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23 septiembre 2020

Misa funeral de Teodora Domínguez Buendía.

 Hoy 23.09.2020 acompañamos en las exequias a Teodora, madre de D. Jesús Sánchez, párroco de San Francisco de Borja de Gandia. Descanse en Paz.

Homilía:





Hoy la iglesia celebra a San Pio de Pietrelcina ( Padre Pio).:

L. Patrística

Piedras del edificio eterno
San Pío de Pietrelcina, presbítero
(Edición 1994: II, 87-90, n. 8)

Mediante asiduos golpes de cincel salutífero y cuidadoso despojo, el divino Artífice busca preparar piedras para construir un edificio eterno, como nuestra madre, la santa Iglesia Católica, llena de ternura, canta en el himno del oficio de la dedicación de una iglesia. Y así es en verdad.
Toda alma destinada a la gloria eterna puede ser considerada una piedra constituida para levantar un edificio eterno. Al constructor que busca erigir una edificación le conviene ante todo pulir lo mejor posible las piedras que va a utilizar en la construcción. Lo consigue con el martillo y el cincel. Del mismo modo el Padre celeste actúa con las almas elegidas que, desde toda la eternidad, con suma sabiduría y providencia, han sido destinadas para la erección de un edificio eterno.
El alma, si quiere reinar con Cristo en la gloria eterna, ha de ser pulida con golpes de martillo y cincel, que el Artífice divino usa para preparar las piedras, es decir, las almas elegidas. ¿Cuáles son estos golpes de martillo y cincel? Hermana mía, las oscuridades, los miedos, las tentaciones, las tristezas del espíritu y los miedos espirituales, que tienen un cierto olor a enfermedad, y las molestias del cuerpo.
Dad gracias a la infinita piedad del Padre eterno que, de esta manera, conduce vuestra alma a la salvación. ¿Por qué no gloriarse de estas circunstancias benévolas del mejor de todos los padres? Abrid el corazón al médico celeste de las almas y, llenos de confianza, entregaros a sus santísimos brazos: como a los elegidos, os conduce a seguir de cerca a Jesús en el monte Calvario. Con alegría y emoción observo cómo actúa la gracia en vosotros.
No olvidéis que el Señor ha dispuesto todas las cosas que arrastran vuestras almas. No tengáis miedo a precipitaros en el mal o en la afrenta de Dios. Que os baste saber que en toda vuestra vida nunca habéis ofendido al Señor que, por el contrario, ha sido honrado más y más.
Si este benevolentísimo Esposo de vuestra alma se oculta, lo hace no porque quiera vengarse de vuestra maldad, tal como pensáis, sino porque pone a prueba todavía más vuestra fidelidad y constancia y, además, os cura de algunas enfermedades que no son consideradas tales por los ojos carnales, es decir, aquellas enfermedades y culpas de las que ni siquiera el justo está inmune. En efecto, dice la Escritura: «Siete veces cae el justo» (Pr 24, 16).
Creedme que, si no os viera tan afligidos, me alegraría menos, porque entendería que el Señor os quiere dar menos piedras preciosas... Expulsad, como tentaciones, las dudas que os asaltan... Expulsad también las dudas que afectan a vuestra forma de vida, es decir, que no escucháis los llamamientos divinos y que os resistís a las dulces invitaciones del Esposo. Todas esas cosas no proceden del buen espíritu sino del malo. Se trata de diabólicas artes que intentan apartaros de la perfección o, al menos, entorpecer el camino hacia ella. ¡No abatáis el ánimo!
Cuando Jesús se manifieste, dadle gracias; si se oculta, dadle gracias: todas las cosas son delicadezas de su amor. Os deseo que entreguéis el espíritu con Jesús en la cruz: «Todo está cumplido» (Jn 19, 30).

07 junio 2020

EN RECUERDO DEL CENTENARIO DE SAN JUAN PABLO II


La historia de la relación entre San Juan Pablo II y el Camino Neocatecumenal, con Kiko, Carmen y padre Mario, ha sido increíble. Algo grande: por una parte él ha intuido con espíritu profético el don que el Camino era para la Iglesia y por la otra, por parte de los iniciadores del Camino ha habido una correspondencia hecha de confianza y de implicación en la misión de la Iglesia.
Con toda la razón Kiko ha manifestado: «En Juan Pablo II he encontrado un gigante: siempre nos ha dado el doble de lo que le habíamos pedido o esperábamos de él, siempre ha ido más allá: algo que te hacía sentir pequeño. Ha aprobado el Camino con una Carta sorprendente a Mons. Josef Cordes, encargado por él de seguir el apostolado del Camino, que decía: “…Deseo que los hermanos en el Episcopado valoren y ayuden -junto con sus presbíteros- esta obra para la nueva evangelización, para que se realice según las líneas propuestas por los iniciadores…”; era más de lo que nosotros podíamos imaginar. Ha tenido el coraje de aprobar la Fundación del Seminario Redemptoris Mater de Roma, contra mil dificultades y controversias».

