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16 agosto 2014

El Papa Francisco en Corea.

De Corea del Norte, ninguna delegación a la misa
Cuando el papa llegó a Corea, el régimen de Pionyang disparó cinco misiles al mar. El portavoz del Vaticano restó importancia al hecho
Por H. Sergio Mora
ROMA, 15 de agosto de 2014 (Zenit.org) - A la celebracion de la santa misa que el papa Francisco celebró en el estadio de Dejaon, en Corea del Sur, no pudo participar ninguna delegación oficial de católicos norcoreanos, país en el que se vive una férrea dictadura comunista.

 Desde Corea del Norte llegó un rechazo a la invitación ya que el gobierno surcoreano --según acusa la gubernativa 'Asociación de católicos norcoreanos'-- no ha cancelado las ejercitaciones conjuntas con Estados Unidos, "gesto que hace imposible la visita".
La invitación por parte del Corea del Sur fue realizada el pasado 26 de mayo y reiterada en días sucesivos, ante la ausencia de una respuesta por parte del régimen Pionyang.
El Santo Padre encambio, ya en el primer día de su viaje apostólico hizo un llamado a la reconciliación entre las Coreas, país dividido por la guerra de los años 50, de la que nunca se firmó un tratado de paz y en la que rige un armisticio.
"Esta llamada --dijo el Papa en su saludo a las autoridades de Seúl-- tiene una resonancia especial aquí en Corea, una tierra que ha sufrido durante tanto tiempo la ausencia de paz". Y recordó que "la búsqueda de la paz por parte de Corea es una causa que nos preocupa especialmente, porque afecta a la estabilidad de toda la región y de todo el mundo, cansado de las guerras".
El Santo Padre añadió que "la paz se puede alcanzar mediante la escucha atenta y el diálogo, más que con recriminaciones recíprocas, críticas inútiles y demostraciones de fuerza".
Por su parte el gobierno de Corea del Norte, en lo que se puede considerar como 'un mensaje', ordenó a su Ejército disparar un total de cinco misiles de corto alcance, cuando el Santo Padre llegó a Seúl, según la información proporcionada este jueves por el Estado Mayor de Corea del Sur por medio de su portavoz, Um Hyo Sik. Los misiles fueron lanzados desde Wonsan, en la costa sureste de Norcorea, y cayeron al mar al este de la península coreana tras recorrer 220 kilómetros.
En este año el régimen de Pionyang ha lanzado misiles al mar en diversas ocasiones, sea como ejercitación, sea en señal de protesta por las maniobras militares que Corea del Sur y Estados Unidos realizan en territorio surcoreano.
El portavoz del Ministerio de Exteriores de Corea del Sur, Noh Kwang-il, declaró su contrariedad: “No está bien que el Norte dispare misiles el mismo día en que el Papa visita Seúl con un mensaje de paz y reconciliación. Nosotros creemos que el Norte debería poner fin a estas provocaciones temerarias”, agregó.
En cambio, el padre Federico Lombardi, portavoz de la Santa Sede, restó importancia al lanzamiento de los misiles, recordando que no es primera vez que esto sucede en lo que va del año.

