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01 noviembre 2013

Cáritas, corazón de la nueva Evangelización

martes, 29 de octubre de 2013



Ayer noche, en el auditorio del Ayuntamiento de Logroño, La Rioja, dio una conferencia el Cardenal hondureño Óscar Andrés Rodríguez Madariaga. Un autobús de mi pueblo, Alfaro, fue a oírle; yo, entre ellos. El aforo de butacas – unas 800 – se llenó al completo.
Como anecdotario, ayer justamente el Cardenal, que tiene 70 años, cumplía 35 de obispo. Esto quiere decir que el 28 de octubre de 1978, a los ocho días de ser elegido Papa, Juan Pablo II, firmó el nombramiento de obispo del joven salesiano de Tegucigalpa Andrés Rodríguez Madariaga. La bula de nombramiento había estado sobre la mesa de Pablo VI pocos días antes de morir, y luego sobre el escritorio del breve Juan Pablo I, Siervo de Dios.
Madariaga es Presidente de Cáritas Internacional, Caritas Internationalis, institución católica que integra a 174 países, que el Cardenal llamaba la “Federación del Amor”; y entre nosotros se cumplían 50 años de Cáritas, motivo por el que había sido llamado.
Recordemos lo que en cierta ocasión decía Benedicto XVI hablando a Cáritas, para saber cómo nació:
“Tras los horrores y devastaciones de la Segunda Guerra Mundial, el Venerable Pío XII quiso mostrar la solidaridad y la preocupación de toda la Iglesia ante tantas situaciones de conflicto y emergencia en el mundo. Y lo hizo dando vida a un organismo que, promoviese en el ámbito de la Iglesia universal, una mayor comunicación, coordinación y colaboración entre las numerosas organizaciones caritativas de la Iglesia en los diversos continentes (cf. Quirógrafo Durante la Última Cena, 16 septiembre 2004, 1). Más tarde, el Beato Juan Pablo II fortaleció ulteriormente los vínculos existentes entre las diferentes agencias nacionales de Caritas, y entre ellas y la Santa Sede, otorgando a Caritas Internationalis la personalidad jurídica canónica pública (ibíd., 3). Como consecuencia de esto, Caritas Internationalis ha adquirido un papel particular en el corazón de la comunidad eclesial, y ha sido llamada a compartir, en colaboración con la jerarquía eclesiástica, la misión de la Iglesia de manifestar, a través de la caridad vivida, ese amor que es Dios mismo. De este modo, Caritas Internationalis, dentro de la finalidad propia que tiene asignada, lleva a cabo en nombre de la Iglesia una tarea específica en favor del bien común (cf. C.I.C., can. 116, § 1)”…
En mi primera encíclica, Deus caritas est, he querido reafirmar la centralidad del testimonio de la caridad para la Iglesia de nuestro tiempo. A través de dicho testimonio, hecho visible en la vida cotidiana de sus miembros, la Iglesia llega a millones de hombres y mujeres, haciendo posible que reconozcan y perciban el amor de Dios, que es siempre cercano a toda persona necesitada. Para nosotros, los cristianos, Dios mismo es la fuente de la caridad, y la caridad ha de entenderse no solamente como una filantropía genérica, sino como don de sí, incluso hasta el sacrificio de la propia vida en favor de los demás, imitando el ejemplo de Cristo. La Iglesia prolonga en el tiempo y en el espacio la misión salvadora de Cristo: quiere llegar a todo ser humano, movida por el deseo de que cada persona llegue a conocer que nada puede separarlo del amor de Cristo (cf. Rm 8,35)” (Discurso del Santo Padre Benedicto XVI a los participantes en la asamblea general  de Caritas Internationalis en el 60º de fundación, viernes 27 de mayo de 2011).
Cito este pasaje para que de entrada conozcamos exactamente qué es Cáritas, de qué se trata, hacia dónde apunta. Cáritas no es una organización católica para recaudar fondos; si eso fuera, sería una ONG benéfica y altruista, que ciertamente no es poco. Cáritas vive. En España el balance del año pasado superó en 26 millones al balance del año anterior, no obstante la crisis que a todos aprieta.

