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09 septiembre 2011

Nace una nueva congregación religiosa en Valencia, “Cooperatores Veritatis de la Madre de Dios”


Siguiendo indicaciones de la Santa Sede, el Arzobispo ha erigido la nueva congregación
VALENCIA, 8 SEPT. (AVAN).- El arzobispo de Valencia, monseñor Carlos Osoro ha erigido hoy canónicamente, a petición de la Santa Sede, la congregación religiosa de derecho diocesano “Cooperatores Veritatis de la Madre de Dios”.

Recogiendo las indicaciones de la Sagrada Congregación de Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica, el prelado ha firmado hoy el correspondiente decreto que ha sido leído en el transcurso de una celebración eucarística que ha presidido monseñor Osoro en la Catedral de Valencia, con motivo también de la fiesta de la Natividad de la Virgen María. 

En el decreto, el Arzobispo expresa que erije en la archidiócesis de Valencia la congregación “Cooperatores Veritatis de la Madre de Dios” como “Instituto Religioso Clerical de Derecho Diocesano para alabanza de Dios y formación y evangelización de los niños y jóvenes”. 

En la misa han concelebrado con monseñor Carlos Osoro, su obispo auxiliar, monseñor Enrique Benavent y 32 sacerdotes y han participado, igualmente, la veintena de religiosos que forman la nueva congregación.

Más de 2.000 personas han llenado al Catedral de Valencia en la misa en la que además ha sido venerada una reliquia de San José de Calasanz junto al presbiterio. 

En su homilía, monseñor Osoro ha expresado su confianza en que la nueva congregación contribuya “a realizar una nueva evangelización, justamente cuando el Papa nos ha dicho que estamos en una emergencia educativa, y cuando la escuela cristiana ha de dar un giro importante y especial para volver a `engendrar desde Dios a los hijos e hijas´, para que proyecten la vida según el camino que nos propone Jesucristo y su Santísima Madre cuando dijo `Haced lo que él os diga´”.

Tras la homilía, el Arzobispo ha entregado también las constituciones de la nueva congregación aprobada por la Iglesia a los religiosos. 


PIES DE FOTO:
1.- Abrazo entre monseñor Carlos Osoro y el superior general de la nueva congregación, Gonzalo Carbó.
2.- Procesión de entrada de la misa.

(Fotografías: Alberto Sáiz)
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Comunicación general de la Congregación de Clérigos Regulares de derecho diocesano COOPERATORES VERITATIS DE LA MADRE DE DIOS

Queridos hermanos y amigos en el Señor:
Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a Él (Sal 33,9)


Tras dos años de camino, en que hemos preferido mantenernos en silencio tanto en los foros públicos como privadamente, para “dejar obrar a Dios” y a nuestra Madre la Iglesia, creemos que ha llegado el momento de compartir con vosotros, si bien breve y pobremente, lo esencial de la obra que el Señor está comenzando a realizar en nosotros.

Sois muchos los que siempre, y también en este tiempo, nos habéis acompañado con vuestra oración, servicio y cercanía. ¡Cuántas muestras de amor y comunión, tan inmerecidas por nuestra parte, que nos han alentado y llenado de consuelo y ánimo! Llegado el momento en que la Iglesia ha hablado para dar una palabra sobre lo que consideramos un misterio de la 
Providencia y del Amor de Dios en que nos estamos inmersos, nos sentimos obligados a no guardarnos para nosotros la gracia recibida. Es momento de entonar un particular magníficat y cantar la grandeza del Señor que se ha fijado en nuestra pequeñez y pobreza y está haciendo cosas grandes en nosotros.

