Roche alertó de que se están produciendo robos de las piezas depositadas en los contenedores de la ciudad y se sospecha que es una banda que está empezando a actúar sistemáticamente. Ello provoca que muchas de las personas que depositaban la ropa en los contenedores y habían visto estos hurtos, dejaban de hacerlo. Ante ello, desde Cáritas Gandia se ha reforzado los puntos de entrega directa de ropa. Además, con la crisis ocurre que se ha reducido la entrega de ropa y que ésta es de menor calidad.
Según detalló Javier Roche, el punto de recogida de la calle Gregori Maians abrirá dos días a la semana (lunes y miércoles) en vez de uno, en horario de 18 a 20 horas. Además, la Fundación Intra de Cáritas, del Real de Gandia donde trabajan las mujeres provenientes del proyecto Judit abre de 8 a 15 horas para la recogida de las piezas. Aquí, las trabajadoras participan en un programa de inserción laboral en el que se encargan de la clasificación, reparación y desinfección de la ropa para su posterior venta en las tiendas @rropa de Cáritas. El dinero recaudado se reinvierte en sus sueldos y en ayudas sociales para la entidad.
En lo que se refiere a los donativos en especies, Cáritas promueve como cada año la tradicional Campaña del Kilo, en la que la gente colabora entregando productos básicos para el Economato. Una medida "muy necesaria" en estos momentos, según explican ambos directivos, ya que la factura del Economato en los últimos dos años se ha multiplicado por tres y llega ya a los 6.000 euros de compra mensual.
La Campaña del Kilo es una manera simbólica de inculcar a la gente, pero especialmente a los más pequeños, el espíritu de la solidaridad. Para que vean que esos productos que normalmente tienen en la despensa cada día, otras familias no los tienen y los necesitan". Es por ello que la campaña se intensifica en los centros escolares de la ciudad, que, como cada año, participan muy activamente. También la Junta Mayor de Hermandades de la Semana Santa y las cofradías, así como las parroquias de Gandia están realizando grandes esfuerzos por colaborar en la causa.
04 enero 2011
Kiko ante el encuentro de las familias
Kiko Argüello: Europa necesita a la familia cristiana
Ante el próximo encuentro de las familias de Madrid
Ante el próximo encuentro de las familias de Madrid
MADRID, sábado 1 de enero de 2011 (ZENIT.org).- Mañana domingo 2 de enero, miles de familias, muchas de ellas pertenecientes en gran número al Camino Neocatecumenal, participarán en el tradicional encuentro por la familia en la calle Colón de Madrid (España), convocado por el cardenal Antonio María Rouco Varela.
El Camino Neocatecumenal es una de las realidades eclesiales que cada año promueve la realización de este encuentro, que tiene carácter festivo, y que normalmente se celebra en torno a la fiesta litúrgica de la Sagrada Familia.
Con este motivo, uno de los iniciadores del Camino, el pintor español Kiko Argüello, concedió una entrevista a ZENIT, explicando las claves de este acontecimiento.
-De nuevo este año se convoca para el 2 de enero, una celebración en defensa de la familia en Madrid, y de nuevo el Camino Neocatecumenal participa en su organización. ¿Por qué salir un año más a la calle? ¿Por qué precisamente en España?
Kiko Argüello: No pretendemos hacer un meeting, si no que quisiéramos, con la Iglesia, ayudar a muchas familias que se encuentran en dificultad porque el ambiente que les rodea es un ambiente laico, o ateo, en el que es habitual el divorcio.
Cada cuatro minutos en España se rompe una familia. Parece que esto es lo normal, pero no es cierto. Hay miles de familias cristianas en España. El ambiente que nos rodea parece decirnos que está todo perdido, sin embargo la familia cristiana es “la esperanza para Europa”. Eso quisiéramos decir a todo el mundo.
- En otras ocasiones han participado obispos y cardenales de la Curia Romana y de otros países. ¿Qué presencia está prevista este año? ¿Habrá también conexión con el ángelus del Papa?
