Páginas

11 noviembre 2009

Polemica sentencia del tribunal de Estrasburgo.

Reacciones ante la polémica sentencia del tribunal de Estrasburgo

La mayoría de los italianos quieren crucifijos en las aulas 

La sentencia por la que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos condena, en primera instancia, a Italia por mantener el crucifijo en las aulas de las escuelas públicas ha sido muy criticada en este país. Los comentarios publicados subrayan que el fallo implica entender la laicidad como un veto a las creencias en el espacio público, en vez de una garantía para que convivan en él.

Firmado por Diego Contreras  
Fecha: 9 Noviembre 2009

Roma. Colocar un crucifijo en la pared de un aula se opone a la libertad religiosa y a la libertad de educación, según afirma una sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, de Estrasburgo. Los siete jueces llegaron a esa conclusión por unanimidad, en respuesta al recurso de una familia italiana que, en años anteriores, vio cómo dos tribunales del país no acogían su petición de suprimir el crucifijo de las aulas del instituto de sus hijos.

Aunque las polémicas sobre este tema no son nuevas en Italia, esta vez la reacción ha sido de mayor envergadura, tanto por el contenido como por la dimensión europea del caso. Las respuestas se han caracterizado por el rechazo transversal y casi unánime de la sentencia, que ha sido interpretada –en buena medida– como un intento del aparato burocrático europeo por imponer una determinada visión de la laicidad sin tener en cuenta el verdadero sentir de los pueblos.

El del pueblo italiano se refleja en un sondeo realizado por ISPO con una muestra representativa de la población nacional. La gran mayoría de los encuestados, el 84%, se declaran favorables a la presencia del crucifijo en las escuelas públicas; el 14% sostiene la opinión contraria (margen de error: 3,5%). Es significativo que quienes quieren crucifijos en las aulas sean también mayoría, 68%, entre los que no van nunca a misa.

El Tribunal de Estrasburgo no depende de la Unión Europea, sino del Consejo de Europa, organismo integrado por los 47 países (entre los que figuran Turquía y Rusia) que han firmado el Convenio Europeo de Derechos Humanos (1950). No juzga, por tanto, según la legislación de la UE, que en este campo es inexistente, sino por la convención y sus protocolos adicionales. Hay que subrayar, en todo caso, que se trata de una sentencia provisional, contra la que el gobierno italiano presentará recurso en los próximos días.

La pared vacía

El tribunal ha condenado a Italia porque, según los jueces, los Estados deben “observar la neutralidad confesional en el ámbito de la educación pública”. La exposición “de un símbolo de una determinada confesión en lugares que son utilizados por la autoridades públicas, y especialmente en clase, limita el derecho de los padres a educar a sus hijos conforme con sus propias convicciones y el derecho de los niños a creer o no creer”. El tribunal no acepta la objeción de que, desde hace ya mucho tiempo, el crucifijo en Italia y en Europa no es solo un signo religioso, sino humano y cultural, tal y como es percibido también por los ciudadanos que no profesan la fe cristiana. La sentencia del tribunal, sin embargo, no otorga ningún valor a la tradición de los países.

Uno de los puntos más criticados de la sentencia es precisamente la idea de laicidad que contiene: una visión que es fruto de unas determinadas coordenadas ideológicas, y que no es compartida por buena parte de la población. El tribunal, en efecto, considera la laicidad como neutralidad ante los valores, como supresión de las religiones de la esfera pública. Es una pretendida laicidad que se acaba convirtiendo, a su vez, en una especie de religión impuesta.

Como han escrito algunos comentaristas, mantener la “pared vacía”, según pretende con frío formalismo la sentencia, implica desconocer la vida real, el hecho de que las personas forman parte de una historia, de una sociedad y de una cultura. Y en el caso concreto italiano y europeo, desconocer el papel del cristianismo en esos ámbitos. Europa, como recordó hace años el socialista Giuliano Amato, es un lugar donde hay una cruz cada cien pasos, desde Grecia hasta Suecia (que la tienen incluso en sus banderas). Afirmar la laicidad de las instituciones es algo muy distinto a negar el papel del cristianismo en la sociedad.

Son numerosos los articulistas que han señalado en estos días que la laicidad no consiste en esa “neutralidad homologadora”, en multiplicar prohibiciones o en eliminar valores en nombre de la igualdad, sino en garantizar la compatibilidad –en el ámbito público– de las diversas manifestaciones religiosas que no supongan un peligro para la sociedad. Esa visión de “laicidad positiva” es la que está presente en la Constitución italiana.