De nuestro corazón brota un gran agradecimiento al Señor, a la Santa Madre Iglesia y en particular a la Orden de las Escuelas Pías. Sobre ella el Señor ha ido derramando diversos y excelentes dones en esta primavera eclesial que ha supuesto la renovación del Concilio Vaticano II. Entre las expresiones de esta renovación que también ha alcanzado a la Provincia de Valencia, desde hace 40 años se ha ido configurando en muchos religiosos un estilo de vida y misión que, en un determinado momento, la Santa Sede ha discernido, reconociendo en ellos los rasgos y voluntad de “una forma renovada de vida y carisma escolapio”, rica en “frutos pastorales verificados estos años… por las nuevas vocaciones… y por la vivencia profunda de fe de los alumnos en Piedad y Letras”. A partir de dicho discernimiento “ha procedido a tomar una decisión buscando el bien de los religiosos y de su propia vocación: ofrecer una oportunidad eclesial para que estos consagrados configuren su vida según la vivencia profunda de fe y el espíritu de Piedad y Letras que han marcado su existencia y su acción pastoral”, invitándoles a “discernir esta llamada específica de Dios” y a que “constituyan un nuevo ente eclesial diferente de la Orden de los Clérigos Regulares Pobres de la Madre de Dios, con una identidad clara y distinta”. Ha augurado, además “para esta nueva realidad eclesial muchos frutos por los que será reconocida” como obra de Dios.

Sorprendidos y conmovidos ante lo que reconocemos como una “llamada dentro de la llamada”, acogemos gozosamente este Misterio de Dios en actitud de profunda adoración y deseo de santa y audaz fidelidad. Nos sabemos hijos de Calasanz y de la Orden que él fundó, y vivimos con la certeza de que “el Amor de Cristo nos ha congregado en la unidad” para adorar juntos al Padre en Espíritu y verdad y enviarnos en comunión a evangelizar educando a sus pequeños. Por ello confiamos en la palabra que nos da la Iglesia: “Dios, que es Padre y guía nuestros pasos, nos irá conduciendo por senderos insospechados, construyendo con nosotros la historia de salvación y una alianza santa para el bien de su Iglesia”. Movidos por el Espíritu Santo, queremos abrazar esta novedad “con el mismo espíritu que vivió san José de Calasanz, con plena confianza en Dios y en la Providencia, imitándole en sus inicios”.

Por lo tanto, lo que está ocurriendo con nosotros no es que “nos salimos” de la Orden para “defender nuestros proyectos” o porque “nos creemos mejores que los demás escolapios”. No hemos acudido a discernimientos institucionales ajenos a nuestra entidad de consagrados. Ni “nos fugamos” a otra realidad eclesial, ni “nos echan” los escolapios”. No es cierto que se nos haya forzado a elegir entre la Escuela Pía u otra experiencia del Pueblo de Dios. Más bien, lo que la Madre Iglesia ha reconocido es que del tronco secularmente fecundo de san José de Calasanz, ha brotado un retoño que “hunde sus raíces en la figura, espiritualidad y misión de san José de Calasanz. De él toma ejemplo y proyecta, con una visión y sensibilidad nuevas, la Piedad y las Letras, que hace suya desde una sensibilidad eclesial de comunión, continuando bajo su inspiración la misión de la educación católica a los niños y jóvenes que san José de Calasanz comenzó en la Iglesia.”

Somos sacerdotes con una regla de vida, miembros del presbiterio diocesano, que congregados en comunidad según los consejos evangélicos de castidad, pobreza y obediencia, somos consagrados con voto al ministerio eclesial de “evangelizar educando”, en una acción pedagógica que tiene su origen, su camino y su plenitud en la Palabra de Dios y los Sacramentos de la Iglesia.

El arzobispo de Valencia, D. Carlos Osoro Sierra, hacia quien se dirige también nuestro más profundo agradecimiento, acogiendo esta indicación de la Santa Sede y a los religiosos llamados a formar parte de la nueva institución, ha erigido esta nueva Congregación clerical de vida consagrada de derecho diocesano. 

Con temor y temblor iniciamos la nueva andadura, sabiendo que no estamos solos, que nos acompañan los santos, que nos acompañáis vosotros, que la Madre Iglesia nos acoge en su seno, y que el Señor nos tiene preparada una mies fertilísima pues, a pesar de todos los esfuerzos misioneros de la Iglesia, todavía hay tantos niños y jóvenes que piden el pan de la Piedad y las Letras “y no hay quien se lo dé” (cf. Lam 4,4). A los más alejados y abandonados quisiéramos que nos llevara el Espíritu.