Kiko Argüello: Este año han respondido, como el año pasado, con mucho entusiasmo. Vendrán más de cien familias de Holanda, con el obispo de Roermon (Amsterdam), monseñor Franciscus Jozef Wiertz, a la cabeza; vendrán muchos de Alemania, 150 familias, junto a monseñor Paul J. Cordes, también viene a Madrid monseñor Jean-Pierre Marie Cattenoz, arzobispo de Avignon, con más de 250 familias de Francia. De Italia viajarán hasta Madrid más de 15.000. También participará con mucho entusiasmo el cardenal Antonelli, que es el presidente del Pontificio consejo para la Familia. De Polonia llegarán hasta la capital más de diez mil familias. Vendrá también monseñor Zbigniew Kiernikowski, obispo de Sietdlce etc. Muchas familias están agradecidas al Señor y al Camino, que es una iniciación cristiana que les ha sostenido en la fe, les ha apoyado y les ha hecho descubrir la belleza, el amor en el matrimonio cristiano.
- Muchas veces usted ha insistido en el testimonio público que ofrecen las familias numerosas e incluso muy numerosas. Precisamente en unos momentos en que este modelo de familia se considera “superado” o irrealizable, o incluso por muchos, no deseable. ¿Por qué es para ustedes tan importante?
Kiko Argüello: Esto es fundamental. El día 2 mostraremos cómo una familia transmite la fe a sus hijos en medio de una celebración doméstica, llena de amor y diálogo entre dos generaciones. Todos los hijos están en la Iglesia. Los hijos están casados ya y tienen nietos. Es algo impresionante. Es aquí donde se juega el futuro de Europa.
Pablo VI dijo en la Humanae Vitae que todo acto conyugal tiene que ser abierto a la vida. Fue un error el que muchos criticaran a Pablo VI y no quisieran obedecer al Papa en esta línea. Pensaban que la familia católica era tener uno o dos hijos, por lo que hoy faltan millones de niños que los cristianos no quisieron tener. Se ha cometido un pecado de omisión muy grave. No solamente el aborto.
El problema es la connotación “cristiano”. ¿Qué es ser cristiano? Es un hombre que vive no para él mismo sino que hace la voluntad de Dios. Todo hijo primero es pensado por Dios. Los cónyuges, los padres colaboran con Dios en un proyecto que viene del cielo.
Europa ha dejado de ser cristiana, está andando hacia la apostasía, ha perdido sus raíces, está en una crisis económica, cultural, artística. Pero hay que decir que Dios no nos abandona, es posible un renacer gracias a los cristianos. Pero para que haya cristianos hace falta la iniciación cristiana, educarlos en la fe, que es lo que intentamos hacer en el Camino en miles y miles de parroquias.
- Esta realidad eclesial se distingue por una serie de carismas propios, como las familias en misión o “ad gentes”, familias que parten con sus hijos a países, especialmente de antigua cristianización, donde ya no hay presencia de la Iglesia. ¿Por qué el Camino Neocatecumenal da tanta importancia a la familia dentro de la nueva evangelización? ¿Qué sentido tiene esta forma de evangelizar?
Kiko Argüello: En la familia se da el misterio enorme de la fe. ¿Qué es la fe? La participación de la vida divina en nosotros. Hemos mandado muchas veces por ejemplo a Holanda itinerantes y no los han querido. Sin embargo, enviando familias que se amaban en una nueva dimensión, los párrocos han quedado sorprendidos. Al ver las familias abiertas a la vida y con tantos hijos que se reunían en casa a rezar y cuyos padres preguntaban a los hijos ¿qué te dice la Palabra de Dios?, ¿cómo vives tu fe? han quedado sobrecogidos. Se han encontrado con la fe.