* * *

El ilustre Cardenal (coordinador del Colegio de ocho cardenales asesores inmediatos del Papa) comenzó su charla citando por extenso al Papa Francisco en lo que les dijo a la asamblea de mayo.
¡Muchas gracias! por lo que están haciendo, por el trabajo. Estoy contento que estén reunidos y que tengan esperanza mirando adelante. Porque cuando miramos atrás siempre quedamos aprisionados por la dificultad de las tribulaciones, los problemas. Bueno, esas cosas que suceden en la vida y que nos hacen sufrir. Así que hay que mirar adelante como ustedes.
Institucionalmente la Caritas es parte esencial de la Iglesia. Una Iglesia sin la caridad no existe. Y la Caritas es la institución del amor de la Iglesia. La Iglesia se hace institución en la Caritas. Por eso la Caritas tiene esa doble dimensión: Una dimensión de acción; acción social entre comillas. Acción social en el sentido más amplio de la palabra. Y una dimensión mística, es decir, metida en el corazón de la Iglesia. La Caritas es la caricia de la Iglesia a su pueblo. La caricia de la Madre Iglesia a sus hijos, la ternura, la cercanía.
La búsqueda de la verdad, el estudio de la verdad católica es otra dimensión importante de la Iglesia que hacen los teólogos. Después, se transforma en catequesis y llega. La Caritas es directa, es el amor de la Madre Iglesia que se acerca, acaricia, ama. En este sentido, me permito decirles que ustedes son los testigos primarios e institucionalizados del amor de la Iglesia. Y desearles que puedan seguir haciendo esto. Y porque siento esta responsabilidad de confirmarlos en este camino es por lo que quise recibirlos, que no se fueran de Roma sin un dialogo con el obispo de Roma. Es decir, para confírmalos en la fe.
Bueno, ahora me permito sugerir si alguien quiere hacer alguna pregunta. Tenemos un poquito de tiempo.

El Cardenal dijo cómo el Presidente Internacional de Cáritas presentó al Papa un canastillo de panes y peces, en memoria de la escena evangélica (San Juan, capítulo 6). Era un símbolo.
(Por arte del internet, si vamos a lo que entonces pasó, he aquí el comentario que entonces hizo el Papa, muy en consonancia con la exégesis de la multiplicación de los panes que desde años atrás leíamos en la Biblia Latinoamericana:
Respecto a los panes y los peces quisiera agregar un matiz: no se multiplicaron, no, no es verdad. Simplemente los panes no se acabaron. Como no se acabó la harina y el aceite de la viuda. No se acabaron. Cuando uno dice multiplicar puede confundirse y creer que hace magia, no. No, no, simplemente es tal la grandeza de Dios y del amor que puso en nuestros corazones, que si queremos, lo que tenemos no se acaba. Mucha confianza en esto).
El que trabaje en Cáritas – 70.000 voluntarios – tiene que leer hasta el final lo que dialogalmente fue diciendo el Papa tras estas palabras. Dijo, por ejemplo, hablando de la espiritualidad de Cáritas:
La Iglesia es madre; fundamentalmente madre y esta categoría de la ternura para mí es el eje al cual tiene que referirse la espiritualidad de Caritas. Recuperar para la Iglesia la ternura.)