Nos encomendamos de corazón a vuestras oraciones.



Cooperatores Veritatis
de la Madre de Dios

07 septiembre 2011

Oratorio de niños pequeños

Presentación del tríptico  para la Celebración  de las:

XI JORNADAS SOBRE LA VIDA ESPIRITUAL DE LOS NIÑOS PEQUEÑOS 

La Paz de Cristo Buen Pastor, que encuentra sus delicias entre los más pequeños. 

Os enviamos el presente tríptico a personas e instituciones cuyo e-mail tenemos a mano en 
estos momentos.

En la mayoría de los casos se trata de Parroquias, Colegios, Institutos religiosos, Instituciones eclesiales: lógicamente os llega la noticia a los responsables y directivos de la institución. A vosotros os agradecemos la bondad de pasar y hacer llegar esta comunicación a las personas que llevan la catequesis y el oratorio, y que han asistido a otras jornadas. 

Igualmente os agradecemos que lo comuniquéis a quienes sepáis que conocen el Oratorio de Niños Pequeños y que les puedan interesar y hacer bien las presentes Jornadas. 

Sabemos que estas fechas no son las más propicias para contactar a los interesados. Tanto más os agradecemos el servicio que podáis hacer. En cualquier caso, a finales de agosto y primerísimos días de septiembre hay seguramente posibilidad de asegurar la participación, dependiendo de la disponibilidad de plazas en el Hotel donde celebramos las Jornadas.  

Gracias por vuestra atención.
Y el Señor os bendiga por colaborar a que “los niños se acerquen a Jesús, y de Él puedan recibir su abrazo, su bendición y el amor de sus manos sanadoras”. 

Un abrazo fraternal

P. Gonzalo María Carbó Bolta 
Oratorio de Niños Pequeños 
Valencia 19 de julio de 2011  


Enlace del tríptico: Aquí

05 septiembre 2011

Sor Teresita ante el Papa: "Rezo por usted todos los días"


La religiosa “ha cumplido 103 años y mantiene la misma mirada de inocencia que tenía aquel día de 1927 en que cruzó los muros del convento,
MADRID, 25 Ago. 11 / 11:00 am (ACI/EWTN Noticias)
Sor Teresita, la religiosa cisterciense que a sus 103 años de vida ostenta el récord mundial de vida contemplativa, salió por primera vez en 84 años de su convento para conocer al Papa Benedicto XVI en su viaje a Madrid. El encuentro tuvo lugar en la Nunciatura Apostólica el sábado 20 de agosto.
Según informa ReligionenLibertad.com, “el sábado fue un día especial para Sor Teresita. Se subió en la parte de atrás del vehículo de Don Ángel Moreno, capellán del convento de la Madre de Dios de Buenafuente del Sistal (Guadalajara), acompañada de la superiora, sor María, y se dirigió hacia Madrid para el encuentro más importante de su vida”.
“La esperaba en la Nunciatura nada menos que el Papa, intrigado por conocer a la monja que más tiempo lleva en clausura del mundo, 84 años, y que entró en ella el mismo día en que nació Joseph Ratzinger”, recuerda.
La religiosa “ha cumplido 103 años y mantiene la misma mirada de inocencia que tenía aquel día de 1927 en que cruzó los muros del convento, para no volver a cruzarlos (salvo fugazmente durante la guerra civil, por razones de seguridad y hasta una casa del pueblo) hasta este 20 de agosto de 2011”.
"Rezo por usted todos los días", le dijo la religiosa cisterciense a Benedicto XVI, quien la tomó de las manos y le hizo una señal de la cruz en la frente a modo de bendición.
En declaraciones a ReL, el capellán explicó que Sor Teresita "tiene una mente tan lúcida y una capacidad de comprensión tan grande que se mantuvo serena en todo momento".
Por su parte, la abadesa relató que Sor Teresita estaba "muy emocionada y desbordada" por todas las atenciones recibidas, porque no sólo el Pontífice, sino varios cardenales y personal de la Nunciatura quisieron conocerla y agasajarla. Al Papa “se le iluminaba la mirada” al verla, cuenta la abadesa, y mostró una "especial ternura" en su trato.
Sor Teresita recibió del Papa un rosario blanco y a su vez le obsequió un ejemplar del libro que le ha dado fama mundial, “¿Qué hace una chica como tú en un sitio como éste?”, de Jesús García, un texto que recoge, en forma de entrevista, diez testimonios de mujeres que se han entregado a Dios como religiosas.