Kiko recuerda el primer encuentro con el Papa Juan Pablo II, al final de la Eucaristía en la capilla de Castel Gandolfo: «…al final de la Misa nos ha dicho que durante la celebración, y pensando en nosotros, había visto delante de sí: “Ateísmo, Bautismo, Catecumenado”. Y eso nos sorprendió porque había puesto la palabra Catecumenado después del Bautismo, algo insólito y totalmente nuevo, especialmente después de las tribulaciones que nosotros habíamos tenido precisamente por hablar de Catecumenado después del bautismo».
Después de la Misa le he preguntado si me podía recibir solo y me ha cogido por el brazo y me ha llevado a una habitación donde nos hemos sentado, uno frente al otro. Yo, lleno de miedo, le he contado la aparición recibida de la Santa Virgen María: “Hay que hacer comunidades como la Sagrada Familia de Nazaret que vivan en humildad, sencillez y alabanza; el otro es Cristo”. Se lo contaba, aunque con el temor de que me considerara un “visionario”, para preguntarle: “Estas comunidades, Padre ¿qué son?” Teníamos, de hecho, el problema de nuestra identidad en las parroquias: ¿un movimiento? ¿una asociación laical? ¿qué somos? ¿qué somos en la Iglesia? Y él, para mi sorpresa, me dijo: “Son la Iglesia”».
Una atención especial la ha tenido siempre el Papa con Carmen, una gran admiración, reconociendo la importancia que ella tenía para el Camino, sobre todo por su “genio femenino” y por su gran amor al Concilio y a la Iglesia. Kiko recuerda siempre una anécdota: «Cuando, como consultor del Pontificio Consejo para los Laicos, después de una plenaria, hemos pasado uno a uno delante del Santo Padre, para saludarlo, y ya él estaba muy enfermo: no sabíamos si oía o no, estaba sentado con la cabeza inclinada y los ojos cerrados. Cuando he llegado delante de él, el cardenal Rylko, que estaba a su lado le ha dicho al oído: “Es Kiko”. En esto, el Papa ha levantado la cabeza, ha abierto los ojos y con voz fuerte ha dicho: “¡Y Carmen! ¿Dónde está Carmen?”. Y todos los presentes han dado un gran aplauso».

«Fundamentalmente podemos decir -continúa Kiko- que San Juan Pablo II era “un hombre”, sin ningún tipo de clericalismo, sin sospecha, siempre afable. Un hombre ¿digo? “Un amigo”. Y mejor aún: “un profeta”: en el VI Simposio de los Obispos Europeos, del 11 de octubre de 1985, hizo un análisis muy profundo sobre la situación de secularización de Europa, del relativismo social, de la destrucción de la familia, de la falta de vocaciones, etc. Frente a este análisis, que a primera vista parecía catastrófico, ha comenzado diciendo a los Obispos que el Espíritu Santo había respondido ya a esta situación. Para encontrar “síntomas de este soplo del Espíritu”, ha dicho, “es necesario dejar esquemas atrofiados” e ir donde se vea el Espíritu Santo actuando, donde las familias sean de nuevo reconstruidas, donde retornen las vocaciones, donde haya un verdadero crecimiento de la fe… Y ha concluido afirmando que la Iglesia debe volver al Cenáculo, para recibir al Espíritu Santo que ayude en la Nueva Evangelización y por eso es necesario “volver a inspirarse en el primerísimo modelo apostólico”. ¿Quiere decir quizás que la Iglesia debe volver a reunirse en las casas, como dice, por ejemplo, la Carta a los Colosenses, donde San Pablo dice de saludar a Ninfas y a la Iglesia que se reúne en su casa…?».
Ya como arzobispo de Cracovia había conocido y acogido al Camino Neocatecumenal, pero ha sido sobre todo durante su largo pontificado donde él ha entrado profundamente en contacto con este «don de Dios para su Iglesia» [1].
El Papa Juan Pablo II empezó a visitar las parroquias de la diócesis de Roma y a encontrar allí la realidad del Camino. Va conociendo así de forma directa qué es el Camino, el bien que está haciendo en las parroquias, cómo está haciendo volver a tantos alejados a la Iglesia, a la alegría del Bautismo, a la belleza de la vida: ve las comunidades llenas de matrimonios que se abren sin miedo a la vida, llena de jóvenes y de su corazón de padre nacen palabras de ánimo, de gozo, de alegría…, Él mismo pide que se haga algún canto particular del Camino, canto que ha aprendido a conocer a través de sus numerosos viajes en los cinco continentes.

