Páginas

28 junio 2010

El arzobispo de Valencia reestructura la archidiócesis y nombra diez vicarios episcopales.

Tras el rezo del Ángelus en Palacio Arzobispal

VALENCIA, 28 JUN. (AVAN) .- El arzobispo de Valencia, monseñor Carlos Osoro, ha anunciado hoy la reestructuración de la diócesis y el nombramiento de diez nuevos vicarios episcopales, de los que ocho serán territoriales y sustituirán a los cinco vicarios que venían desempeñando esta labor. Las otras dos vicarías serán de nueva creación, una dedicada a la acción social y otra a la evangelización.

Los nuevos vicarios episcopales designados por el prelado son: José Ramón Crespo López, de 59 años, para la Vicaría I que comprende la mitad sur de la ciudad de Valencia; Miguel Díaz Valle, de 67 años, para la Vicaría II que abarcará la mitad norte de la capital; José Javier Llopis Portes, de 46 años, para la Vicaría III que integrará toda el área metropolitana de Valencia; José María Taberner Andrés, de 59 años, será titular de la Vicaría IV, “Moncada- Sagunto” ; Arturo Pablo Ros Murgadas, de 46 años, para la Vicaría V, “Llíria- Requena-Ademuz”; José María Payá Mataix, de 60 años, para la Vicaría VI “Xàtiva- Alcoi-Ontinyent”; Rafael Reig Armiñana, de 47, de la Vicaría VII “La Ribera”; y Jesús Sánchez Domínguez, de 45 años, para la Vicaría VIII, “La Valldigna-La Safor-La Marina”.

Además de estas vicarías episcopales territoriales, el Arzobispo ha creado la Vicaría para la Acción Caritativa y Social “Santo Tomás de Villanueva”, y la Vicaría de Evangelización “San Juan de Ribera”, cuyos titulares serán, respectivamente, los sacerdotes Vicente Serrano Valbuena, de 67 años, y José Enrique Pérez Asensi, de 35 años. 

Los nombramientos han sido anunciados por monseñor Carlos Osoro hoy a mediodía en el Palacio Arzobispal, al término del rezo del Ángelus con la Curia diocesana y personal del Arzobispado, que han dedicado una ovación a los nuevos vicarios y también a los vicarios salientes, Juan Moncho; Vicente Serrano, que será el nuevo vicario de Acción Caritativa y Social; José Vicente Calza; José Antonio Varela y Juan José Llorens, por la labor que han realizado.

26 junio 2010

Monseñor Osoro ordena este sábado a siete nuevos sacerdotes para la diócesis de Valencia

Monseñor Osoro ordena este sábado a siete nuevos sacerdotes para la diócesis de Valencia
En una ceremonia, a las 11 horas, en la Catedral

VALENCIA, 25 JUN. (AVAN) .- El arzobispo de Valencia, monseñor Carlos Osoro, presidirá mañana, sábado, la ordenación sacerdotal de siete diáconos de la diócesis valentina en una ceremonia que tendrá lugar a las 11 horas en la Catedral.

Se trata de los diáconos Pablo Valls, de Valencia y 35 años, y Pablo Bohigues, de Villalonga y 45 años, del Seminario Mayor La Inmaculada de Moncada; y de Arturo Monllor, nacido hace 32 años en Alcoy; Diego Pascual Revert, de 34 años, de Llosa de Ranes; David Cuenca, de 36 años y de Gijón; y del ecuatoriano Gerónimo Mauricio Montiel Burgos, de 30 años, estudiantes del Colegio Seminario La Presentación y Santo Tomás de Villanueva de Valencia. Igualmente, el séptimo diácono es el religioso jesuita Jaime Tatay, de 34 años.

Pablo Valls
El diácono Pablo Valls ha colaborado durante los últimos años en la pastoral de la parroquia de San Jaime de Algemesí aunque, su parroquia de origen es la de San Pascual Bailón, en donde oficiará su primera misa el domingo, día 27, a las 12 horas.

También estudió en el colegio San José de Calasanz y en la parroquia de San Isidoro pertenece a una comunidad neocatecumenal. Entre otras actividades pastorales, Valls también colaboró como voluntario en Cáritas en el programa de transeúntes.