La fe es una virtud sobrenatural. Para tenerla hace falta escuchar el Kerygma, hace falta una comunidad donde se verifique la estatura de la fe, si tienes o no tienes fe. La fe se ve en los frutos, por eso, quien tiene fe ha vencido a la muerte, quien tiene fe no se separará jamás de su mujer porque tiene una capacidad nueva de amor al enemigo, como Cristo nos amó.
- El Papa acaba de erigir un dicasterio específico para la nueva evangelización. ¿Qué papel tienen en él los nuevos movimientos y realidades eclesiales, y en especial el Camino?
Kiko Argüello: Monseñor Fisichella reconoce que el Camino ha sido el primero que ha avanzado la nueva evangelización, llevando a cabo la misión “ad gentes” en medio de no bautizados, enviando familias con muchos hijos por todo el mundo. Más de 50 familias en China, en Japón, la India…
El problema es dónde están los cristianos y qué es ser cristiano hoy. ¿Es ir a misa? No basta sólo con eso. Ser cristiano es tener dentro la victoria de Cristo sobre la muerte. Los cristianos no viven más para sí mismos, viven para Cristo. Su vivir es Cristo, su pensar es Cristo, su actuar es Cristo. Es Cristo que vive en ellos. Tienen dentro vida inmortal y pueden amarse en una nueva dimensión, la dimensión de la cruz. ¡Mirad como se aman! Gritaban los paganos al ver a los cristianos. Esto tiene que volver a gritarse en el mundo entero. ¡Mirad como se quieren los cristianos! Muchos paganos al ver nuestras comunidades nos preguntan ¿cómo os relacionáis? Porque les impresiona. En el fondo hay muchos en nuestra sociedad que están solos y quisieran amar, pero no saben como.
[Por Inma Álvarez]
HOMILÍA del Emmo. y Rvdmo. Sr. Cardenal-Arzobispo de Madrid en la Fiesta de las Familias
1. “La Misa de las familias” nos vuelve a reunir en la madrileña Plaza de Colón al comienzo del nuevo año 2011, año de la JMJ en Madrid, que presidirá el Santo Padre. Sres. Cardenales, Arzobispos, Obispos, Sacerdotes y familias cristianas, venidas de muchas diócesis de España y de Europa, nos hemos dado una nueva cita para renovar ante el mundo la proclamación del Evangelio de la familia, para celebrarlo en el marco litúrgico de la Eucaristía y para dar testimonio de él en la plenitud de su significado y contenidos. El Evangelio de la Familia incluye el Evangelio del matrimonio y de la vida y es inseparable del núcleo central de la Buena Noticia de que Jesucristo es el Salvador, el Mesías, el Señor. “En Él, por su sangre, tenemos la redención, el perdón de los pecados, conforme a la riqueza de la gracia que en su sabiduría y prudencia ha derrochado sobre nosotros” (Ef 1,7-8). Y, si no se nos ha dado otro nombre en el que podamos salvarnos en la vida y en la muerte, que no sea el de Jesús, tampoco seremos capaces de acoger la gracia de la salvación y hacerla nuestra, si no es a través de la familia, formada y vivida cristianamente.