Visitando las comunidades, al final de la visita pastoral a la parroquia de Nuestra Señora del Santísimo Sacramento y Santos Mártires Canadienses de Roma, habló de la “confrontación radical” presente hoy en la sociedad y que por esto “tenemos necesidad de una fe radical”:
Nosotros, queridísimos, vivimos en un período en el que se siente, se experimenta un enfrentamiento radical -y yo esto lo digo porque ésta es también mi experiencia de muchos años- un enfrentamiento radical que se impone en todas partes. No existe una única edición, existen muchas en el mundo: fe y anti-fe, Evangelio y anti-Evangelio, Iglesia, y anti-Iglesia, Dios y anti-Dios, si podemos hablar así… Así pues, nosotros vivimos esta experiencia histórica, y ahora mucho más que en las épocas anteriores.
En esta época nuestra tenemos necesidad de redescubrir una fe radical, radicalmente comprendida, radicalmente vivida y radicalmente realizada. Necesitamos una fe así. Espero que vuestra experiencia haya nacido en esta perspectiva y pueda guiar hacia una sana radicalización de nuestro cristianismo, de nuestra fe, hacia un auténtico, radicalismo evangélico… [2].

Algunos años más tarde, en la parroquia de Santa María Goretti de Roma, dirá:
Yo veo así la génesis del neocatecumenado, de vuestro Camino: uno -no sé si Kiko u otros- se preguntó: ¿de dónde venía la fuerza de la Iglesia primitiva? y ¿de dónde viene la debilidad de la Iglesia de hoy mucho más numerosa? Yo creo que encontró la respuesta en el catecumenado, en este Camino. Esto es lo que siento viviendo con vosotros algunos momentos.
Os deseo que continuéis en este Camino, que sigáis viviendo todas las exigencias que provienen del mismo, porque no es un camino breve; si se piensa en el catecumenado misionero a veces parece duro ¡cuatro años! Vosotros sois más exigentes: ¡el vuestro dura siete años o más! Os deseo, pues, que continuéis siendo siempre exigentes en vuestro camino y sobre todo que continuéis produciendo todos estos frutos, porque en vosotros, en vuestras comunidades se ve, verdaderamente, cómo del Bautismo provienen todos los frutos del Espíritu Santo, todos los carismas del Espíritu Santo, todas las vocaciones, toda la autenticidad de la vida cristiana en el matrimonio, en el sacerdocio, las diversas profesiones, finalmente, en el mundo [3].

He aquí el Neocatecumenado como una realidad temporal que quiere decir una comunidad que vuelve a encontrar en la parroquia la novedad de la vida cristiana, su frescura, su originalidad, porque esto es la vida en su sentido pleno, la vida divina. Esta es la vida que se nos proyecta por toda la eternidad, no solamente la vida de estos años aquí sobre la tierra. Vida con Dios, vida como hijos de Dios, animados del Hijo Unigénito de Dios que es el Verbo, la Palabra encarnada y nacida de María Virgen: Jesucristo [4].
Y en la iniciación cristiana se encuentra la dimensión comunitaria que el Santo Padre subraya a menudo:
Y todo esto lo explicáis con vuestra comunidad, con vuestra comunión fraterna y con vuestra alegría, también con vuestro canto, y ciertamente con la oración… [5].
El grupo, o mejor, la comunidad, se constituye siempre desde dentro, interiormente, porque es interiormente donde toca el Espíritu Santo; toca aquello que cada uno de nosotros es, su intimidad personal, su intimidad espiritual, pero no nos toca a ninguno de nosotros separadamente, individualmente, porque nos ha creado para ser comunidad, para vivir en la comunión; nos toca a cada uno de nosotros para reconstruirnos en la comunión, y así se explican también todas estas comunidades en la comunión cristiana, como la vuestra, como todas las vuestras porque son cinco comunidades [6].
Vosotros además [descubrís lo que es el Bautismo] lo hacéis en comunidad, lo vivís en comunidad. No es un proceso solitario, es un proceso comunitario, un camino juntos. Vivís con la alegría de redescubrir el Bautismo, su verdadero significado juntos [7].
En la parroquia de San Félix de Cantalice (Roma) el Papa subraya el don de los hijos en las comunidades del Camino:
Se dice que los neocatecúmenos tienen familias numerosas, ¡tienen tantos hijos!: esta es una prueba de la fe, de la fe en Dios. Para dar vida al hombre hace falta la fe en Dios. Si hoy vivimos esta gran crisis así llamada, demográfica, crisis de la familia, crisis de la paternidad, crisis de la maternidad es justo una consecuencia de la falta de fe en Dios. No se puede mejorar este problema si no es con una profunda fe en Dios. Se requiere una gran fe en Dios para dar la vida al hombre [8].

