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12 enero 2026

Let Babylon Burn: So Holow

 



El Eco de un Amor Perdido: Un Viaje a Través de 'So Hollow'

La canción "So Hollow" de Let Babylon Burn es una profunda exploración de la pérdida y el amor que persiste a pesar de la separación. Desde el inicio, el narrador se enfrenta a un conflicto interno, cuestionándose si ha fallado a su amante y si debería cargar con la culpa o dejar que el silencio prevalezca. Esta introspección se entrelaza con la metáfora de una tormenta, simbolizando los problemas que se avecinaban en la relación, y la decisión de alejarse a pesar de conocer las dificultades que vendrían.

El tema central de la canción es el amor incondicional y la conexión espiritual que trasciende el tiempo y la distancia. A través de versos que describen momentos íntimos compartidos, como besos y risas, el narrador expresa cómo su amante ha tocado su corazón y alma, cambiando su camino y completando su espíritu. Sin embargo, a pesar de la separación, el amor sigue siendo una llama ardiente, un eco en el corazón del narrador que resuena en su vacío interior.

La canción también aborda la aceptación de la pérdida y el deseo de mantener viva la memoria del amor. El narrador se describe como un soñador, alguien que no puede ser despojado de su esencia ni de sus recuerdos. A través de imágenes poéticas, como sostener la mano de su amante en sueños y susurrar oraciones en la noche, se refleja la esperanza de que algún día podrá expresar plenamente su amor. "So Hollow" es un testimonio de la profundidad del amor y el dolor de la ausencia, encapsulando la lucha entre el recuerdo y la realidad.

25 diciembre 2025

DIOS NACE


 


Mas cerca mi Dios de ti

07 octubre 2025

7 de octubre y Gaza. Parolin. Inaceptable reducir a las personas a víctimas colaterales

 7 de octubre y Gaza. Parolin

Inaceptable reducir a las personas a víctimas colaterales


Por: Andrea Tornielli y Roberto Paglialonga | Fuente: Vatican News



El secretario de Estado habla con los medios de comunicación vaticanos en el segundo aniversario del «inhumano» ataque de Hamás contra Israel, que desencadenó la destrucción de la Franja: pedimos la liberación de los rehenes y el fin de la espiral de violencia. En Gaza, las consecuencias son «inhumanas», no basta con que la comunidad internacional diga que lo que está ocurriendo es inaceptable y luego permita que siga ocurriendo. Me impresiona la participación en las manifestaciones por la paz.

Han pasado dos años desde aquel terrible día, desde el ataque terrorista perpetrado por Hamás contra Israel y el comienzo de lo que se ha convertido en una auténtica guerra que ha arrasado la Franja de Gaza. Recordamos aquellos acontecimientos y lo que sucedió después con el cardenal Secretario de Estado, Pietro Parolin.

Eminencia, estamos entrando en el tercer año desde el trágico atentado del 7 de octubre. ¿Cómo recuerda aquel momento y qué significó, en su opinión, para el Estado de Israel y las comunidades judías del mundo?<>Repito lo que dije en aquellos días: el ataque terrorista perpetrado por Hamás y otras milicias contra miles de israelíes e inmigrantes residentes, muchos de ellos civiles, que se disponían a celebrar el día de Simjat Torá, al final de la semana de la fiesta de Sucot, fue inhumano e injustificable. La brutal violencia perpetrada contra niños, mujeres, jóvenes, ancianos, no puede tener justificación alguna. Fue una masacre indigna y -repito- inhumana. La Santa Sede expresó inmediatamente su total y firme condena, pidiendo la inmediata liberación de los rehenes y expresando su cercanía a las familias afectadas durante el ataque terrorista. Hemos rezado y seguimos haciéndolo, al igual que seguimos pidiendo el fin de esta perversa espiral de odio y violencia que corre el riesgo de arrastrarnos a un abismo sin retorno.

¿Qué le quiere decir a las familias de los rehenes israelíes que siguen en manos de Hamás?

Al conmemorar el primer aniversario del atentado, el 7 de octubre, el Papa Francisco habló de la "vergonzosa incapacidad de la comunidad internacional y de los países más poderosos para silenciar sus armas y poner fin a la tragedia de la guerra". ¿Qué se necesita para la paz?