En una temporada caracterizada por la polémica y el enfrentamiento en la vida política italiana, la sentencia ha tenido el efecto de aunar los puntos de vista de unos y otros. Incluso las pocas voces que han alabado el planteamiento jurídico de la sentencia reconocen que el crucifijo no molesta a nadie. En este sentido, ha sido significativo saber que el matrimonio que ha promovido la causa (y que de ganarla recibiría 5.000 euros como indemnización, según la sentencia) es miembro activo de la “Unión de los ateos y de los agnósticos racionalistas”, una pequeña asociación italiana que ha patrocinado la demanda y que ha saludado la sentencia como un triunfo. El episodio forma parte de una batalla política y cultural.

09 noviembre 2009

A que sociedad llevará este permesivismo ético.

SIGUEN VIGENTES LAS PALABRAS DE JUAN PABLO II.


"Todo lo que violenta la norma moral no es nunca una victoria, sino una derrota para el hombre". Juan Pablo II

El crucifijo, los jueces y Natalia Ginzburg

El crucifijo, los jueces y Natalia Ginzburg


Por Giuseppe Fiorentino y Francesco M. Valiante

CIUDAD DEL VATICANO, sábado, 7 de noviembre de 2009 (ZENIT.org).- Publicamos el artículo que han escrito en "L'Osservatore Romano", diario de la Santa Sede, Giuseppe Fiorentino y Francesco M. Valiante, sobre la sentencia del Tribunal europeo de Derechos Humanos con la que condenó a Italia por colocar crucifijos en las escuelas.




* * *



De todos los símbolos que a diario perciben los jóvenes, la sentencia dictada el miércoles 4 de noviembre por el Tribunal de Estrasburgo -que prohíbe la exhibición del crucifijo en las aulas escolares italianas porque supone que es contraria al derecho de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones y al derecho de los niños a la libertad de religión- ha golpeado aquello que más representa una gran tradición, no sólo religiosa, del continente europeo. "El crucifijo no genera ninguna discriminación. Calla. Es la imagen de la revolución cristiana que diseminó por el mundo la idea de la igualdad entre los hombres, hasta entonces ausente". Quien escribió estas palabras, el 22 de marzo de 1988, fue Natalia Ginzburg en las páginas de "L'Unità", el diario fundado por Antonio Gramsci, entonces órgano del Partido comunista italiano.

Las palabras de esa escritora, a más de veinte años de distancia, expresan un sentimiento todavía ampliamente compartido en Italia. Lo demuestran las numerosas reacciones que han seguido al pronunciamiento del tribunal europeo. Mientras el Gobierno italiano ha anunciado que ha presentado recurso contra la sentencia, el mundo político ha manifestado casi unánimemente la falta de sentido común que supone la medida, subrayando cómo la laicidad de las instituciones es un valor muy distinto de la negación del papel del cristianismo. "Estupor y pesar" ha expresado en particular el director de la Sala de prensa de la Santa Sede, el jesuita Federico Lombardi, en una severa declaración emitida por Radio Vaticano y por el Telediario del primer canal de la rai, la televisión pública italiana. "Es grave -afirmó- querer marginar del mundo educativo un signo fundamental de la importancia de los valores religiosos en la historia y en la cultura italiana". Y continuó:  "Sorprende, además, que un tribunal europeo intervenga seriamente en una materia vinculada muy profundamente a la identidad histórica, cultural y espiritual del pueblo italiano. No es este el camino adecuado para atraernos a amar y compartir más la idea europea que, como católicos italianos, hemos sostenido fuertemente desde sus orígenes".
La Conferencia episcopal italiana ha hablado de "visión parcial e ideológica", subrayando que en la decisión del tribunal "se ignora o se descuida el múltiple significado del crucifijo, que no es sólo símbolo religioso, sino también cultural".

Conviene recordar que en Italia el Consejo de Estado en 2006 ya había considerado legítimas las normas que prevén la exhibición del crucifijo en las escuelas, afirmando que ello no implica discriminación respecto a los no creyentes porque representa "valores civilmente relevantes y, especialmente, aquellos valores que subyacen e inspiran nuestro orden constitucional".