Y en la parroquia de Santa María Goretti (Roma) añade:
¿Cómo se explica la antinatalidad, es más, la mentalidad antinatalista de las comunidades, de las naciones, de los grupos y de los ambientes políticos? Todo esto se explica por la falta de fe que hay en el hombre. Esta falta de fe del hombre viene de la falta de fe en Dios; el hombre tiene su dimensión, su principio; este principio está en Dios mismo porque él ha sido creado a su imagen y semejanza y esto nos explica quién es el hombre, cómo puede vivir y cómo puede morir. Hace falta valor para vivir en este mundo y yo veo en este encuentro con estas familias y con estos itinerantes un signo del coraje cristiano [9].

Como conclusión de esta breve presentación del informe entre San Juan Pablo II y el Camino Neocatecumenal, y como sello de un camino eclesial lleno de frutos y de bendiciones celestes, nos parece obligatorio recordar sus palabras consoladoras al final del ‘iter’ de preparación y aprobación del Estatuto, en Castel Gandolfo en 2002:
¡Cómo no dar gracias al Señor por los frutos producidos por el Camino Neocatecumenal en sus más de treinta años de existencia! En una sociedad secularizada como la nuestra, donde reina la indiferencia religiosa y muchas personas viven como si Dios no existiera, son numerosos los que necesitan redescubrir los sacramentos de la iniciación cristiana, especialmente el Bautismo. El Camino es, sin duda alguna, una de las respuestas providenciales a esta necesidad urgente.
Contemplamos vuestras comunidades: ¡Cuántos redescubrimientos de la belleza y de la grandeza de la vocación bautismal recibida! ¡Cuánta generosidad y celo en el anuncio del Evangelio de Jesucristo, en particular a los más alejados! ¡Cuántas vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa surgidas gracias a este itinerario de formación cristiana! [10]

[1] Benedicto XVI, Discurso a los miembros del Camino Neocatecumenal, 17 enero 2011.
[2] L’Osservatore Romano, 3-4 noviembre 1980.
[3] L’Osservatore Romano, 1-2 febrero 1988.
[4] Visita del Papa Juan Pablo II a la parroquia de Santa Ana en Casal Morena (Roma), en L’Osservatore Romano, 3-4 diciembre 1984.
[5] Visita del Papa Juan Pablo II a la parroquia de San Antonio en Plaza Asti (Roma), en L’Osservatore Romano, 7-8 mayo 1979.
[6] Visita del Papa Juan Pablo II a la parroquia de S. Lucas Evangelista (Roma), en L’Osservatore Romano, 5-6 noviembre 1979.
[7] Visita del Papa Juan Pablo II a la parroquia de S. Juan Evangelista en Spinaceto (Roma), en L’Osservatore Romano, 19-20 noviembre 1979.
[8] Cf. L’Osservatore Romano, 5-6 mayo 1986, integrando lo grabado durante su intervención.
[9] L’Osservatore Romano, 1-2 febrero, 1988.
[10] Discurso del Santo Padre a los iniciadores del Camino, a los Catequistas itinerantes y a los presbíteros del Camino Neocatecumenal, (Castel Gandolfo, 21 septiembre 2002), en L’Osservatore Romano, 22 septiembre 2002.


05 mayo 2020

Benedicto XVI, La oración es necesaria para "resistir" al Anticristo.