2. Proclamamos el Evangelio de la Familia con la palabra iluminada por la Palabra de Dios que se ha hecho Carne en el seno de la Virgen María. Lo celebramos en la Eucaristía, el Sacramento de la oblación y de la Comunión del Cuerpo y de la Sangre de Cristo: el sacramento del “Amor de los amores”, fuente primera y suprema de la caridad y de la unión fraterna. Lo testimoniamos con la presencia pública, expresada en esta magna asamblea de las familias cristianas. Vuestra presencia, queridos padres y abuelos, jóvenes y niños, habla por sí sola en esta mañana de domingo del típico invierno madrileño, frío y soleado a la vez. Los ecos alegres de los villancicos navideños resuenan todavía en el corazón y sigue oyéndose el canto de los ángeles en Belén: “Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres que ama el Señor”. ¡A vosotras, queridas familias cristianas, os ama el Señor! Vuestra presencia, sacrificada y gozosa es la que confiere esta mañana al testimonio eclesial del Evangelio de la familia una convincente autenticidad. Refleja fiel y bellamente el día a día de vuestra donación esponsal en la vida íntima de vuestro matrimonio y la generosidad de vuestro amor mutuo: abierto a la vida y a la educación abnegada de vuestros hijos, servicial con “los mayores” de vuestras familias y fraterno en las relaciones con los demás…, con los próximos y los lejanos; amor sensible a las exigencias del bien común. ¡Cuántos son hoy en España los que en el drama de la pérdida del puesto de trabajo han encontrado en la familia ¡en las familias! remedio y amparo! ¡Incontables! Vuestra participación en esta Misa de las Familias, animosa, valiente y festiva, da testimonio sobre todo, y de un modo extraordinariamente elocuente, de cuáles son las raíces más profundas y la savia viva que os sostiene y alimenta: ¡el sí que os habéis dado en Cristo!: el Cristo que ha santificado y continúa santificando vuestra unión para que seáis signo vivo de su amor esponsal a su Iglesia y, en ella, a la humanidad entera. Dichosos sois vosotros –diría el Salmista– porque habéis comprendido lo tremendo que sería perder el amor del Señor y porque seguís sus caminos. Se os puede aplicar con toda razón “su profecía”: comeréis del fruto de vuestro trabajo, seréis dichosos, os irá bien; la mujer será “como parra fecunda” en medio de la casa y vuestros hijos como renuevo de olivo, alrededor de vuestra mesa (Sal 127, 1-2.3).
3. La verdad del matrimonio y de la familia cristiana se hace densa en vuestras vidas. El anuncio del Evangelio, del Evangelio de la familia, adquiere una actualidad inusitada: ¡la fuerza de “la denuncia y profecía” y el acento insobornable de la esperanza en un momento sumamente crítico de la historia! A ese vigor profético del matrimonio y de la familia cristiana, actuando en la sociedad y en la cultura de nuestro tiempo, se referían los Obispos españoles en “sus Orientaciones morales ante la actual situación de España” de 23 de noviembre del año 2006; y, a su irrenunciable valor para construir el progreso verdadero de la sociedad actual, aludía nuestro Santo Padre en la Homilía de la Dedicación de la Basílica de la Sagrada Familia en Barcelona el 7 de noviembre del pasado año. Decía el Papa: “No podemos contentarnos con estos progresos –los técnicos, sociales y culturales–… Junto a ellos deben estar siempre los progresos morales, como la atención, protección y ayuda a la familia, ya que el amor generoso e indisoluble de un hombre y una mujer es el marco eficaz y el fundamento de la vida humana en su gestación, en su alumbramiento, en su crecimiento y en su término natural. Sólo donde existen el amor y la fidelidad, nace y perdura la verdadera libertad”.
