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08 enero 2009

NOMBRAMIENTO NUEVO ARZOBISPO DE VALENCIA

NOMBRAMIENTO
El Papa nombra a monseñor Osoro arzobispo de Valencia

La Santa Sede designa al cardenal don Agustín García-Gasco como administrador apostólico de la diócesis hasta la toma de posesión, a mediados de abril.

El cardenal de Valencia, S.E.R. Agustín García-Gasco, ha convocado a la curia de la diócesis de Valencia para comunicarles que la Santa Sede ha aceptado su renuncia, que había presentado por motivos de edad el 12 de febrero de 2006 al cumplir los 75 años, y que nombraba al arzobispo de Oviedo, monseñor Carlos Osoro, como arzobispo de Valencia. 

La Santa Sede daba una renovada muestra de confianza al cardenal García-Gasco al designarle “administrador apostólico” de la diócesis hasta que el Arzobispo electo tome posesión, evento que no se producirá hasta mediados del mes de abril, según han asegurado a PARAULA fuentes de toda solvencia.

 

Monseñor Carlos Osoro cuenta con un extenso curriculum como docente
Ejerció como profesor antes y después de ser sacerdote, y en agosto de 2008 representó a la Comisión Internacional de Justicia y Paz en Lima (Perú)

Su Santidad Juan Pablo II  nombra a don Carlos Osoro Obispo de Ourense el día 22 de Febrero de 1997. El 7 de enero de 2002 el Papa lo designa Arzobispo Metropolitano de Oviedo y el 8 de enero de 2009 el papa Benedicto XVI Arzobispo de Valencia.

Monseñor Carlos Osoro nació  el 16 de mayo de 1945 en Castañeda (Cantabria). Realizó estudios de Magisterio, Pedagogía, Matemáticas y obtuvo también el título de Instructor elemental de Educación Física.

Finalizada la carrera de Magisterio ejerce la docencia en Santander en el Colegio La Salle.  Ingresa en el Seminario para Vocaciones tardías ‘Colegio Mayor El Salvador’ en Salamanca y es ordenado sacerdote el 29 de julio de 1973. 

Su primer destino fue la Parroquia de la Asunción de Torrelavega (Cantabria). Ejerció como profesor de Instituto, y director de la ‘Casa de los muchachos’. 

Además, fue profesor de la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado ‘Sagrados Corazones’, dependiente de la Iglesia y adscrita a la Universidad de Cantabria.

En 1975 es nombrado Secretario General de Pastoral de la Diócesis, Delegado de Apostolado Seglar, Delegado Episcopal de Seminarios y Pastoral Vocacional y Vicario General de Pastoral. 

En 1976 se unifican las Vicarías y es nombrado Vicario General de la Diócesis, hasta 1994. En 1977, es nombrado Rector del Seminario de Monte Corbán (Santander), para iniciar su apertura y ejerce esta misión hasta que es nombrado Obispo.

En 1993 deja la Vicaría General y es nombrado Canónigo de la Santa Iglesia Catedral Basílica de Santander. En 1994 el Cabildo de la Catedral lo elige Presidente.

En 1996 es nombrado Director del centro Asociado del Instituto Internacional de Teología a Distancia y Director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas ‘San Agustín’, dependiente del Instituto Internacional y de la Universidad Pontificia de Comillas.

Su Santidad Juan Pablo II le nombra Obispo de Ourense el día 22 de Febrero de 1997, recibiendo su ordenación episcopal en la Santa Iglesia Catedral-Basílica de San Martín de Ourense por el Excmo. y Rvdmo. 

Monseñor Lajos Kada, Nuncio de su Santidad en España, acompañado por los arzobispos Monseñor Julián Barrio Barrio, de Santiago de Compostela, Monseñor Gabino Díaz Merchán, de Oviedo), y los obispos monseñor Juan Antonio del Val Gallo, Obispo emérito de Santander; Monseñor José Diéguez Reboredo, de Tuy-Vigo; y José Vilaplana Blasco, Obispo de Santander, entre otros obispos concelebrantes. 

El 7 de enero de 2002 el Papa lo designa Arzobispo Metropolitano de Oviedo, de cuya diócesis toma posesión el 23 de febrero de 2002, acompañado de treinta y siete obispos.

Fue Presidente de la Comisión Episcopal del Clero durante dos trienios (1999-2002 y 2002-2005). 

Es miembro del Comité ejecutivo de la Conferencia Episcopal para el trienio 2005-2008 y ha sido reelegido para un nuevo trienio en las últimas elecciones de la Conferencia Episcopal. 