El Papa Benedicto vincula el dominio del "matrimonio homosexual ... el aborto" con el poder espiritual del "Anticristo"

El papa emérito Benedicto XVI dijo que la oración es necesaria para 'resistir'


1 de mayo de 2020 ( LifeSiteNews ) - El Papa emérito Benedicto XVI relacionó el dominio del "matrimonio homosexual" y el "aborto" en el mundo, de modo que no admite disidencia sin temor al castigo, al "poder espiritual del Anticristo" en una nueva biografía
"Hace cien años", declaró Benedict en la biografía de Peter Seewald , "todos habrían considerado absurdo hablar de un matrimonio homosexual". Hoy, la sociedad está excomulgando a uno si se opone a él ”. Lo mismo se aplica al "aborto ya la creación de seres humanos en el laboratorio", agregó Benedict. 
"La sociedad moderna está en medio de la formulación de un credo anticristiano, y si uno se opone, la sociedad lo castiga con excomunión", continuó. "El miedo a este poder espiritual del Anticristo es entonces más que natural, y realmente necesita la ayuda de oraciones por parte de toda una diócesis y de la Iglesia Universal para resistirlo".
La biografía autorizada de más de 1,000 páginas, titulada Benedikt XVI: Ein Leben (en alemán) y Benedicto XVI The Biography: Volume One (en inglés) está programada para su lanzamiento en alemán el 4 de mayo y en inglés el 17 de noviembre. Una copia previa al lanzamiento del libro fue obtenido por LifeSiteNews. Seewald es coautor de varios libros con Benedict y también ha publicado un libro de entrevistas autobiográficas con el ex Papa. 



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Página de "Benedikt XVI: Ein Leben" donde el Papa menciona 'Anticristo'.