De hecho, la sentencia del Tribunal de Estrasburgo, con la intención de tutelar los derechos del hombre, acaba por poner en tela de juicio las raíces sobre las cuales se fundan esos mismos derechos, desconociendo la importancia del papel de la religión -y en particular del cristianismo- en la construcción de la identidad europea y en la afirmación de la centralidad del hombre en la sociedad. Bajo otro perfil, la decisión de los jueces de Estrasburgo parece inspirada en una idea de laicidad del Estado que lleva a marginar la contribución de la religión a la vida pública. Así se podría prefigurar un futuro no tan lejano en el que los ambientes públicos estarían despojados de cualquier referencia religiosa y cultural por miedo a ofender la sensibilidad de otros. En realidad, no es con la negación, sino con la acogida y con el respeto de las diversas identidades como se defiende la idea de laicidad del Estado y se favorece la integración de las distintas culturas. "El crucifijo representa a todos" -explicaba Natalia Ginzburg- porque "antes de Cristo nadie había dicho jamás que todos los hombres, ricos y pobres, creyentes y no creyentes, judíos y no judíos, negros y blancos, son iguales y hermanos".

07 noviembre 2009

domingo 8 de noviembre


DOMINGO XXXII DEL TIEMPO ORDINARIO
8 de noviembre de 2009  (ciclo B, año par)






Primera lectura
La viuda hizo un panecillo y lo llevó a Elías
Lectura del primer libro de los Reyes (17, 10-16)
En aquellos días, el profeta Elías se puso en camino hacia Sarepta, y, al llegar a la puerta de la ciudad, encontró allí una viuda que recogía leña. La llamó y le dijo:

— «Por favor, tráeme un poco de agua en un jarro para que beba.»

Mientras iba a buscarla, le gritó:

— «Por favor, tráeme también en la mano un trozo de pan.»

Respondió ella:

— «Te juro por el Señor, tu Dios, que no tengo ni pan; me queda sólo un puñado de harina en el cántaro y un poco de aceite en la alcuza. Ya ves que estaba recogiendo un poco de leña. Voy a hacer un pan para mí y para mi hijo; nos lo comeremos y luego moriremos.»

Respondió Elías:

— «No temas. Anda, prepáralo como has dicho, pero primero hazme a mí un panecillo y tráemelo; para ti y para tu hijo lo harás después.

Porque así dice el Señor, Dios de Israel: "La orza de harina no se vaciará,
la alcuza de aceite no se agotará, hasta el día en que el Señor envíe la lluvia sobre la tierra."»

Ella se fue, hizo lo que le habla dicho Elías, y comieron él, ella y su hijo.

Ni la orza de harina se yació, ni la alcuza de aceite se agotó, como lo había dicho el Señor por medio de Elías.

Palabra de Dios
Salmo responsorial
Sal 145, 7. 8-9a. 9bc-10
R/. Alaba, alma mía, al Señor.
Que mantiene su fidelidad perpetuamente,
que hace justicia a los oprimidos,
que da pan a los hambrientos.
El Señor liberta a los cautivos. R/.

El Señor abre los ojos al ciego,
el Señor endereza a los que ya se doblan,
el Señor ama a los justos,
el Señor guarda a los peregrinos. R/.

Sustenta al huérfano y a la viuda
y trastorna el camino de los malvados.
El Señor reina eternamente,
tu Dios, Sión, de edad en edad. R/.

Segunda lectura
Cristo se ha ofrecido una sola vez para quitar los pecados de todos
Lectura de la carta a los Hebreos (9, 24-28)
Cristo ha entrado no en un santuario construido por hombres -imagen del auténtico-, sino en el mismo cielo, para ponerse ante Dios, intercediendo por nosotros.

Tampoco se ofrece a sí mismo muchas veces -como el sumo sacerdote, que entraba en el santuario todos los años y ofrecía sangre ajena; si hubiese sido así, tendría que haber padecido muchas veces, desde el principio del mundo-. De hecho, él se ha manifestado una sola vez, al final de la historia, para destruir el pecado con el sacrificio de sí mismo.

Por cuanto el destino de los hombres es morir una sola vez. Y después de la muerte, el juicio.

De la misma manera, Cristo se ha ofrecido una sola vez para quitar los pecados de todos.

La segunda vez aparecerá, sin ninguna relación al pecado, a los que lo esperan, para salvarlos.