04 agosto 2014

San Juan María Vianney

San Juan María Vianney
«Cura de Ars, patrono de los sacerdotes, enamorado de la Eucaristía y maestro de la penitencia. Recibió, entre otros, el don de lágrimas. Con su santidad ya en vida conmovió a la Europa de su tiempo»
Por Isabel Orellana Vilches
MADRID, 04 de agosto de 2014 (Zenit.org) - Benedicto XVI declaró «Año sacerdotal» al periodo de junio de 2009 hasta ese mes de 2010 poniendo a este admirable santo como ejemplo para los presbíteros. El pontífice hizo un panegírico de este humilde cura que llegó a Ars diciendo: «Dios mío, concédeme la conversión de mi parroquia; acepto sufrir todo lo que quieras durante toda mi vida», llevando su anhelo hasta el final. Ser sacerdotes santos es lo que el papa quiso recordar a los ordenados con esta celebración conmemorativa del 150 aniversario de la muerte del padre Vianney. Su enternecedora trayectoria de amor dejó traslucir su extraordinaria pasión por lo divino. Fue un apóstol que llegó al corazón de cientos de miles de personas con su virtud, en el silencio de su ofrenda y abrazo a la cruz, contemplando la Eucaristía, envuelto en lágrimas.
Nació en Dardilly, Francia, el 8 de mayo de 1786, cuando la Revolución comenzaba a hacer acto de presencia y su influjo era percibido en hogares católicos como el suyo, lo cual signó su infancia. Las prácticas de piedad que toda la familia se veía obligada a realizar clandestinamente, marcaron también su primera comunión: la recibió por la noche en un pajar. Ayudaba trabajando en tareas del campo y cuidando ganado. Pero quería ser sacerdote a toda costa, y aunque su padre se oponía, logró iniciar los estudios. Los formadores reconocían su virtud, pero en lo tocante a los estudios era calamitoso. Desalentado por tener que abandonar el seminario, pidió limosna para costear su peregrinación a la tumba de san Francisco de Regis. Partió de allí con la convicción de que sería sacerdote pese a su limitación.
A sus 17 años por ser seminarista se libró de luchar con las tropas de Napoleón para las que fue reclutado. Envuelto en peripecias, alternándose enfermedad y periodos de convalecencia, acabó siguiendo a un desertor sin saberlo. Sobrevivió catorce meses oculto en las montañas de Noës usando nombres ficticios hasta que se produjo la amnistía, todo ello con conocimiento del alcalde, a quien informó de la situación. Después, prosiguió estudios en Verrières y Lyón. Al persistirsu problema de aprendizaje del latín, no fue admitido en el seminario. Tampoco lo acogieron los Hermanos de las Escuelas Cristianas. Hasta que el padre Balley le ayudó, y Juan María, que no lograba asimilar las asignaturas, fue ordenado en 1815 por el obispo de Grenoble, sin concluir los estudios. La soledad en la que se produjo, soledad que prosiguió después, no hizo mella en su ánimo.
Feliz de ser sacerdote, completó su formación con el padre Balley, un virtuoso presbítero, siendo su vicario en Ecully durante un breve periodo, hasta que se produjo la muerte de éste. Entonces fue enviado a Ars que no tenía parroquia. Su experiencia pastoral había discurrido en esta escuela de santidad junto a Balley. Partía con algo que no se adquiere en ningún lugar: la gracia de querer convertirse cada día en otro Cristo, anhelo que sostuvo cada segundo sin desfallecer. En su nuevo destino sufrió y se entregó por los pecadores en auténtico holocausto, con una vida plagada de penitencias y austeridades, alimentado prácticamente con la oración, ya que apenas tenía viandas que llevarse a la boca.
De humildad heroica, en incontables ocasiones deseó poder encontrar un lugar para ir «a llorar su pobre vida». Halló frialdad y distancia hacia la fe en las gentes, pero no tardó en conmoverlas con su santa conducta. De noche y de día le vieron orar arrodillado ante el Sagrario. Y la inicial curiosidad se fue tornando en admiración. Cuando oficiaba la misa era palpable que lo hacía sabiendo que rememoraba el sacrificio de Cristo. «¡Oh, qué cosa tan grande es el sacerdocio! No se comprenderá bien más que en el cielo... Si se entendiera en la tierra, se moriría, no de susto, sino de amor»«¡Qué desgracia es un sacerdote sin vida interior!», decía.
A pesar de su estricta discreción, se fue corriendo el rumor de sus crudos ayunos y penitencias. No tuvo el don de palabra, pero las que lograba proferir eran ascuas que incendiaban el corazón de los fieles. Éstos recibían a manos llenas los bienes que les ofrecía, aún minando los escasos ahorros de la parroquia. Se ganó a todos con encendidas súplicas a Dios y constantes sacrificios, abrazándose a una cruz que venía envuelta en difamaciones y en una campaña de desprestigio permanente ante sus superiores. Su fe era inquebrantable. Se empecinó en poner bien altos los valores morales del pueblo, y pudo con todo, hasta con las insidias del diablo que no le dejaba en paz.
El ejemplo de su heroica caridad y rigurosas mortificaciones corrió de boca en boca por todos los rincones, traspasando las fronteras de Ars. Y comenzaron a llegar las peregrinaciones que tomaron un sesgo insospechado en poco tiempo, ya que los testimonios que daban cuenta de la virtud del sacerdote se extendieron desde Lyon y Belley al resto de Francia y de Europa. Personas de toda condición, ricos y pobres, querían confesarse con él. Y el humilde confesionario sería prácticamente su única morada: «El confesionario es el ataúd donde me han sepultado estando todavía vivo», decía.
Milagrosamente pudo sobrevivir durante años apenas sin alimentarse y sin concederse el mínimo descanso, cosido materialmente a durísimas disciplinas que él mismo se infligía. Obediente, sencillo, humilde, agradecido, con gestos significativos como adquirir un paraguas de seda para una señora que lo acogió en su casa cuando estaba oculto, con el don de penetración de espíritus y el de lágrimas, este gran sacerdote, tierno y humano, murió el 4 de agosto de 1859. Había dado gloria a Dios y encumbrado con su santidad la pequeña aldea de Ars, prácticamente desconocida hasta que llegó, y que en adelante perviviría junto a su nombre. Pío X lo beatificó el 8 de enero de 1905. Pío XI lo canonizó el 31 de mayo de 1925, y en 1928 lo nombró patrono de los párrocos.