Hoy, la situación en Gaza es aún más grave y trágica que hace un año, tras una guerra devastadora que se ha cobrado decenas de miles de vidas. Es necesario recuperar el sentido común, abandonar la lógica ciega del odio y la venganza, rechazar la violencia como solución.  Los agredidos tienen derecho a defenderse, pero incluso la legítima defensa debe respetar el parámetro de la proporcionalidad. Desgraciadamente, la guerra que siguió ha tenido consecuencias desastrosas e inhumanas... Me impresiona y me apena el recuento diario de los muertos en Palestina, decenas, a veces centenares al día, tantos niños cuya única culpa parece ser la de haber nacido allí: ¡corremos el riesgo de acostumbrarnos a esta carnicería! Personas muertas mientras intentaban alcanzar un trozo de pan, personas sepultadas bajo los escombros de sus casas, personas bombardeadas en hospitales, en campos de tiendas de campaña, personas desplazadas obligadas a trasladarse de una parte a otra de ese territorio hacinado y superpoblado... Es inaceptable e injustificable reducir a los seres humanos a meras "víctimas colaterales".

¿Cómo podemos juzgar los episodios de antisemitismo que han aumentado significativamente en diversas partes del mundo en los últimos meses?

Son una consecuencia triste e igualmente injustificada: vivimos de fake news, de la simplificación de la realidad. Y esto lleva a quienes se alimentan de tales cosas a atribuir la responsabilidad de lo que ocurre hoy en Gaza a los judíos como tales. Sabemos que no es así: también son muchas las voces de fuerte disidencia que se alzan desde el mundo judío contra la forma en que el actual gobierno israelí ha operado y opera en Gaza y en el resto de Palestina, donde -no lo olvidemos- el expansionismo a menudo violento de los colonos quiere hacer imposible el nacimiento de un Estado palestino. Vemos el testimonio público de las familias de los rehenes. El antisemitismo es un cáncer que hay que combatir y erradicar: hacen falta hombres y mujeres de buena voluntad, educadores que ayuden a comprender y sobre todo a distinguir... No podemos olvidar lo que ocurrió en el corazón de Europa con la Shoah, debemos comprometernos con todas nuestras fuerzas para que este mal no vuelva a levantar la cabeza. Al mismo tiempo, debemos asegurarnos de que los actos de inhumanidad y las violaciones del derecho humanitario nunca estén justificados: ningún judío debe ser atacado o discriminado por ser judío, ningún palestino por serlo debe ser atacado o discriminado porque -como desgraciadamente se oye- es un "terrorista en potencia". La perversa cadena del odio está destinada a generar una espiral que no puede traer nada bueno. Lamento ver que somos incapaces de aprender de la historia, incluso de la historia reciente, que sigue siendo maestra de vida.Usted ha hablado de una situación insostenible y ha mencionado los numerosos intereses en juego que impiden poner fin a la guerra. ¿Cuáles son esos intereses?

Parece claro que la guerra perpetrada por el ejército israelí para derrotar a los milicianos de Hamás no tiene en cuenta que se enfrenta a una población mayoritariamente indefensa y reducida al agotamiento de sus fuerzas, en una zona plagada de casas y edificios arrasados: basta con ver las imágenes aéreas para darse cuenta de lo que es Gaza hoy. Me parece igualmente claro que la comunidad internacional es desgraciadamente impotente, y que los países capaces de influir realmente en la situación hasta la fecha no lo han hecho para detener la carnicería que se está produciendo. Sólo puedo repetir las palabras muy claras pronunciadas a este respecto el 20 de julio por el Papa León XIV: "Hago un llamamiento a la comunidad internacional para que observe el derecho humanitario y respete la obligación de proteger a los civiles, así como la prohibición de los castigos colectivos, del uso indiscriminado de la fuerza y de los desplazamientos forzosos de la población". Palabras que aún esperan ser aceptadas y comprendidas.

Entonces, ¿qué puede hacer la comunidad internacional?

Ciertamente puede hacer mucho más de lo que está haciendo. No basta con decir que lo que está ocurriendo es inaceptable y seguir permitiéndolo. Hay que plantearse serios interrogantes sobre la legalidad, por ejemplo, de seguir suministrando armas que se utilizan a costa de la población civil. Por desgracia, como hemos visto, hasta ahora las Naciones Unidas no han sido capaces de detener lo que está ocurriendo. Pero hay actores internacionales que estarían en mejores condiciones de influir para poner fin a esta tragedia, y hay que encontrar la manera de dar a la ONU un papel más eficaz para poner fin a las numerosas guerras fratricidas que tienen lugar en el mundo.

¿Qué opina del plan presentado por el presidente Trump para lograr una tregua y poner fin a la guerra?

Cualquier plan que implique al pueblo palestino en las decisiones sobre su futuro y permita poner fin a esta matanza, liberando a los rehenes y deteniendo la matanza diaria de cientos de personas debe ser bienvenido y apoyado. Incluso el Santo Padre ha expresado su esperanza de que las partes acepten y pueda iniciarse por fin un camino de paz.