ABUSOS: RESPUESTA DE LA SANTA SEDE AL PRIMER MINISTRO DE IRLANDA


Sobre el informe de abusos sexuales cometidos por eclesiásticos en la diócesis de Cloyne


CIUDAD DEL VATICANO, sábado, 3 de septiembre de 2011 (ZENIT.org).- Publicamos la síntesis de la respuesta que ha ofrecido la Santa Sede al señor Eamon Gilmore, vice primer ministro de Irlanda y ministro de Exteriores y Comercio, acerca del Cloyne Report, informe sobre acusaciones de abuso sexual de niños y jóvenes contra eclesiásticos en la diócesis de Cloyne
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El 14 de julio de 2011, después de la publicación del Informe de la Comisión de Investigación sobre la diócesis de Cloyne, conocido como Cloyne Report, el señor Eamon Gilmore, vice primer ministro de Irlanda (Tánaiste) y ministro de Exteriores y Comercio, en el curso de un encuentro con el Nuncio Apostólico en Irlanda, el arzobispo Giuseppe Leanza, trasladó la petición del Gobierno irlandés de una respuesta por parte de la Santa Sede al Informe y a las consideraciones del Gobierno sobre el mismo.
Observaciones generales acerca del Cloyne Report
La Santa Sede ha examinado cuidadosamente el Cloyne Report, que ha evidenciado graves e inquietantes errores en la forma de afrontar las acusaciones de abuso sexual de niños y jóvenes por parte de eclesiásticos en la diócesis de Cloyne.
La Santa Sede desea reafirmar, ante todo, su profunda repugnancia por los delitos de abuso sexual sucedidos en esa diócesis y lamenta y se avergüenza profundamente por los terribles sufrimientos que las víctimas y sus familias han tenido que soportar en la Iglesia de Jesucristo, lugar donde eso jamás tendría que ocurrir. La Santa Sede está muy preocupada por los hallazgos de la Comisión respecto a las graves carencias en el gobierno eclesial de la diócesis y el trato inadecuado de las acusaciones de abuso. Es particularmente alarmante que todas estas deficiencias hayan podido suceder a pesar de que los obispos y los superiores religiosos hayan asumido el compromiso de aplicar las líneas guía desarrolladas por la Iglesia en Irlanda a fin de ayudar a garantizar la protección de los niños, y a pesar de las normas y de los procedimientos de la Santa Sede relativos a los casos de abuso sexual. En cualquier caso, la actitud adoptada por la Iglesia en Irlanda en tiempos recientes respecto al problema del abuso sexual de menores se está beneficiando de la experiencia en marcha y está demostrando cada vez mayor eficacia en la prevención de la repetición de tales delitos y en el trato de los casos que surgen.
Cuestiones suscitadas por el Cloyne Report
El texto de la Respuesta de la Santa Sede afronta detalladamente las diversas acusaciones presentadas contra ella, que parecen fundarse principalmente en la relación y la valoración que el Cloyne Report ha dado respecto a la carta dirigida a los obispos irlandeses el 31 de enero de 1997 por el entonces Nuncio Apostólico, el arzobispo Luciano Storero, relativa a la respuesta de la Congregación para el Clero al documento Child Sexual Abuse: Framework for a Church Response (el Documento Marco). La Comisión de Investigación afirma que la mencionada respuesta proporcionó apoyo a quienes disentían de la línea oficial de la Iglesia y fue de poca ayuda especialmente respecto a la denuncia ante las autoridades civiles.
La Santa Sede desea afirmar cuanto sigue en relación a la respuesta de la Congregación para el Clero:
La Congregación describió el Documento Marco como un "documento de estudio" sobre la base de la información que le habían proporcionado los obispos irlandeses, quienes describieron el texto no como un documento oficial de la Conferencia Episcopal Irlandesa, sino más bien como un "informe" del Comité consultivo de los obispos católicos irlandeses sobre los abusos sexuales de menores cometidos por clérigos y religiosos; informe recomendado "a las diócesis individuales y a las congregaciones como marco para afrontar la cuestión del abuso sexual de menores".