20 julio 2014

Jesús afronta el problema del mal en el mundo y resalta la paciencia de Dios, Francisco en el Ángelus


2014-07-20 Radio Vaticana
(RV).- (Con audio. Actualizado con texto completo de las palabras del Papa)  Inspirado en el Evangelio según san Mateo del domingo, en el caluroso mediodía y ante una plaza de San Pedro repleta de peregrinos con sombreros y sombrillas para protegerse del sol, el Obispo de Roma recordó que en la parábola el dueño sembró trigo, pero en la noche el enemigo sembró cizaña del campo y explicó que cizaña en hebraico deriva de la misma raíz del nombre de “Satanás” y reclama el concepto de “división”.
Los servidores quieren cortar la cizaña pero el patrón se los impide con esta motivación: “para que no suceda que arrancando la cizaña corten también el trigo”.
Francisco afirmó que el mal en el mundo no viene de Dios sino de su enemigo el Maligno, que muy astutamente siembra el mal en medio del bien, de modo que es imposible separarlos netamente; pero Dios al final podrá hacerlo.
El segundo tema dijo Francisco es la contraposición entre la impaciencia de los servidores y la paciencia y misericordia de Dios que ve mejor que nosotros la basura, pero ve también los gérmenes de bien y espera con paciencia que maduren, con la certeza de que el mal no tiene ni la primera ni la última palabra.
Gracias a esta paciencia de Dios también la cizaña puede convertirse en trigo, afirmó el Papa, asegurando que el mal será quitado y eliminado en el tiempo de la cosecha, es decir en el tiempo del juicio.
El Sucesor de Pedro concluyó exhortando a pedir a la Virgen que nos ayude a crecer en paciencia, en esperanza y en misericordia.
(jGO-RV)
Palabras del Papa antes del rezo del Ángelus
Audio 
Queridos hermanos y hermanas ¡Buenos días!