Palabra de Dios
Aleluya
Mt 5, 3

Dichosos los pobres en el espíritu,
porque de ellos es el reino de los cielos.

EVANGELIO
Esa pobre viuda ha echado más que nadie
+ Lectura del santo evangelio según san Marcos (12, 38-44)
En aquel tiempo, entre lo que enseñaba Jesús a la gente, dijo:

— «¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en la plaza, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas, con pretexto de largos rezos. Estos recibirán una sentencia más rigurosa.»

Estando Jesús sentado enfrente del arca de las ofrendas, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban en cantidad; se acercó una viuda pobre y echó dos reales. Llamando a sus discípulos, les dijo:

—«Os aseguro que esa pobre viuda ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero ésta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir.»

Palabra del Señor







COMENTARIO
Esa pobre viuda ha echado más que nadie
            La Palabra de Dios hoy nos invita a meditar sobre el dar, o mejor, sobre el darnos, sobre la generosidad, y también sobre la naturaleza de la religiosidad auténtica.
            La escena del Evangelio es conmovedora. En profundo contraste con la imagen que presentan los maestros de la ley, una pobre viuda que se acerca temblorosa al cepillo del templo es la que ofrece el mejor ejemplo de lo que debe ser la verdadera religiosidad. A ella es a quien los discípulos han de imitar. Sus dos pequeñas monedas llevan el sello de esa donación total que exige el primer mandamiento y que reclama todo verdadero acto de culto.
            El encuentro con Dios no se consigue a través de unos ritos externos, más o menos suntuosos, sino a través de esos gestos sencillos y silenciosos, que pueden incluso pasar desapercibidos, pero en los cuales deposita el hombre todas sus seguridades para abandonarse por completo en las manos de Dios.
            Lo que cuenta es un corazón generoso, desprendido y confiado en la acción de Dios, ya que Dios no se fija tanto en lo que damos, cuanto en lo que reservamos para nosotros. Nadie dio tanto como la que no reservó nada para sí.
            La verdadera piedad es una entrega a Dios, un ponerse por completo a su disposición, sin reservas ni condiciones. La viuda lo entregó todo a Dios y, con ello, se entregó a sí misma. Su pequeña e insignificante moneda se convierte en un símbolo elocuente: esta viuda no da a Dios lo que le sobra, no da lo que posee, sino lo que es: toda su persona (cf. Benedicto XVI, Mensaje para la Cuaresma 2008).
            La misma generosidad tiene la viuda de Sarepta en la primera lectura: a petición del profeta Elías, le da a comer el último pan que tenía para ella y para su hijo. Su fe había sido puesta a dura prueba: debía dárselo a –riesgo de morir de hambre con su hijo. Ese pedazo de pan que se le pedía era su todo. Y dio ese todo. El “amarás a tu prójimo como a ti mismo” debía cumplirlo al pie de la letra. Su generosidad total fue su alimento y su vida. Dios es la riqueza de quien da todo. Y así, desde aquel día jamás le faltó el pan.
            A veces damos no lo que es parte de nuestra vida, sino aquello de lo cual hasta podemos permitirnos el lujo de prescindir. Otros, en cambio, al dar, se incluyen como parte de la misma ofrenda, hasta el punto de que la ofrenda supone un don y un sacrificio total. Dan lo imprescindible y necesario para ellos; dan vaciándose de sí mismos; dan como auténticos pobres de corazón. La adoración a Dios consiste en la ofrenda total de uno mismo. Al darnos, dejamos de poseernos.
            ¿Cómo estás de generosidad? ¿Eres tacaño, calculador... a la hora de entregarte? ¿Cómo es tu entrega en la familia, en la parroquia...? ¿Cuáles son las excusas que pones para dar solamente lo que te sobra?

Compromiso semanal
Haz oración de acción de gracias a Dios por el don de la Iglesia, por haberte llamado a ella. Pídele que te ayude a crecer cada día en la santidad.