Los obispos irlandeses jamás buscaron la recognitio de la Santa Sede para el Documento Marco, que, según el canon 455 del Código de Derecho Canónico, habría sido necesario solicitar sólo si ellos pretendían que el documento fuera un decreto general de la Conferencia Episcopal vinculante para todos sus miembros. En cualquier caso, la falta de la recognitio de por sí no impide la aplicación de las indicaciones contenidas en el documento, dado que cada obispo podía adoptarlas sin tener que referirse a la Santa Sede. Esto es, de hecho, cuanto generalmente ha sucedido en Irlanda.
Los obispos irlandeses consultaron a la Congregación para resolver dificultades relativas a algunos contenidos del Documento Marco. La Congregación aconsejó a los obispos con el fin de asegurar que las medidas que querían aplicar resultasen eficaces y non problemáticas desde un punto de vista canónico. Por esa razón, la Congregación llamó la atención sobre la necesidad de que dichas medidas estuvieran en armonía con la normativa canónica para evitar conflictos que pudieran dar lugar a apelaciones con éxito en los tribunales eclesiásticos. La Congregación no ha rechazado el Documento Marco. La Congregación no rechazó el Documento Marco. Ésta, más bien, quiso asegurar que las medidas contenidas en el Documento Marco no minaran los esfuerzos de los obispos en la aplicación de las medidas disciplinarias contra los culpables de abuso sexual de menores en la Iglesia. Al mismo tiempo, es importante recordar la decisión de la Santa Sede en 1994 de conceder una normativa especial a los obispos de los Estados Unidos para tratar los abusos sexuales de menores en la Iglesia. Esta normativa se extendió a los obispos de Irlanda en 1996 para ayudarles a superar las dificultades que estaban experimentando en aquel tiempo (Cfr. Parte VI de la Respuesta).
Cumplir con los requisitos canónicos para asegurar la correcta administración de justicia en la Iglesia de ningún modo impedía la cooperación con las autoridades civiles. La Congregación para el Clero expresó reservas acerca de la obligación de denuncia, pero no prohibió a los obispos irlandeses denunciar a las autoridades civiles las acusaciones de abuso sexual de menores, ni animó a los obispos a que no observaran la ley irlandesa. Al respecto, el entonces prefecto de la Congregación, el cardenal Darío Castrillón Hoyos, en su encuentro con los obispos irlandeses en Rosses Point, Condado de Sligo (Irlanda), el 12 de noviembre de 1998, afirmó inequívocamente: "Deseo también decir con gran claridad que la Iglesia, especialmente a través de sus pastores (los obispos), no debe de ningún modo poner obstáculos al legítimo camino de la justicia civil, cuando éste es emprendido por quienes tienen ese derecho, mientras que al mismo tiempo la Iglesia debe proseguir con sus propios procedimientos canónicos, en la verdad, en la justicia y en la caridad hacia todos". Se debe observar que, en ese tiempo, no sólo la Iglesia, sino también el Estado irlandés estaba comprometido en el esfuerzo de mejorar su propia legislación sobre abuso sexual de menores. A tal fin, el Gobierno irlandés organizó en 1996 una amplia consulta sobre la obligación de denuncia y, después de haber tomado en consideración las reservas expresadas por varios grupos profesionales e individuos de la sociedad civil -que estaban en gran medida en sintonía con las indicadas por la Congregación-, decidió no introducir la obligación de denuncia en el sistema legal irlandés. Dado que el Gobierno irlandés de entonces decidió no legislar sobre la materia, difícilmente se comprende cómo la carta del arzobispo Storero a los obispos irlandeses, que se escribió con posterioridad, pudo ser interpretada como un instrumento que de algún modo subvertía la ley irlandesa o debilitaba al Estado irlandés en sus esfuerzos por tratar el problema en cuestión.