En el mes de agosto de 2008, fue delegado para representar a la Comisión Internacional de ‘Justicia y Paz’ en Lima (Perú) en el Primer Encuentro de trabajo para fijar las bases del plan docente en materia de ‘Doctrina Social de la Iglesia’ en su aplicación en las Universidades que la Iglesia latinoamericana posee en el continente.

En el mes de noviembre de 2008 es nombrado patrono vitalicio de la Fundación Universitaria Española y director de su seminario de Teología, por acuerdo unánime del Patronato de la misma Fundación.

 

Monseñor Carlos Osoro introducirá en su escudo episcopal el Santo Cáliz de Valencia
El Arzobispo electo de Valencia ha decidido modificar su escudo episcopal para incluir en él una imagen del Santo Cáliz de Valencia, como especial muestra de afecto hacia la diócesis que lo va a acoger. 

La divisa del escudo reza “Per Christum et cum ipso et in ipso” (Por Cristo, con Él y en Él). El escudo episcopal escogido por monseñor Osoro encierra en sus elementos y colores un rico significado teológico y devocional que puede ayudarnos a conocer al futuro pastor de la Iglesia valentina.

La barca representa a la Iglesia, siendo símbolo muy frecuente en el arte paleocristiano y en la literatura cristiana antigua. La barca navega en medio de la historia como nave de gracia que lleva siempre, a pesar de las zozobras y de los temporales al puerto de la Salvación. 

Es una barca pequeña, frágil, pero en ella como vela y como timón está el Crismón para señalar que es Cristo quien pilota esa nave y es en Cristo donde se realiza la salvación, referencia cristocéntrica que también subraya la divisa de monseñor Osoro. 

El crismón formado por las dos primeras letras del nombre de Cristo en griego, que significa Señor, en su nombre se echan las redes y su voz aplaca la tempestad.

La estrella de azur de ocho puntas simboliza a María, la Madre del Señor, como orientadora y guía hacia Cristo y es expresión de la honda devoción mariana que monseñor Osoro quiere destacar en su vida y en su pontificado. 

María es la estrella matutina, que orienta y por tanto da esperanza y es una invitación a tenerla y a invocarla siempre como recomendaba San Bernardo: “Mira la estrella e invoca a María”.

La Bien Aparecida, patrona de Santander, su tierra natal, Santa María, Madre, la patrona entrañable de Ourense donde ejerció un feliz pontificado de cinco años, la Virgen de Covadonga, “la Santina” que ha sido consuelo y esperanza en su pontificado ovetense como patrona entrañable de Asturias, y Nuestra Señora de los Desamparados, que en Valencia hace presente la siempre consoladora ternura de María Virgen y Madre.

Particularmente quiere monseñor Osoro evocar en esta estrella la Diócesis de Ourense, primera iglesia que sirvió como obispo y donde tan intensa es la devoción a la Virgen bajo más de un centenar de advocaciones. 

Así mismo, la estrella según los heraldistas “es la imagen de la Grandeza, la Verdad, la Luz, la Majestad y la Paz, simbolizando la Prudencia que es la regla de los virtuosos”. 

Como maestro, el obispo debe ser amante de la Verdad e iluminar con su doctrina a sus fieles, siendo siempre prudente en sus determinaciones.

Haciendo pendent con la estrella, se dispone la Cruz de los Ángeles de oro, evocando el pontificado ovetense de don Carlos, cruz que es uno de los símbolos más emblemáticos de la tierra asturiana, precioso tesoro de la Cámara Santa de la Catedral de Oviedo y de la monarquía asturiana, y especial mirada de gratitud durante el año Santo celebrado a instancias suyas en el último año de su episcopado en Asturias.

La Cruz es además el santo y seña de toda evangelización, la gloria única de los cristianos, y por tanto presencia consoladora para con Cristo llevar con esperanza las cruces que el servicio del Evangelio trae casi ineludiblemente al Pastor que no será tratado de modo diferente al Maestro.

El campo de gules, rojo, es símbolo de entrega, es el color cálido del Amor y de la sangre derramada por Cristo para salvarnos y que está dispuesto a derramar el pastor por defender a sus ovejas, es el color del amor, del fuego y de la vida.

El azul que conviene al mar por donde navega la nave, tiene también evidente connotación mariana y es según los tratadistas heráldicos el color de la Virtud, de la Justicia y de la Perseverancia, Vigilancia, Celo y Lealtad, virtudes y cualidades que convienen a un Obispo en el ejercicio de la autoridad y del pastoreo de la grey.