La Palabra del Señor, luz para cada día
1ªlectura: 1 Reyes 17, 10-16. La viuda hizo un panecillo y lo llevó a Elías.
                    Elías, el profeta de fuego y de la palabra ardiente, impulsado y dirigido siempre por la fuerza del espíritu, es el tipo del hombre de Dios que afronta todos los peligros y desprecia su propia vida por ser fiel a la dura misión que Dios le ha confiado. Él es sostenido únicamente por su fe en Dios. Por su humildad, la viuda descubre en Elías al hombre de Dios y merece ser recordada por Jesús (Lc 4, 25). La lectura nos invita a vivir plenamente en las manos de Dios, con una fe y una confianza sinceras, y una entrega total a los demás.
Salmo 145, 7-10. Alaba, alma mía, al Señor.
            Este salmo es un canto a Dios creador, fiel, justo y misericordioso, que acude en ayuda de los más necesitados. Cuando Jesús abre los ojos al ciego, alimenta a los hambrientos... y, sobre todo, cuando perdona los pecados, enseña a los hombres quién es Dios y su inagotable misericordia. Al orar con este salmo, pedimos a Dios su gracia para hacer nosotros lo mismo.
2ª lectura: Hebreos 9, 24-28.
Cristo se ha ofrecido una sola vez para quitar los pecados de todos.

                    El camino recorrido por Cristo, su sacrificio, le lleva al mismo cielo, que designa la realidad misma de Dios, su propio rostro. Cristo está ante ese rostro y se manifiesta constantemente en favor nuestro. El ingreso en el cielo es la obtención de una relación íntima con Dios, el ser asumido en la unidad del Dios mismo. De esta manera ha sido conseguida la meta última de todo sacerdocio y de todo sacrificio. Con su sacrificio, único, de una vez por todas, llega el final de los tiempos, la abolición absoluta del pecado. Por su muerte, Cristo elimina, destruye la condición pecadora del hombre. Esta queda sanada radicalmente, perfecta y definitivamente salvada. Cuando aparezca de nuevo será para la salvación de los que asiduamente le esperan.
                    Puedes leer Filipenses 3, 20-21
Evangelio: Marcos 12, 38-44. Esa pobre viuda ha echado más que nadie.
            El evangelio nos presenta una escena conmovedora. Una pobre viuda que se acerca temblorosa al cepillo del templo es la que ofrece el mejor ejemplo de lo que debe ser el verdadero acto de culto. A ella es a quien los discípulos han de imitar: el encuentro con Dios no se consigue a través de unos ritos externos, sino a través de esos gestos sencillos y silenciosos, que pueden pasar incluso desapercibidos, pero en los cuales deposita el hombre todas sus seguridades para abandonarse por completo en las manos de Dios. Lo que cuenta es un corazón generoso, desprendido y confiado en la acción de Dios, ya que Dios no se fija tanto en lo que damos, cuanto en lo que reservamos para nosotros.







CALENDARIO LITÚRGICO
Lunes 9
Dedicación de la Basílica de Letrán

Ez 47, 1-2. 8-9. 12. Vi que manaba agua del templo.
Sal 45, 2-9  El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios.
1 Co 9c-11. 16-17.  Sois templo de Dios.
Jn 2, 13-22  Hablaba del templo de su cuerpo
Reza por la Iglesia
Martes 10
San León

Magno, papa y doctor.
Sb 2,23-3,9. La gente insensata pensaba que morían, pero ellos están en paz.
Sal 33. Bendigo al Señor en todo momento.
Lc 17, 7-10   Somos siervos inútiles; hemos hecho lo que teníamos que hacer.
Revisa si das el fruto que el Señor espera de ti
Miércoles 11
San Martín

de Tours, obispo
Sb 6,1-11. Escuchad, reyes, a ver si aprendéis a ser sabios.
Sal 81. Levántate, oh Dios, y juzga la tierra.
Lc 17, 11-19   ¿Tan sólo ha vuelto a dar gracias a Dios este extranjero?
Haz oración de acción de gracias a Dios
Jueves 12
San Josafat,

obispo y mártir.
Sb 7,22-8,1. La sabiduría es reflejo de la luz eterna, espejo nítido de la actividad de Dios.
Sal 118. Tu palabra, Señor, es eterna.
Lc 17, 20-25   El Reino de Dios ya está entre vosotros.
Reza por los que no creen
Viernes 13
San Leandro

Sb 13,1-9. Si lograron averiguar el principio del cosmos, ¿cómo
no encontraron a su Dueño?
Sal 18. El cielo proclama la gloria de Dios.
Lc 17,26-37. El día que se manifieste el Hijo del hombre.
Haz una obra de misericordia
Sábado 14

 