¿Cómo debemos juzgar las posturas de las sociedades civiles que se manifiestan, también en Israel, en contra de las políticas bélicas del gobierno israelí y a favor de la paz?

Aunque a veces estas iniciativas, debido a la violencia de algunos alborotadores, corren el riesgo de enviar un mensaje equivocado a los medios de comunicación, me llama positivamente la atención la participación en las manifestaciones y el compromiso de tantos jóvenes. Es una señal de que no estamos condenados a la indiferencia. Debemos tomarnos en serio ese deseo de paz, ese deseo de compromiso... Nuestro futuro depende de ello, el futuro de nuestro mundo depende de ello.

Hay quien sostiene, incluso en la Iglesia, que ante todo debemos rezar, no salir a la calle para no hacer el juego a los violentos...

Soy bautizado, soy creyente, soy sacerdote: para mí la oración incesante ante Dios para que nos asista, nos ayude e intervenga para poner fin a todo esto apoyando los esfuerzos de mujeres y hombres de buena voluntad es esencial, cotidiana, fundamental. El Papa León nos ha invitado una vez más a rezar un Rosario por la paz el 11 de octubre. Pero también quisiera recordar que la fe cristiana o se encarna o no es... Somos seguidores de un Dios que se hizo Hombre asumiendo nuestra humanidad y nos ha testimoniado que no podemos ser indiferentes a lo que sucede a nuestro alrededor e incluso lejos de nosotros. Por eso nunca será suficiente la oración, pero tampoco el compromiso concreto, la movilización de las conciencias, las iniciativas de paz, la sensibilización, aun a costa de parecer "fuera de onda", aun a costa de asumir riesgos: hay una mayoría silenciosa -formada también por muchos jóvenes- que no se rinde ante esta inhumanidad. También ellos están llamados a rezar. Pensar que nuestro papel, como cristianos, es encerrarnos en las sacristías, me parece profundamente equivocado. La oración exige también compromiso, testimonio, opciones concretas.

El Papa León no se cansa de pedir la paz. ¿Qué puede hacer la Santa Sede en esta situación? ¿Cuál puede ser su contribución y la de toda la Iglesia?

La Santa Sede, a veces incomprendida, sigue pidiendo la paz, invitando al diálogo, utilizando las palabras "negociación" y "tratativa", y lo hace partiendo de un profundo realismo: la alternativa a la diplomacia es la guerra perenne, es el abismo del odio y la autodestrucción del mundo. Debemos gritar con fuerza: paremos antes de que sea demasiado tarde. Y debemos actuar, hacer todo lo posible para que no sea demasiado tarde. Todo lo posible.

¿Por qué es importante el reconocimiento del Estado de Palestina en este momento?

La Santa Sede reconoció oficialmente el Estado de Palestina hace diez años, con el Acuerdo Global entre la Santa Sede y el Estado de Palestina. El Preámbulo de ese acuerdo internacional apoya plenamente una solución justa, global y pacífica de la cuestión palestina, en todos sus aspectos, de conformidad con el derecho internacional y todas las resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas. Al mismo tiempo, apoya un Estado de Palestina independiente, soberano, democrático y viable, que incluya Cisjordania, Jerusalén Este y Gaza. Identifica este Estado no en oposición a otros, sino capaz de vivir al lado de sus vecinos, en paz y seguridad. Vemos con satisfacción que varios países del mundo han reconocido el Estado de Palestina. Pero no podemos dejar de observar con preocupación que las declaraciones y decisiones israelíes van en la dirección contraria, es decir, pretenden impedir para siempre el posible nacimiento de un verdadero Estado palestino. Esta solución -el nacimiento de un Estado palestino- después de lo ocurrido en los dos últimos años me parece aún más válida. Es el camino, el de dos pueblos en dos Estados, que la Santa Sede ha seguido desde el principio. Los destinos de los dos pueblos y de los dos Estados están entrelazados.

¿Cómo se encuentra la comunidad cristiana sobre el terreno, tras el duro atentado contra la Sagrada Familia, y por qué es importante su papel en el escenario de Oriente Próximo?

Los cristianos de Gaza, como hemos visto, también han sido atacados... Me conmueve pensar en estas personas que están decididas a quedarse y que rezan a diario por la paz y por las víctimas. Es una situación cada vez más precaria. Intentamos estar cerca de ellos en todos los sentidos, gracias a las actividades del Patriarcado Latino de Jerusalén y de Cáritas, damos las gracias a los gobiernos y a todas las instituciones que se comprometen a hacerles llegar ayuda y a permitir que los heridos graves sean socorridos. El papel de los cristianos en Oriente Medio ha sido y sigue siendo fundamental, aunque su número disminuya. Quisiera recordar que participan plenamente en los asuntos de su martirizado pueblo palestino, cuyo sufrimiento comparten.