4. ¿Es que se puede abordar seria y responsablemente el futuro del hombre –¡un futuro digno!– si se prescinde de la verdad del matrimonio y de la familia? ¿Es posible ignorarla y pasar de ella, si se quiere construir una sociedad libre, justa y solidaria en la que el hombre pueda encontrar las condiciones necesarias para su desarrollo personal de acuerdo con su naturaleza trascendente de imagen e hijo de Dios? Sencillamente: ¡no! Siempre que se cuestiona y/o se niega la verdad del matrimonio y de la familia –¡la plenitud de sus significados personales y sociales!– en la teoría y en la práctica, las consecuencias negativas no se hacen esperar. Se ciegan las fuentes de la vida con la práctica permisiva del aborto. Se banaliza con la eutanasia hasta extremos −hasta hace poco tiempo impensables−, la responsabilidad de vivir y de respetar la vida del prójimo. ¡El derecho irrevocable a la vida queda profundamente herido! Los niños y los jóvenes crecen y se educan en un ambiente de rupturas y distancias paternas, desconfiados y desconcertados, sin conocer una limpia y auténtica experiencia del amor gratuito: de ser queridos por sí mismos y de poder corresponder, igualmente, amando sin cálculos egoístas a los que les dieron la vida –sus padres– y a aquellos con los que la comparten con una insuperable e íntima cercanía –sus hermanos–. Las relaciones sociales se hacen frías y distantes: ¡nos endurecemos consciente o inconscientemente ante el dolor y las necesidad físicas y espirituales de nuestros vecinos y conciudadanos!… La sociedad se envejece y la crisis demográfica –¡imparable!– amenaza y pone en peligro el futuro de nuestros marcos de vida y bienestar económico y social. Esto es lo que está ocurriendo con mayor o menor amplitud e intensidad en las sociedades europeas. Se trata de manifestaciones de una crisis mucho más honda en sus causas, que las que se detectan en los campos de la técnica y de la acción económica, social y política. Son causas, como nos advertía Benedicto XVI en su Encíclica del pasado verano “Caritas in Veritate”, que tienen que ver con la recta formación de la conciencia, con el reconocimiento de la ley natural y de su último fundamento en Dios: ¡con el alma y con la acogida de la gracia y del don del Espíritu! Causas que tienen que ver, en una palabra, con la familia: con su fortaleza interna y con las posibilidades económicas, sociales, jurídicas y culturales de poder ser afirmada y realizada en la integridad de su verdadero ser, ¡libremente!, tanto en la sociedad como en la comunidad política. A lo largo de los siglos de la historia de la humanidad, antes y después de Jesucristo, se han dado períodos de verdadera ceguera histórica: de los pueblos y de sus mayorías culturalmente más influyentes. Con frecuencia, poco menos que cíclica, han cerrado los ojos a lo que estaba aconteciendo en los niveles más profundos de la propia realidad: a sus causas primeras. Los resultados son conocidos: ¡las crisis se convirtieron para muchos en dramas familiares y personales! ¡Devinieron pronto en verdaderas y graves crisis sociales de dificilísima solución!
5. Nos encontramos, pues, queridas familias cristianas de España y de Europa, ante un reto histórico formidable: ser los signos e instrumentos imprescindibles de la esperanza para Europa en una de sus horas más complejas y dramáticas. ¡No hay que tener miedo al afrontar la responsabilidad histórica de vivir el matrimonio y la familia cristianamente con la fortaleza de la fe y con la confianza puesta en la gracia y el amor de Jesucristo! En la Sagrada Familia de Nazareth encontráis el ejemplo y la cercanía espiritual que no os fallará nunca. José no se arredró ante la persecución de que iba a ser objeto el Niño Jesús y, con la Virgen María, su esposa, huyendo a Egipto, lo guardó y lo protegió para el bien y la salvación nuestra. En la oración y en la comunión fraterna del amor de toda la Iglesia y de sus Pastores encontraréis siempre a la gran familia de los hijos de Dios que peregrina por los caminos del hombre de nuestro tiempo entre los peligros del mundo y los consuelos de Dios. ¡La Iglesia os necesita para poder ser evangelizada y para evangelizar! Os necesita como siempre; pero, además hoy, con una nueva, grave e inaplazable urgencia. ¿Cómo podrá sin vosotros mostrarse al mundo como la comunidad de “los elegidos de Dios, santos y amados”? ¿Cómo podrá sin vosotros vivir y dar testimonio de “la misericordia entrañable”, de “la bondad, humildad, dulzura” y de “la comprensión”? ¿y, sobre todo, de la experiencia de haber sido perdonados y del saber perdonar? (cfr. Col 3,12-21).
En este, por tantos cercanos y entrañables recuerdos, evocador marco de la Plaza de Colón, el encuentro de las familias cristianas –¡una auténtica y gozosa fiesta!– alentadas por el Mensaje luminoso y cordial de nuestro Santo Padre Benedicto XVI, está anunciando al mundo: ¡en Europa, en la España y en la Europa de nuestros días, comienza a alumbrar la esperanza!
01 enero 2011
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