En estos domingos la liturgia propone algunas parábolas evangélicas, o sea breves narraciones que Jesús usaba para anunciar a la multitud el Reino de los cielos. Entre aquellas presentes en el Evangelio de hoy, se encuentra una más bien compleja que al inicio no se entiende, la cual Jesús explica luego a discípulos: es aquella de la semilla buena y de la cizaña, que enfrenta el problema del mal en el mundo y pone en relieve la paciencia de Dios(cfr Mt 13,24-30.36-43). La escena se desarrolla en un campo en donde el propietario siembra la semilla; pero una noche llega el enemigo y siembra la cizaña, término que en hebreo deriva de la misma raíz del nombre “Satanás” y evoca el concepto de división. Todos sabemos que el demonio es un cizañero: trata siempre de dividir a las personas, a las familias, a las Naciones y a los pueblos. Los peones quisieran de inmediato arrancar la hierba mala, pero el propietario lo impide con esta motivación: «porque al arrancar la cizaña, corren el peligro de arrancar también el trigo» (Mt 13, 29). Porque todos sabemos que, cuando la cizaña crece, se parece mucho a la semilla buena y existe el peligro de confundir una con otra.
La enseñanza de la parábola es doble. Ante todo dice que el mal en el mundo no proviene de Dios, sino de su enemigo, el Maligno. Es curioso: él va de noche a sembrar la cizaña, en la oscuridad, en la confusión… Donde no existe la luz, él va y siembra la cizaña. Este enemigo es astuto: ha sembrado el mal en medio del bien, de manera que es imposible para nosotros hombres separarlos netamente; pero al final, Dios, podrá hacerlo. Él se toma el tiempo.
Y aquí llegamos al segundo tema: la contraposición entre la impaciencia de los peones y la paciente espera del propietario del campo, que representa a Dios. A veces nosotros tenemos una gran prisa en juzgar, clasificar, poner de un lado a los buenos, y del otro a los malos… Pero acuérdense de la oración del hombre soberbio: “te agradezco, Dios, porque yo soy bueno y no soy como ese otro que es malo”. Acuérdense de esto. Dios en cambio sabe esperar. Él mira en el “campo” de la vida de cada persona con paciencia y misericordia: ve mucho mejor que nosotros la suciedad y el mal, pero también ve los retoños del bien y espera con confianza que maduren. Dios es paciente, sabe esperar. ¡Que hermoso es esto! Nuestro Dios es un padre paciente, que nos espera siempre, y nos espera con el corazón en la mano para acogernos, ¡para perdonarnos! Nos perdona siempre si vamos hacia Él… La actitud del propietario es aquella de la esperanza fundada sobre la certidumbre de que el mal no tiene ni la primera ni la última palabra. Y hay más: gracias a esta paciente espera de Dios la misma cizaña, o sea el corazón malvado con tantos pecados, al final puede convertirse en semilla buena. Pero atención: la paciencia evangélica no es indiferencia al mal; ¡no se puede hacer confusión entre bien y mal! Frente a la cizaña presente en el mundo el discípulo del Señor está llamado a imitar la paciencia de Dios, a alimentar la esperanza con el apoyo de una inquebrantable confianza en la victoria final del bien, o sea de Dios.
Al final, de hecho, el mal será arrancado y eliminado: al tiempo de la cosecha, o sea del juicio, los cosechadores seguirán la orden del propietario separando la cizaña para quemarla (cfr Mt13,30). En aquel día de la cosecha final el juez será Jesús, Aquel que ha sembrado la semilla buena en el mundo y que se ha vuelto Él mismo “semilla”, ha muerto y resucitado. Al final todos seremos juzgados con la misma medida ¿Con cuál? ¿Con cuál medida? con la misma medida con la que hemos juzgado: la misericordia que habremos tenido para con los demás será usada también con nosotros. Pidamos a la Virgen, nuestra Madre, que nos ayude a crecer en la paciencia, en la esperanza y en la misericordia con todos los hermanos.

(Traducción del italiano: Raúl Cabrera- Radio Vaticano)



10 julio 2014

Los modos pedagógicos divinos.