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El Cardenal nos ha citado a Quevedo quien dijo que “el amor es fe, y no ciencia”. Citó a Eric Fromm: “el amor es un acto de fe, y quien es persona de poca fe, es persona de poco amor”. Citó a un amigo suyo, sin nombre, quien decía: “No hay cosa más perversa que dar un buen consejo, seguido de un mal ejemplo”.
Por todo ello, bien podemos pasar a la Evangelización, a la nueva Evangelización. ¿Qué es la nueva evangelización, cuya bandera alzó Juan Pablo II en un célebre discurso en Haití, marzo de 1983, nueva en su ardor, nueva en sus métodos, nueva en su expresión?
Con una voz vibrante, que al final arrancó una ovación de aplausos sonora y prolongada, fue diciendo y repitiendo lo que estalló en una frase final: “Solo se evangeliza amando”.
De ahí se perfilan todos los pormenores. Así, para evangelizar hay que escuchar, como María de Betania a los pies de Jesús. Para evangelizar hay que escuchar la Escritura. ¿Cuánto tiempo de la semana dedicamos a escuchar las palabras del Señor en las santas Escrituras? (¿La misa del domingo con veinte minutos de la liturgia de la Palabras…?
“El pastor, que es pastor, no tiene horario…, no tiene horas de oficinas…” Palabras que iba diciendo de corazón al calor de la charla (con un pequeño ordenador “ascer”, cuya pantalla le servía de papeles), y que podíamos entenderle perfectamente: lo que decía y lo que quería decir.
En mi corazón yo me iba acordando de una obra del teólogo místico Urs con Balthasar: Solo el amor es digno de fe.
Conclusión de todo: ¿Qué puedo hacer yo por la nueva Evangelización? Es el fruto de aquella conferencia-charla, vibrante, sincera, auténtica, que nos transmitía el hoy de la Iglesia, la vibración del Papa Francisco.

(Nota para los Anales. Antes de la conferencia el Papa le había hablado al cardenal Madariaga por teléfono al Seminario. Era la primera vez en la historia – comentaba el Obispo don Juan José Omella – que la voz de un Papa había entrado en el teléfono del Seminario).

Alfaro, 29 octubre 2013

Admire the perfect creation of God

20 octubre 2013

Papa Francisco: Peregrinos de la comunicación

Peregrinos de la comunicación
Texto completo del Mensaje del Santo Padre a Monseñor Dario Edoardo Viganò, Director del Centro Televisivo Vaticano con motivo del 30° aniversario de su creación. 18 octubre 2013
 
Peregrinos de la comunicación
Peregrinos de la comunicación
Deseo dirigir mi saludo cordial a todos los presentes en el Congreso que no sólo quiere recordar los treinta años del Centro Televisivo Vaticano sino, sobre todo, reflexionar sobre sus perspectivas para un servicio cada vez más atento y cualificado.

Saludo a los relatores y a los huéspedes, en particular a Mons. Claudio Maria Celli y a los miembros del Consejo de Administración.


Un servicio al Evangelio y a la Iglesia

1. Ante todo quisiera subrayar que su trabajo es un servicio al Evangelio y a la Iglesia. El aniversario del CTV se coloca en el marco de otro importante aniversario: los cincuenta años de la aprobación del Decreto Conciliar Inter Mirifica, que considera entre los maravillosos dones de Dios los instrumentos de la comunicación social, incluido, precisamente, el medio televisivo. Las palabras de los Padres Conciliares se nos presentan como proféticas; ellos subrayaban justamente cuán importante es el uso de estos medios, de modo que "como la sal y la luz fecunden e iluminen el mundo", llevando la luz de Jesucristo y contribuyendo al progreso de toda la humanidad.

En estos decenios la tecnología ha viajado a gran velocidad, creando inesperadas redes interconectadas. Es necesario mantener la perspectiva evangélica en esta especie de "autopista global de la comunicación", tener siempre presente la finalidad que quiso establecer el Beato Juan Pablo II al dar vida al CTV: favorecer "una acción más eficaz de la Iglesia por lo que respecta a las comunicaciones sociales... con el fin de ofrecer nuevos instrumentos con los cuales desarrollar en el mundo la misión universal de la Iglesia" (Rescrito del 22 de octubre de 1983).

Como les recordó también Benedicto XVI: "Poniendo las imágenes a disposición de las mayores agencias televisivas mundiales y de las grandes televisiones nacionales o comerciales, ustedes favorecen una adecuada y tempestiva información sobre la vida y la enseñanza de la Iglesia en el mundo de hoy, al servicio de la dignidad de la persona humana, de la justicia, del diálogo y de la paz" (Discurso al CTV, del 18 de diciembre de 2008).

Por tanto, no olviden que el suyo es un servicio eclesial, dentro de la misión de evangelización de la Iglesia.


Su punto de vista jamás puede ser "mundano", sino eclesial

2. Por esta razón – y es el segundo elemento que deseo subrayar – al presentar los eventos su punto de vista jamás puede ser "mundano", sino eclesial. Nosotros vivimos en un mundo en el que prácticamente no existe casi nada que no tenga que ver con el universo de los medios de comunicación.