Cuestiones suscitadas por líderes políticos irlandeses
La Santa Sede desea precisar lo siguiente respecto a algunas reacciones de líderes políticos irlandeses:
La Santa Sede comprende y comparte los profundos sentimientos de enfado y frustración ante las conclusiones del Cloyne Report, y que se manifestaron en el discurso del señor Enda Kenny, primer ministro (Taoiseach), pronunciado en la Cámara de Diputados (Dáil Éireann) el 20 de julio de 2011. Sin embargo, la Santa Sede mantiene importantes reservas sobre algunos aspectos del discurso. En particular, es infundada la acusación de que la Santa Sede pretendiera "frustrar una Investigación en una República soberana y democrática hace sólo tres años, no hace tres décadas". Por lo demás, un portavoz gubernamental, cuando se le preguntó al respecto, aclaró que el señor Kenny no se refería a ningún incidente específico.
De hecho, las acusaciones de injerencia contra la Santa Sede se desmienten en muchos informes que, con todo, se utilizan para criticarla. Tales informes -elogiados por su exhaustiva investigación del abuso sexual y la forma en que se trató- no proporcionan pruebas de que la Santa Sede haya interferido en los asuntos internos del Estado irlandés o de que haya estado involucrada en la gestión ordinaria de las diócesis irlandesas o de las congregaciones religiosas acerca de los problemas de abuso sexual. Más bien lo que impacta de estos informes, y de la amplia información sobre la que se basan, es que no existe base para tales acusaciones.
Al respecto, la Santa Sede desea dejar bien claro que de ningún modo ha obstaculizado o intentado interferir en ninguna investigación de casos de abuso sexual de menores en la diócesis de Cloyne. Además, en ningún momento la Santa Sede ha intentado interferir en la ley civil irlandesa o impedir a las autoridades civiles el ejercicio de sus funciones.
La Santa Sede desea señalar que el texto del entonces cardenal Joseph Ratzinger, mencionado por el señor Kenny en su discurso, está tomado del número 39 de la Instrucción sobre la vocación eclesial del teólogo, publicada por la Congregación para la Doctrina de la Fe el 24 de mayo de 1990. Este texto no se refiere a la manera en que la Iglesia debe comportarse en una sociedad democrática ni tampoco tiene relación con temáticas de protección de la infancia, como parecería sostener el uso que, de la cita, hizo el señor Kenny, sino que se refiere al servicio del teólogo a la comunidad eclesial.
En su encuentro con el Nuncio Apostólico, el vice primer ministro de Irlanda (Tánaiste) y ministro de Exteriores y Comercio, el señor Eamon Gilmore, afirmó que "entre las conclusiones más inquietantes del Cloyne Report se encuentra aquella según la cual las autoridades vaticanas, describiendo el Documento Marco adoptado por la Conferencia Episcopal como un mero 'documento de estudio', socavaron los esfuerzos de la Iglesia irlandesa para tratar los abusos sexuales de menores cometidos por el clero". Como se aclara en la Respuesta de la Santa Sede, tal descripción se basó en las explicaciones de su naturaleza, proporcionadas por los obispos irlandeses y en el texto mismo publicado. De ningún modo fue una desestimación de los serios esfuerzos emprendidos por los obispos irlandeses para afrontar el flagelo del abuso sexual de menores.
En cuanto a la moción aprobada en la Cámara de Diputados (Dáil Éireann) el 20 de julio de 2011 y, una semana después, en el Senado (Seanad Éireann), deplorando "la intervención Vaticana que contribuyó a obstaculizar el Documento Marco para la protección de la infancia y las líneas guía del Estado irlandés y de los obispos irlandeses", la Santa Sede desea aclarar que en ningún momento se pronunció sobre las medidas de protección a la infancia adoptadas por el Estado irlandés, y menos aún intentó obstaculizarlas. La Santa Sede observa que no existen pruebas citadas en ninguna parte del Cloyne Report que permitan concluir que su presunta "intervención" contribuyera a "obstaculizar" dichas medidas. En lo que respecta a las líneas guía establecidas por los obispos irlandeses, la Respuesta ofrece suficientes aclaraciones para mostrar que aquellas en modo alguno fueron debilitadas por una intervención de la Santa Sede.