03 noviembre 2024

Llamamiento de cáritas Valencia a los voluntarios por la Dana. 02.11.24

 Cáritas hace un llamamiento a los voluntarios a coordinarse con las autoridades locales y fuerzas de seguridad en las tareas de limpieza en las zonas afectadas por la DANA, que ha causado graves pérdidas de vidas humanas y daños materiales de dimensiones colosales.

Cuatro días después de la tragedia, algunas localidades o zonas siguen con acceso limitado. Cáritas Valencia mantiene diariamente el contacto con las cuatro vicarías que han sufrido con más severidad el paso de la DANA, aunque las comunicaciones siguen siendo complicadas debido a los cortes de luz y la caída de líneas telefónicas.

En las zonas más accesibles, como Aldaya, Benetúser, Alfafar y Sedaví -en el área metropolitana-, Cáritas Valencia está comenzando a realizar los primeros viajes para llevar alimentos y otros enseres como mascarillas, guantes y productos de limpieza y se está intentando organizar los espacios de Cáritas para que puedan acoger a las personas más vulnerables que las distintas Cáritas parroquiales ya acompañaban antes de esta catástrofe natural.

Algunos municipios han solicitado a Cáritas que sea el referente en el apoyo y acompañamiento a personas mayores con movilidad reducida para atender todas las necesidades que puedan presentar.

La situación es diferente en cada localidad valenciana. Muchas Cáritas parroquiales en coordinación con las autoridades locales están ofreciendo alimentos y acompañando a las personas que han tenido que ser realojadas en centros sociales o pabellones. “Por el momento la solidaridad en especie se está canalizando a nivel local y no a nivel nacional ya que pueden no ser adecuados a las necesidades de la población y pueden complicar la logística por la dificultad de acceso a las zonas afectadas”, precisa el referente de emergencias humanitarias de Cáritas Española, Yago Aparicio.

La prioridad de muchas Cáritas parroquiales está siendo localizar a las personas que se encontraban en situación de vulnerabilidad para conocer su situación y poder ayudarles en lo que sea necesario. El apoyo se centra no solo en aquellos que ya lo necesitaban antes de la DANA y ahora están en una situación más compleja, sino también en aquellas familias que han solicitado ayuda puntual.

“Estamos en contacto con las personas estableciendo las prioridades e identificando las necesidades que ellos consideran más urgentes”, explica la directora de Cáritas Valencia, Aurora Aranda.

caritasvalencia.org

12 octubre 2024

Ti seguirò de Marco Frisina

 



Letra:

Te seguiré, Señor, seguiré tus pasos
Y siempre por tus sendas caminaré

Te seguiré por la senda del amor
Y regalaré al mundo la vida

Te seguiré por la senda del dolor
Pero en la Cruz se encuentra la salvación

Te seguiré por la senda de la dicha

Y la luz de tu alegría nos guiará


Significado:

La canción 'Te Seguiré' de Marco Frisina es un himno cristiano que refleja la devoción y el compromiso del creyente con seguir el camino de Jesucristo. La letra es una declaración de intenciones que expresa la voluntad de seguir los pasos del Señor, independientemente de las circunstancias que se presenten en la vida.

El primer verso habla de seguir las 'sendas' de Dios, lo que implica una elección consciente de vivir según los valores y enseñanzas cristianas. La 'senda del amor' sugiere que el amor es el principio guía en la vida del creyente, y que este amor se debe extender hacia los demás a través de actos de bondad y generosidad. La mención de 'regalar al mundo la vida' puede interpretarse como un llamado a compartir el mensaje de esperanza y salvación que ofrece el cristianismo.

La 'senda del dolor' y la referencia a la Cruz aluden a la aceptación de los sufrimientos y las pruebas como parte del camino espiritual, reconociendo que en la fe cristiana, la salvación y la redención se encuentran en el sacrificio de Jesús en la Cruz. Por último, la 'senda de la dicha' y la 'luz de tu alegría' resaltan la promesa de gozo y paz que se encuentra en la relación con Dios, y cómo esta alegría es una luz que guía y da sentido a la vida del creyente.

Marco Frisina, conocido por su música sacra y su labor como sacerdote, compone esta obra como un reflejo de su propia fe y como una invitación a otros a experimentar la misma paz y propósito que se encuentra en seguir a Cristo.