El chevrón de oro con tres roeles de sinople (verde) evoca las armas tradicionales de los Osoro aunque libremente dispuestas, pero sobre esa referencia familiar afectuosa y agradecida, se sobrepone el significado teológico o de devoción: campo de oro, símbolo de eternidad y de pureza, y tres bezantes iguales, el círculo es símbolo de perfección, que señalan claramente a la Santísima Trinidad, el Dios Amor que nos revela Jesús fundamento de la fe cristiana.

En la punta, al ser designado Arzobispo valentino, las armas prelaticias de monseñor Osoro han incorporado en campo de azur el Santo Cáliz, venerado en la Catedral de Valencia y que una seria tradición considera ser la copa utilizada por Jesús en la última Cena.

Es símbolo de gran estima de la Iglesia de Valencia, objeto de devoción y recordatorio de la Eucaristía que es “fuente y cima de toda vida cristiana” y como decía el papa Juan Pablo II: “La Iglesia vive del Cristo Eucarístico, de Él se alimenta, y por Él es iluminada”. El Obispo particularmente en nombre de Cristo preside la Eucaristía y en torno al altar se reúne la Iglesia particular para constituirse como familia de los hijos de Dios que peregrinan por el mundo en busca de la ciudad celeste.

El Santo Cáliz es pues precioso reconocimiento lleno de afecto, a la Iglesia diocesana que el Papa confía a monseñor Osoro y al misterio del Amor de que sacará fuerza para apacentar generosamente a la grey que Cristo le encomienda regir en su nombre.

05 enero 2009

Feliç 2009, bones recomanacions desde Palma de Mallorca


Domingo 11 de enero

EPIFANÍA DEL SEÑOR
5 de enero de 2009 (ciclo B, año impar)


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el bautismo del señor
11 de enero de 2009 (ciclo b, año impar)



Primera lectura
Mirad a mi siervo, a quien prefiero

Lectura del libro de Isaías 42, 1-4. 6-7

Así dice el Señor:

«Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, a quien prefiero.

Sobre él he puesto mi espíritu, para que traiga el derecho a las naciones.

No gritará, no clamará, no voceará por las calles.

La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará.

Promoverá fielmente el derecho, no vacilará ni se quebrará,
hasta implantar el derecho en la tierra, y sus leyes que esperan las islas.

Yo, el Señor, te he llamado con justicia, te he cogido de la mano,
te he formado, y te he hecho alianza de un pueblo, luz de las naciones.

Para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión,
y de la mazmorra a los que habitan las tinieblas.»

Palabra de Dios.

Salmo responsorial
Sal 28, 1a y 2. 3ac-4. 3b y 9b-10

R/. El Señor bendice a su pueblo con la paz.

Hijos de Dios, aclamad al Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor,
postraos ante el Señor en el atrio sagrado. R/.

La voz del Señor sobre las aguas,
el Señor sobre las aguas torrenciales.
La voz del Señor es potente, la voz del Señor es magnífica. R/.

El Dios de la gloria ha tronado.
En su templo un grito unánime: «¡Gloria!»
El Señor se sienta por encima del aguacero,
el Señor se sienta como rey eterno. R/.

Segunda lectura
Ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 10, 34-38

En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo:

-« Está claro que Dios no hace distinciones; acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea. Envió su palabra a los israelitas, anunciando la paz que traería Jesucristo, el Señor de todos.

Conocéis lo que sucedió en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el bautismo, aunque la cosa empezó en Galilea. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.»

Palabra de Dios.

Aleluya
Cf. Mc 9, 7

Se abrió el cielo, y se oyó la voz del Padre:
«Este es mi Hijo amado; escuchadlo.»

EVANGELIO
Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto

Lectura del santo evangelio según san Marcos 1, 7-11

En aquel tiempo, proclamaba Juan:

—«Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias.

Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo.»

Por entonces llegó Jesús desde Nazaret de Galilea a que Juan lo bautizara en el Jordán.

Apenas salió del agua, vio rasgarse el cielo y al Espíritu bajar hacia él como una paloma. Se oyó una voz del cielo:

—«Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto.»

Palabra del Señor.



COMENTARIO

Tú eres mi Hijo amado, mi preferido

Con la fiesta del Bautismo del Señor, que celebramos hoy, se concluye el tiempo litúrgico de Navidad. El Niño lo encontramos ahora adulto, en el momento en que se hace bautizar en el río Jordán por el gran profeta Juan. El Evangelio narra que cuando Jesús, recibido el bautismo, salió del agua, se abrieron los cielos y bajó sobre él el Espíritu Santo en forma de paloma. Se oyó entonces una voz del cielo que decía: "Este es mi Hijo amado, en quien me complazco". Esa fue su primera manifestación pública, después de casi treinta años de vida oculta en Nazaret.