Pablo Bohigues
Tras trabajar en una fábrica de cerámica en Villalonga, su localidad natal, y obtener el graduado escolar, Pablo Bohigues decidió entrar al seminario de Moncada con 39 años.

Pablo Bohigues ha ayudado en la pastoral de la parroquia de San Nicolás en el Grao de Gandia y su primera misa la celebrará el lunes, 28 de junio, a las 19 horas, en la parroquia de los Santos Reyes de Villalonga, su parroquia de origen.

Arturo Monllor
Arturo Monllor trabajó como profesor de Religión en institutos de Alaquàs y Gandia. Tras abandonar sus estudios de administrativo, entró en el seminario.

Monllor ha colaborado pastoralmente en la parroquia de Cocentaina. Su primera misa será el sábado, día 26, a las 19.30 horas en El Salvador de Alcoy.

Diego Pascual Revert
Natural de Llosa de Ranes, Diego Pascual trabajó desde los 16 años pintando coches y conduciendo camiones de 26 toneladas. A los 21 años comenzó un periodo de formación cristiana a través de los cursillos de cristiandad así como en el Instituto Diocesano de Ciencias Religiosas en Canals.

Su labor pastoral la ha desarrollado en la parroquia de San Luis Bertrán de Torrent y su primera misa será el 4 de julio, a las 20 horas, en Llosa de Ranes.

David Cuenca
Antes de entrar en el Seminario La Presentación, David Cuenca, de Gijón, estudió Filosofía y Letras e Historia y Ciencias de la Música. Tras obtener una oposición como profesor de instituto, estuvo durante 10 años enseñando música.

Ha ayudado en la pastoral de las parroquias de Pinedo y El Saler. Su primera misa será el domingo, día 27, a las 12 horas, en la parroquia de San Nicolás de Valencia.

Gerónimo Mauricio Montiel Burgos
Nació en 1979 en la localidad ecuatoriana de Santo Domingo de los Colorados y lleva nueve años en España.

Gerónimo Mauricio ha colaborado en la parroquia Asunción de Nuestra Señora de Bocairent, que acogerá la celebración de una misa de acción de gracias el 4 de julio a las 12 horas. Su primera misa será el domingo 27 de junio en parroquia El Salvador, a las 19 horas.

Jaime Tatay
Fue estudiante en el Teologado de los jesuitas de Boston (EE.UU.) y cursó la carrera de Ingeniero de Montes.

Estudió también en un colegio jesuita y, luego, en la universidad siguió vinculado a grupos de jóvenes cercanos a los religiosos jesuitas.

Con 22 años Jaime Tatay entró en el seminario y ahora hace once años que es jesuita. En la actualidad, cursa la licenciatura de Moral Social en Boston. Su primera misa será el domingo, día 27, a las 12 horas, en colegio San José de Valencia.


Ceremonia de ordenación sacerdotal
Tras la proclamación de la Palabra de Dios, el rito de ordenación, que tiene su origen en los primeros tiempos del cristianismo, dará comienzo con la “llamada a los elegidos, ya que es la Iglesia quien llama por medio del obispo a quienes va a confiar el ministerio”, según fuentes de la comisión de Liturgia del Arzobispado.

A continuación, y tras la homilía de monseñor Osoro, los ordenandos se levantarán y delante del Arzobispo “manifestarán su voluntad de acceder al ministerio” y, posteriormente, cada uno de ellos se acercará al prelado para, “arrodillado ante él, poner sus manos junto a las suyas”.
Seguidamente, los siete diáconos se postrarán con el rostro en tierra “como signo de total disponibilidad y preparación a recibir la gracia del Espíritu Santo” y, después, una vez de rodillas, se cantarán las Letanías de los Santos.

La imposición de manos y oración consecratoria se desarrollará, luego, “en silencio”, según las mismas fuentes, que han asegurado que “heredada de los Apóstoles, es una acción que simboliza y realiza la transmisión de la gracia en orden a la misión ministerial de la Iglesia”. La oración consecratoria, que “pide al Padre por mediación del Hijo que envíe a los ordenandos una especial efusión del Espíritu Santo y que acompaña a la imposición de manos”, indica la finalidad y el sentido de la ordenación de los presbíteros.