Corazón Eucarístico de Jesús 8 julio 2014
Es éste un tema muy querido para mí: la pedagogía divina.
Lo descubrí hace ya mucho leyendo a san Ireneo y completándolo con la "condescendencia" de la que habla san Juan Crisóstomo.
Dios tiene una manera propia de actuar, una pedagogía, mediante la cual ha ido educando a la humanidad hasta ser capaz de recibir a su Hijo. Más aún, san Ireneo señalaba que esta pedagogía divina incluía que el hombre se fuera acostumbrando al obrar divino y a las costumbres divinas, y que Dios se encarna también para acostumbrarse a los modos humanos.
La pedagogía es un arte que va en función de la educación, guiando a alguien en su crecimiento interior completo hasta llegar a la Verdad. Y Dios es sumo Pedagogo.
Una de las notas de esta pedagogía divina es la "discreción". 
Los modos divinos de actuar son suaves y discretos para no imponerse nunca, sino suscitar la adhesión libre mediante el reconocimiento y la certeza. Aquello que Jesús predicaba sobre la semilla de mostaza, tan pequeña, o sobre cómo la semilla va creciendo de noche sin que el agricultor se dé cuenta, se verifica ante todo en la pedagogía de Dios. Discreción y no estruendo, moderación y tiempo en lugar de impetuosidad y fugacidad: así obra Dios que parece no tener nunca prisa ni querer imponerse de manera "obligatoria". Algunos pedían eso, lo impositivo, que baje un signo del cielo -le exigían a Jesús- y creeremos o que se aparezca Moisés o Abraham para convertirse en lugar de escuchar la ley y los profetas -como en la parábola del rico epulón-.
"Al final, sin embargo, permanece siempre en todos nosotros la pregunta que Judas Tadeo le hizo a Jesús a Cenáculo: "Señor, ¿qué ha sucedido para que te muestres a nosotros y no al mundo?" (Jn 14,22). Sí, ¿por qué no te has opuesto con poder a tus enemigos que te han llevado a la cruz?, quisiéramos preguntar también nosotros. ¿Por qué no les has demostrado con vigor irrefutable que tú eres el Viviente, el Señor de la vida y de la muerte? ¿Por qué te has manifestado sólo a un pequeño grupo de discípulos, de cuyo testimonio tenemos ahora que fiarnos?
Pero esta pregunta no se limita solamente a la resurrección, sino a todo ese modo en que Dios se revela al mundo. ¿Por qué sólo a Abraham? ¿Por qué no a los poderosos del mundo? ¿Por qué sólo a Israel y no de manera inapelable a todos los pueblos de la tierra?
Es propio del misterio de Dios actuar de manera discreta. Sólo poco a poco va construyendo su historia en la gran historia de la humanidad. Se hace hombre, pero de tal modo que puede ser ignorado por sus contemporáneos, por las fuerzas de renombre en la historia. Padece y muere y, como Resucitado, quiere llegar a la humanidad solamente mediante la fe de los suyos, a los que se manifiesta. No cesa de llamar con suavidad a las puertas de nuestro corazón y, si le abrimos, nos hace lentamente capaces de "ver".
Pero ¿no es éste acaso el estilo divino? No arrollar con el poder exterior, sino dar libertad, ofrecer y suscitar amor. Y lo que aparentemente es tan pequeño, ¿no es tal vez -pensándolo bien- lo verdaderamente grande? ¿No emana tal vez de Jesús un rayo de uz que crece a lo largo de los siglos, un rayo que no podía venir de ningún simple ser humano; un rayo a través del cual entra realmente en el mundo el resplandor de la luz de Dios? El anuncio de los Apóstoles, ¿podría haber encontrado la fe y edificado una comunidad universal si no hubiera actuado en él la fuerza de la verdad?
Si escuchamos a los testigos con el corazón atento y nos abrimos a los signos con los que el Señor da siempre fe de ellos y de sí mismo, entonces lo sabemos: Él ha resucitado verdaderamente. Él es el Viviente. A Él nos encomendamos en la seguridad de estar en la senda justa. Con Tomás, metemos nuestra mano en el costado traspasado de Jesús y confesamos: "¡Señor mío y Dios mío!" (Jn 20,28)"
(J. Ratzinger, Jesús de Nazaret, vol. II, pp. 320-321).

Siendo la discreción -acompasada por la virtud de la prudencia y la templanza- un estilo divino, la Iglesia en su labor y en su evangelización, deberá ser igualmente discreta, más parecida a la semilla que al rayo; y siendo así la pedagogía divina, éste será el método del cristiano mostrando la Verdad y acompañando a los hombres (pastoral, apostolado, compromisos...): suavidad, discreción, paciencia madurada, firmeza, progresividad...