Observaciones finales
En su Respuesta, la Santa Sede ofrece una presentación de la actitud de la Iglesia hacia la protección de menores, incluyendo la correspondiente legislación canónica, y hace referencia a la Carta a los católicos de Irlanda del Santo Padre Benedicto XVI, publicada el 19 de marzo de 2010, en la que el Papa Benedicto indica su vivo deseo de que los obispos irlandeses cooperen con las autoridades civiles, apliquen plenamente las normas del Derecho Canónico y aseguren la aplicación plena e imparcial de las normas de la Iglesia en Irlanda para la protección de los menores.
La publicación del Cloyne Report es un paso más en el largo y difícil camino de comprobación de la verdad, de penitencia y purificación, de sanación y renovación de la Iglesia en Irlanda. La Santa Sede no se considera ajena a este proceso, sino que lo comparte en espíritu de solidaridad y compromiso.
La Santa Sede, a la vez que rechaza las acusaciones infundadas, acoge con espíritu de humildad todas las observaciones y sugerencias objetivas y útiles para combatir con determinación el espantoso delito del abuso sexual de menores. La Santa Sede desea manifestar de nuevo que comparte la profunda preocupación e inquietud expresadas por las autoridades irlandesas, por los ciudadanos irlandeses en general y por los obispos, sacerdotes, religiosos y laicos de Irlanda respecto a los actos delictivos y pecaminosos de abuso sexual perpetrados por miembros del clero y por religiosos. La Santa Sede es también consciente de la comprensible rabia, de la desilusión y del sentimiento de traición experimentados por quienes, particularmente las víctimas y sus familias, se han visto afectados por estas acciones viles y deplorables y por el modo en que a veces se han afrontado por parte de las autoridades eclesiásticas. Y por ello la Santa Sede desea reiterar su dolor por lo sucedido. Desea que las medidas que la Iglesia ha introducido en los últimos años, universalmente, como también en Irlanda, sean más eficaces para prevenir la repetición de dichos actos y contribuyan a la sanación de quienes han sufrido los abusos y a restablecer la confianza recíproca y la colaboración entre las autoridades eclesiásticas y las estatales, lo cual es esencial para luchar eficazmente contra el flagelo del abuso. Naturalmente, la Santa Sede sabe bien que la dolorosa situación provocada por los episodios de abuso no puede resolverse rápida o fácilmente y que, aunque se hayan realizado muchos progresos, queda aún mucho por hacer.
Desde los primeros días del Estado irlandés, y especialmente desde el establecimiento de relaciones diplomáticas en 1929, la Santa Sede siempre ha respetado la soberanía de Irlanda, ha mantenido relaciones cordiales y amistosas con el país y sus autoridades, frecuentemente ha expresado su admiración por la extraordinaria contribución de hombres y mujeres de Irlanda a la misión de la Iglesia y a la mejora de las condiciones de vida de poblaciones de todo el mundo; además, la Santa Sede no ha ahorrado su apoyo a todos los esfuerzos para promover la paz en la isla durante las últimas atormentadas décadas. En sintonía con dicha actitud, la Santa Sede desea reafirmar una vez más su compromiso por dialogar constructivamente y cooperar con el Gobierno irlandés, diálogo y cooperación que naturalmente deben basarse en el respeto mutuo, de forma que todas las instituciones, tanto públicas como privadas, religiosas o civiles, trabajen juntas para asegurar que la Iglesia, más aún, la sociedad en general, sea siempre un lugar seguro para la infancia y los jóvenes.
[Traducción del texto original en inglés distribuida por la Santa Sede]