Después de la imposición de manos del arzobispo de Valencia, todos los presbíteros concelebrantes pondrán a su vez las manos a los diáconos, “significando la unidad del presbiterio con el obispo y la común participación en el mismo sacerdocio de Cristo”. El prelado pronunciará la oración de consagración con las manos extendidas mientras que los ordenandos estarán arrodillados ante él.

Acabada la ordenación, varios presbíteros colocarán la estola y la casulla a los nuevos sacerdotes y, a continuación, el Arzobispo ungirá con el crisma las manos de cada nuevo presbítero, como “se unge todo lo que va a ser dedicado a Dios”.

Posteriormente, representantes de los fieles presentarán, “en nombre del pueblo fiel”, el pan y el vino para la eucaristía al titular de la archidiócesis, cuyas ofrendas entregarán a cada uno de los nuevos sacerdotes. Finalmente, monseñor Carlos Osoro junto a los rectores de los Seminarios darán a cada uno de ellos el beso de la paz y, a partir de ese momento, comenzará la liturgia eucarística. Al final de la celebración, los nuevos sacerdotes recibirán la felicitación de sus familiares y amigos.

Para don José Saramago, a propósito de su muerte




Querido don José:

Me enteré de su muerte en cuanto las agencias de noticias lo pregonaron a los cuatro vientos. En lo primero que pensé fue en su mujer, le soy sincero. ¿Qué puede importar la literatura, las ideologías o el barullo de la vida en un momento así? Importa que la persona que uno ama ya no está contigo. Todos lo sabemos. Y es muy duro. Inmediatamente recé por usted. Pensé que era lo que más le podría servir a estas alturas. Espero que haya sido así, y le advierto que lo seguiré haciendo. De corazón se lo digo. Y me preocupé por aquellas dos cartas que le escribí de manera pública, como ahora ésta, a raíz de alguno de sus comentarios impíos sobre la Iglesia, y sobre otras palabras suyas contra el Papa, ya sabe, en la presentación de su novela “Caín”. Me preocupé por si le había faltado a la caridad, lo reconozco. Porque al final de todo uno se queda con el alma a solas en el juicio de Dios. Y por más que pensemos que tenemos razón y nos escuezan determinadas palabras, el caso es que desde la caridad la perspectiva cambia como por ensalmo. La caridad es claridad. Pero somos hombres y salimos al trapo. Aunque reconocerá que se excedió un poco.

Don José, no creo que a día de hoy -es una forma de hablar- siga siendo ateo. Tampoco creo que durante su vida terrena lo fuera nunca de una manera completamente radical. El hondón del alma humana es un misterio demasiado íntimo y complejo, y supongo que habría momentos de dudas e incertidumbres. Puede que hasta con ganas de creer en Cristo. No lo sé. Pero lo que si sé es que Dios nunca deja sólo a nadie ante el miedo o el vacío. Por más que lo queramos revestir de lo que sea. No es cuestión de inteligencia, devanándonos los sesos en alucinantes teorías. La misericordia divina nos ronda y a veces salta a la vista o toma por asalto el corazón. En cualquier rincón de la vida o puede que en el postrer momento. Usted no estaba hecho para la muerte, era -y lo sigue siendo en un sentido inefable- un artista, una persona preocupada por el alma del mundo (no sé decirlo de otra manera). Quería transformar la realidad injusta y deseaba arrancar un poco de felicidad para sus semejantes. Otra cosa era el procedimiento. ¿Cómo juzgarle? Su obra es la rabia ante todo esto. La impotencia. Y yo leo en usted unas ganas locas de esperanza.