Sb 18,14-16;19,6-9. Se vio el mar Rojo convertido en camino practicable, y triscaban como corderos.
Sal 104. Recordad las maravillas que hizo el Señor.
Lc 18,1-8. Dios hará justicia a sus elegidos que le gritan.
Medita el evangelio de hoy
Domingo 15
33º del Tiempo
Ordinario

Dn 12, 1-3   Entonces se salvará tu pueblo.
Sal 15, 5.8-11   Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
Heb 10, 11-14.18   Cristo ofreció por los pecados un solo sacrificio.
Mc 13, 24-32   Vendrá para reunir a sus elegidos de los cuatro vientos.
Haz oración por tu familia y por la parroquia





03 noviembre 2009

Documento pastoral sobre comunicación

Se analiza la redacción de un documento pastoral sobre comunicación
En la asamblea del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales
CIUDAD DEL VATICANO, martes, 27 de octubre de 2009 (ZENIT.org) .- La asamblea plenaria del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales analiza del 26 al 29 de octubre la redacción de un "documento pastoral" que afronte la revolución surgida con la era de la comunicación.
Se trata de la primera asamblea presidida por el arzobispo Claudio Maria Celli, presidente del Consejo vaticano, con la cual se busca promover el diálogo con ese nuevo fenómeno que Benedicto XVI define la "cultura digital".
Los miembros y consultores del Consejo, cardenales, obispos, sacerdotes, religiosos, profesores de comunicación y profesionales de la comunicación de los diferentes continentes debaten en estos días sobre el borrador de un primer documento que debe actualizar la pastoral de la Iglesia católica en la comunicación.
El documento debería tomar el relevo de la instrucción pastoral "Aetatis Novae", publicada por el Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, el 22 de febrero de 1992, pues como ha explicado monseñor Celli, en estos años, la comunicación "no sólo ha cambiado de ritmo, sino en algunos casos también de naturaleza".
El borrador presentado por el Consejo Pontificio se ha redactado con la ayuda de "diferentes expertos académicos en el arte de la comunicación", explicó en la plenaria el prelado italiano.
El borrador "afronta sólo algunos aspectos. No hemos querido enunciar las perspectivas pastorales para el futuro pues éstas deberían surgir de los trabajos de esta asamblea plenaria".
"Nos corresponde individuar y precisar las perspectivas a nivel pastoral que podrían ser de ayuda para las diferentes iglesias particulares en este campo", aclaró el arzobispo a los miembros y consultores del Consejo al explicar la tarea que tienen que afrontar en esta asamblea.
En nuestra programación pastoral, se debería ofrecer "una clara disponibilidad a un diálogo franco y abierto con la 'cultura digital'".
Balance
La asamblea está sirviendo para hacer un balance de la actividad del Consejo desde que fue nombrado como presidente del mismo el arzobispo Celli, el 27 de julio de 2007.
En este balance se ha constatado la importancia que ha dado el Consejo a la formación de comunicadores católicos, emprendiendo una red de relaciones tanto con las tres facultades de comunicación de las universidades pontificias de Roma como con las facultades de comunicación que hay en el mundo, con quienes se ha reflexionado sobre la identidad católica de estas instituciones. Con estas facultades el Consejo celebró un congreso internacional del 22 al 24 de mayo de 2008.
Una atención particular se ha dedicado a las radios católicas, motivo por el cual el Consejo convocó el congreso internacional del 19 al 21 de junio de 2008, en el que participaron representantes de 41 países.
"También en este campo la pregunta era: ¿cuál es la identidad y la misión de las radios católicas en el contexto actual?", ha explicado monseñor Celli en la plenaria.
Otra de las prioridades de este Consejo en estos dos años ha sido la de ayudar a los obispos a comprender la importancia de las comunicaciones sociales, motivo por el cual monseñor Celli y sus colaboradores han viajado por el mundo para mantener encuentros con los episcopados.
En este contexto, organizó un Seminario en Roma del 9 al 13 marzo 2009 para obispos que representaban a 80 países, es decir casi el 75% de la Iglesia.
Para promover el mensaje de Benedicto XVI con motivo de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, dirigido en particular a los jóvenes de la era digital, el Consejo Pontificio ha promovido en enero pasado el servicio "www.pope2you.net", que en sus primeros quince días de actividad recibió cinco millones de accesos.
Por Jesús Colina