Después de la muerte de Juan Pablo II en 2005, Benedicto, anteriormente conocido como Cardenal Joseph Ratzinger, sirvió como Papa de la Iglesia Católica hasta su sorpresiva renuncia en febrero de 2013. El Papa Francisco fue elegido su sucesor en marzo de 2013.   
Para este libro, Seewald pudo tener muchos intercambios con el Papa Benedicto así como con su secretario personal, el Arzobispo Georg Gänswein. En un archivo adjunto a este nuevo libro, Seewald publicó las respuestas del Papa Benedicto bajo el título: "Últimas preguntas a Benedicto XVI". Estas preguntas, explicó el autor, habían sido enviadas a Benedict después de "muchas entrevistas" con él, en el otoño de 2018. Muchas de las preguntas de Seewald quedaron sin respuesta, pero las que Benedict respondió se encuentran en este archivo adjunto. 
Cuando se le preguntó acerca de la afirmación repetida a menudo de que él, como Papa, encontró "muchos bloqueos" durante su papado por parte de la Curia romana, el Papa Benedicto respondió: "Los bloqueos vinieron más del exterior que de la Curia. No quería simplemente promover ante todo la purificación en el pequeño mundo de la Curia, sino en la Iglesia en su conjunto ". Explicando aún más sus pensamientos, agregó que "mientras tanto, los eventos han demostrado que la crisis de la fe ha llevado también especialmente a una crisis de la existencia cristiana". Esto, continuó, es lo que el "Papa tiene que tener delante de sus ojos".
Cuando Seewald le preguntó además si Benedicto había previsto todo lo que le vendría encima: el Papa, al comienzo de su pontificado, había pedido a los católicos que rezaran por él para que no pudiera "huir de los lobos". Benedicto declaró que La escala de problemas generalmente percibida a la que un Papa puede "temer" es demasiado "pequeña". 
“Por supuesto”, continuó diciendo, “eventos como 'VatiLeaks' son una molestia y no son comprensibles para las personas en el mundo en general y profundamente inquietantes. Pero la verdadera amenaza para la Iglesia y con ella para la Oficina Petrina no proviene de tales cosas, sino de la dictadura mundial de ideologías aparentemente humanistas ". Benedict explicó que contradecir esta dictadura "significa la exclusión del consenso básico en la sociedad".
Fue en este contexto que Benedicto mencionó "Anticristo".
La Iglesia Católica enseña que antes de la gloriosa segunda venida de Cristo, la Iglesia pasará por una "prueba final" que "sacudirá la fe de muchos creyentes".
"La persecución que acompaña a su peregrinación en la tierra revelará el 'misterio de la iniquidad' en forma de un engaño religioso que ofrece a los hombres una solución aparente a sus problemas al precio de la apostasía de la verdad", afirma el Catecismo de la Iglesia Católica. 
"El engaño religioso supremo es el del Anticristo, un pseudo-mesianismo por el cual el hombre se glorifica a sí mismo en lugar de Dios y de que su Mesías venga en la carne", agregó. 
El venerable arzobispo Fulton J. Sheen en un sermón de radio de 1947 describió al Anticristo como un "Gran Humanitario" que "hablará de paz, prosperidad y abundancia".
“El anticristo no se llamará así, de lo contrario no tendría seguidores. No usará medias rojas, ni vomitará azufre, ni llevará una lanza ni agitará una cola con flechas como Mefistófeles en Fausto ”, dijo Sheen. 
“Nuestro Señor nos dice que se parecerá tanto a sí mismo que engañaría incluso a los elegidos, y ciertamente ningún demonio que hayamos visto en los libros ilustrados podría engañar incluso a los elegidos. ¿Cómo va a venir en esta nueva era para ganar seguidores para su religión?
Él vendrá disfrazado como el Gran Humanitario; hablará paz, prosperidad y abundancia, no como un medio para llevarnos a Dios, sino como un fin en sí mismos. Él escribirá libros sobre la nueva idea de Dios para adaptarse a la forma en que las personas viven. 
[Él] inducirá la fe en la astrología para no hacer la voluntad sino las estrellas responsables de nuestros pecados. Explicará la culpa psicológicamente como sexo reprimido, hará que los hombres se encojan de vergüenza si sus semejantes dicen que no son de mente abierta y liberales.
Identificará la tolerancia con indiferencia hacia lo correcto y lo incorrecto. Fomentará más divorcios bajo el disfraz de que otro compañero es "vital". 
Aumentará el amor por el amor y disminuirá el amor por las personas. Invocará la religión para destruir la religión.
Incluso hablará de Cristo y dirá que fue el hombre más grande que jamás haya existido. Su misión, dirá, será liberar a los hombres de las servidumbres de la superstición y el fascismo, que nunca definirá. 
En medio de todo su aparente amor por la humanidad y su soberbia hablar de libertad e igualdad, tendrá un gran secreto que no le contará a nadie; Él no creerá en Dios. Y debido a que su religión será la hermandad sin la paternidad de Dios, engañará incluso a los elegidos. 
Él establecerá una contra-Iglesia, que será el simio de la Iglesia porque, él el diablo, es el simio de Dios. Será el cuerpo místico del anticristo el que en todos los aspectos externos se parecerá a la Iglesia como el cuerpo místico de Cristo. En una desesperada necesidad de Dios, inducirá al hombre moderno, en su soledad y frustración, a tener cada vez más hambre de pertenencia a su comunidad que le dará al hombre mayor propósito, sin necesidad de enmiendas personales y sin la admisión de culpa personal. Estos son días en los que al diablo se le ha dado una cuerda particularmente larga. 
Los comentarios de Benedicto pueden ser su más fuerte condena de la dictadura del relativismo moral y de la agenda LGBT que ha sido resistida en repetidas ocasiones por otros líderes católicos de alto rango, como el cardenal Robert Sarah , el cardenal Gerhard Müller , el cardenal Raymond Burke y el cardenal Walter Brandmüller , así como el obispo Athanasius Schneider , entre otros.
Fue en un discurso de abril de 2005 , justo antes de su elección al papado, que el entonces cardenal Joseph Ratzinger había introducido el término "dictadura del relativismo".
Le dijo a sus colegas cardenales que “hoy, tener una fe clara basada en el Credo de la Iglesia a menudo se etiqueta como fundamentalismo. Mientras que el relativismo, es decir, dejarse 'arrojar aquí y allá, llevado por todo viento de doctrina', parece ser la única actitud que puede hacer frente a los tiempos modernos. Estamos construyendo una dictadura del relativismo que no reconoce nada como definitivo y cuyo objetivo final consiste únicamente en el propio ego y los deseos ". Contra este relativismo, señaló, está Jesucristo.
Ratzinger declaró: “Nosotros, sin embargo, tenemos un objetivo diferente: el Hijo de Dios, el verdadero hombre. Él es la medida del verdadero humanismo ".
En 2017, con motivo del funeral del cardenal Joachim Meisner, Benedicto elogió al cardenal "dubia" por vivir una "profunda convicción de que el Señor no abandona a su Iglesia, incluso cuando el barco ha tomado tanta agua como para ser a punto de volcar ". 
La Iglesia, Benedicto declaró en ese momento, "tiene una necesidad particularmente apremiante de pastores convincentes que puedan resistir la dictadura del espíritu de la época y que vivan y piensen la fe con determinación".
Pete Baklinski de LifeSiteNews contribuyó a este informe