Instrumentos cada vez más sofisticados refuerzan el papel cada vez más penetrante que juegan las tecnologías, los lenguajes y las formas de la comunicación en el desarrollo de nuestra vida cotidiana, y esto no sólo en el mundo juvenil.

Como recordaba al día siguiente de mi elección como Obispo de Roma, al encontrarme precisamente con los representantes de los medios de comunicación social presentes en Roma con ocasión del Cónclave, "el papel de los mass-media ha ido creciendo tanto en estos últimos tiempos, hasta volverse indispensable para narrar al mundo los eventos de la historia contemporánea".

Todo esto se refleja también en la vida de la Iglesia. Pero si relatar los eventos de la historia no es algo sencillo, es más complejo aún relatar los acontecimientos relacionados con la Iglesia, que es "signo e instrumento de la íntima unión con Dios", es Cuerpo de Cristo, Pueblo de Dios, Templo del Espíritu Santo. Esto requiere una responsabilidad particular, una fuerte capacidad de leer la realidad en clave espiritual. En efecto, los eventos de la Iglesia "tienen una característica de fondo particular: responden a una lógica que no es principalmente la de las categorías, por decirlo de alguna manera, mundanas, y precisamente por esto no es fácil interpretarlos y comunicarlos a un público vasto y abigarrado" (Discurso a los Representantes de los media, 18 de marzo de 2013).

Hablar de responsabilidad, de una visión respetuosa de los acontecimientos que se desean relatar, significa también tener conciencia de que la selección, la organización, la puesta en onda y el compartir los contenidos requiere una atención particular porque usan instrumentos que no son neutros, ni transparentes. Esta conciencia atraviesa hoy el CTV, empeñado en una reorganización según paradigmas tecnológicos capaces de servir mejor a todas las latitudes del mundo, contribuyendo a favorecer la respiración de la catolicidad de la Iglesia.

Quisiera agradecerle de corazón a Usted, Mons. Dario Edoardo Viganò, y a todo el personal del CTV, la capacidad de componer relaciones con realidades diferentes de todo el mundo, para construir puentes, superando muros y fosados, y llevar la luz del Evangelio. Todo esto según la indicación de Inter Mirifica que precisa que también en el mundo de los media, la eficacia de la actividad apostólica requiere "la unión de intensiones y de fuerzas" (n. 21). Converger en lugar de concurrir es la estrategia de las iniciativas mediáticas en el mundo católico.


Las sofisticadas periferias tecnológicas

3. En fin, quisiera recordar que ustedes no desarrollan una función puramente documental, "neutral" de los eventos, sino que contribuyen a acercar la Iglesia al mundo, anulando las distancias, haciendo llegar la palabra del Papa a millones de católicos, también allí donde con frecuencia profesar la propia fe es una elección valerosa.

Gracias a las imágenes, el CTV está en camino con el Papa para llevar a Cristo a las tantas formas de soledad del hombre contemporáneo, alcanzando también las "sofisticadas periferias tecnológicas". En esta misión, es importante recordar que la Iglesia está presente en el mundo de la comunicación, en todas sus diversas expresiones, sobre todo para conducir a las personas al encuentro con el Señor Jesús. En efecto, es sólo el encuentro con Jesús, lo que puede transformar el corazón y la historia del hombre.

Les agradezco y los animo a proceder con parresia en su testimonio del Evangelio, dialogando con un mundo que tiene necesidad de ser escuchado, de ser comprendido, pero también de recibir el mensaje de la vida verdadera.

Oremos al Señor para que nos haga capaces de llegar al corazón del hombre, más allá de las barreras de la difidencia, y pidamos a la Virgen que vele sobre nuestros pasos de "peregrinos de la comunicación".

Les pido que recen por mí, ¡tengo necesidad de esto! Invoco la intercesión de Santa Clara, Patrona de la televisión, y los acompaño con mi Bendición.
Fuente. es.radiovaticana.va

BASES PARA EL CONCURSO DE FOTOGRAFÍA “EL ESPÍRITU SOLIDARIO EN NAVIDAD”

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