14 junio 2014

Cumbre mundial para detener violencia sexual en conflictos armados ningunea a grupos proaborto

NUEVA YORK, 13 de Junio (C-FAM). El aborto no se cuenta entre las políticas legales y de salud de la más reciente iniciativa mundial para acabar con la violencia sexual en conflictos armados.
Naciones y ONGs se reunieron esta semana en una cumbre en Londres para asegurar compromisos políticos para poner fin a la impunidad de los responsables de la violencia sexual. Más de 150 países han dado su apoyo a la Declaración de Compromiso de las Naciones Unidas para Acabar con la Violencia Sexual en Zonas de Conflicto lanzada por el Reino Unido en 2012.
El secretario de política exterior del Reino Unido, William Hague presentó un protocolo para investigar y procesar a estos criminales, con miras a que sea utilizado para poner fin a la impunidad. Con demasiada frecuencia, los violadores quedan impunes en zonas afectadas por la guerra, dado que no hay mecanismos efectivos para obtener reparación judicial.
El protocolo no recomienda el aborto como parte integral de una respuesta jurídica a la violencia sexual. En cambio, condena las esterilizaciones forzadas y el aborto como crímenes de lesa humanidad. En uno de los anexos del protocolo relativo a respuestas multisectoriales a la violencia sexual se excluye el aborto, pero se incluye la anticoncepción de emergencia entre las intervenciones médicas recomendadas.
El documento contiene el testimonio de una mujer que quedó embarazada debido a una violación. Al contar su terrible experiencia como esclava sexual de los milicianos, expresó: «Nunca le he contado esto a nadie, y amo a mi hija y quiero protegerla.»
Esta iniciativa británica está evitando controversias sobre el aborto, y la cumbre recibió el asentimiento del Vaticano la semana pasada.
La violación en los conflictos armados «está diseñada para destruir mujeres, familias y comunidades» dijo la Hna. Elena Balan en una emisión especial de Radio Vaticana antes de la cumbre en Londres. Describió cómo las mujeres y las niñas son «violadas por grupos de hombres frente a sus familiares... casa por casa». 
«Una de las más grandes injusticias en este planeta es que tan pocos perpetradores sean llevados a la justicia», declaró Nigel Baker, embajador del Reino Unido ante la Santa Sede. La emisión con el auspicio conjunto del Vaticano y el Reino Unido contó con la presencia de Baker, grupos humanitarios católicos y misioneros religiosos que trabajan en zonas afectadas por conflictos armados y han sido testigos de la devastación que causa la violencia sexual.

Los expertos en asistencia humanitaria resaltaron la importancia del apoyo psicosocial para sanar y «rehumanizar» a las niñas y mujeres víctimas de violencia sexual.

A menos que más trabajadores humanitarios sean capacitados para dar asistencia emocional y psicosocial a los sobrevivientes, «las víctimas de hoy serán los criminales de mañana, debido a la opresión internalizada que habrán vivido», dijo la Hna. Victoria Chiahula, misionera de Nuestra Señora de África. «Pero si las liberamos», continuó, «serán agentes que construyan reconciliación y comunidades amorosas.»
«Los trabajadores humanitarios católicos entienden el camino hacia la sanación», dijo Horik Macarochter, agente del Servicio Jesuita a Refugiados en Burundi. La presencia estable de redes de la Iglesia en comunidades afectadas es el mejor medio para ofrecer apoyo y reconciliación, y por lo general es mejor que las organizaciones con un «enfoque restringido».
Los combatientes usan la violación como táctica de deshumanización, para poder dominar, según Michel Roy, secretario general de CARITAS Internacional, la red de asistencia y desarrollo católica más grande.
Roy afirmó que los gobiernos pueden adoptar medidas concretas para disuadir a los criminales y citó una ley de los EE.UU. que prohíbe la compra de minerales de la República Democrática del Congo si fueran extraídos en zonas donde se utiliza esta práctica.
A pesar de la decisión del Reino Unido de evitar la polémica, grupos abortistas asistirán a la cumbre de Londres esta semana para pedir a los gobiernos que incluyan el aborto como ayuda humanitaria.