Le voy a decir algo. Nada es en balde, nada es en vano. La oración es un poder muy grande. Y la literatura es, en innumerables ocasiones, una plegaria. Puede que escondida o camuflada entre fantasías, equívocos, blasfemias o retóricas alharacas. Pero hay un deseo innato, un anhelo, una cifra que Dios no deja de leer con cariño de Padre. Él es el único lector que se adentra en nuestra más profunda inquietud y significado. Usted, puede que sin ser del todo consciente, rezaba. Y eso Dios se lo habrá tenido en cuenta, estoy seguro. Escribir es una forma de amor, o de querer amar, o de ser amado. Escribir es recogerse en el alma y contar o cantar la nostalgia que tenemos de ser felices por completo; puede que rebelándonos no pocas veces ante el dolor, el infortunio o la soledad de infinidad de gentes. No acabamos de comprenderlo. Y ahora, ya, usted sabe cómo eran en realidad las cosas, y hasta donde llegaban cada uno de sus actos o palabras.

Rezo por su alma don José Saramago. Es lo cristiano y lo único sensato. No todo se acaba. Sigue usted vivo.





Anónimo Anónimo dijo...
Querido Guillermo: A propósito de mi muerte debo reconocer que he sido el último en enterarme, no fui consciente de estar muerto hasta que llegó a mis oídos la noticia, y lo primero que pensé, si quiere que le diga la verdad, es que, para estar muerto, me sentía muy muy muy vivo, mucho más vivo que usted, aunque no me crea. Creer, de eso se trata, amigo. Como usted dice yo quería no creer, pero creía. Como creo y espero en la Misericordia de este Dios amor que le ha hecho rezar por mí en público, desde su blog, invitando a tantos otros a hacerlo. Gracias Gracias de corazón, es de los mejores regalos que me han hecho nunca. Que Dios se lo pague.
junio 25, 2010 1:02 AM

Pedro Opeka, el apóstol de la basura

Impresionante. Mas lo es saber cuantas personas en todo el mundo viven en los basureros con toneladas de basura para reciclar..., especialmente los niños.

El contenido del video está aquí

Ni indigente ni mendigo

Ni indigente ni mendigo
Por Eduardo Menchaca

Esa tarde iba a pagar el alquiler del piso. Como me sobraba media hora hasta que abrieran la caja...
...en vez de darme un paseo por el centro matando el tiempo, se me ocurrió ir a la estación de autobuses para ver si estaba algún amigo y charlar con alguien.
Al cruzar la esquina en un banco cercano a la estación me encontré a Joaquín.

Le pregunté como estaba, si anoche tuvo visita de los otros voluntarios de Café Solidario*, que si le habían traído galletas.
Le conté que el fin de semana pasado le vi cruzando una calle y me dijo que va por aquella zona porque tiene un amigo en un bar que le da de desayunar y de comer gratis; pero que cuando empiece el mes y tenga dinero le tiene que pagar porque no quiere estar en deuda con él; que es muy majo y que cada uno tiene que dar lo que puede –me dice.
 
 
También me cuenta sus proyectos de ir a dormir a una pensión ahora que le van a dar la paga extra ya que le piden otro mes de fianza… Así siguió la conversación largo rato, contándome su historia, su trabajo, muchos problemas y preocupaciones, algún que otro sueño.

Allí estuvimos cerca de una hora, él abriéndome su vida, yo, escuchando, en aquel banco, su casa, de ambiente otoñal pero cálido de encuentro. De toda aquella conversación me impactó algo que me contó, que quizás no sea lo más importante, pero habla mucho de nuestros prejuicios.

Él solía ir habitualmente a otro bar a tomar un pincho y un chato de vino, hasta que un día el camarero le dijo –de manera educada- que no volviese por allí. Joaquín preguntó porqué y el dueño del bar le dijo que otro cliente le había visto durmiendo en la calle y que por eso aunque le pagara las consumiciones no quería que entrara más en su local. Esa fue la razón por la que no le permiten entrar al bar: no tener techo donde dormir.

Quizá el del bar piense que da mala imagen para su negocio, o el otro cliente quiere vivir en su burbuja sin relacionarse con otros que lo estén pasando mal. Quizá no sea guapo, ni huela a perfume, ¿y qué? Joaquín es un hombre de carne y hueso, no es un indigente, ni un mendigo: es sobre todo persona, hijo de Dios, igual que tú y que yo. Y yo me quedo rumiando: ¿qué quiero para mi casa y mi vida?, ¿ser local VIP, o ser un hogar algo cutre pero que sea cruce de caminos?

[* Programa de Red Íncola de atención en la calle a personas sin hogar en Valladolid]