¿Cuál es el significado de este acto, que Jesús quiso realizar —venciendo la resistencia del Bautista— para obedecer a la voluntad del Padre? Su sentido profundo se manifestará sólo al final de la vida terrena de Cristo, es decir, en su muerte y resurrección. Haciéndose bautizar por Juan juntamente con los pecadores, Jesús comenzó a tomar sobre sí el peso de la culpa de toda la humanidad, como Cordero de Dios que "quita" el pecado del mundo (cf. Jn 1, 29). Obra que consumó en la cruz, cuando recibió también su "bautismo" (cf. Lc 12, 50). En efecto, al morir se "sumergió" en el amor del Padre y derramó el Espíritu Santo, para que los creyentes en él pudieran renacer de aquel manantial inagotable de vida nueva y eterna.

Toda la misión de Cristo se resume en esto: bautizarnos en el Espíritu Santo, para librarnos de la esclavitud de la muerte y "abrirnos el cielo", es decir, el acceso a la vida verdadera y plena, que será "sumergirse siempre de nuevo en la inmensidad del ser, a la vez que estamos desbordados simplemente por la alegría" (cf. Benedicto XVI, Angelus, 13-I-2008)

En el Bautismo hemos recibido la semilla de un tesoro que es la fe, tesoro que hemos de cuidar con todo nuestro interés y cariño. La Palabra de Dios te invita hoy a tomarte muy en serio tu fe, a no jugar con ella, a tratar de cuidarla para que cada día sea más fuerte, a pesar de tu inconstancia y tu debilidad.

Y ¿qué has de hacer para que tu fe crezca y madure? En primer lugar, has de tener, como enseña hoy Jesús, una actitud de humildad, de sencillez, de confianza, de dejarte enseñar por Él, que es el único Maestro. También es importante que intentes que tu vida se ajuste a la voluntad de Dios.

También es necesario que cultives tu vida espiritual. La oración es necesaria. Has de rezar y, no sólo cuando tienes problemas, sino cada día, como lo más natural que puedes hacer con Dios, tu padre.

También has de participar en los sacramentos, sobre todo en la Eucaristía y en la Penitencia. Son medios necesarios que Jesús te ha dejado para tu crecimiento espiritual en la fe.

Y, finalmente, has de hacer el bien. Como Jesús, que pasó por el mundo haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo. No te puedes contentar con evitar el mal, con no hacer daño a nadie. No es suficiente. Has de llegar mucho más lejos: hacer todo el bien que puedas. ¡Disfrutar haciendo el bien!

Hoy es un buen día para renovar y reflexionar sobre tu bautismo. No puedes contentarte sólo con recordarlo, es necesario actualizarlo y vivirlo. Es el fundamento de tu vida cristiana y la manifestación del amor gratuito con que Dios te ama. Te hace participar en el misterio de la muerte y resurrección de Cristo y te hace actuar como miembro de la Iglesia dando testimonio de la fe y la esperanza.

¿Qué has hecho con la fe que Dios te dio en tu bautismo? ¿Cómo está? ¿Te animas a seguir más de cerca a Jesús? ¿Te animas a cuidar cada día tu fe? ¡Animo! ¡Adelante! Dios quiere hacer en ti una historia de amor y de salvación. ¡Ábrele el corazón! ¡No tengas miedo! ¡El que comenzó en ti la obra buena, él mismo la llevará a su término!

Compromiso semanal

Durante esta semana, intenta cada día hacer el bien. ¡Sé generoso!

La Palabra del Señor, luz para cada día

1ª lectura: Isaías 42, 1-4. 6-7. Mirad a mi siervo, a quien prefiero.

La lectura presenta a un hombre, siervo de Yahvé, elegido por él. Su espíritu lo consagra para establecer entre los pueblos, el derecho, que es la ley de Dios, su revelación. El siervo se presenta humilde, sencillo, manso, delicado; pero en su actuación es firme, tenaz, fiel hasta conseguir la aceptación de su mensaje. Dios lo guía amorosamente, le pone como alianza para las naciones, luz de los pueblos, liberador de los oprimidos. El bautismo significa para Jesús su unción como siervo amado y salvador. Puedes leer Isaías 11, 1-10.

Salmo 28, 1-10. El Señor bendice a su pueblo con la paz.

El salmo es un himno a la gloria de Dios. Al terminar el Padre Nuestro con la aclamación “tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria por siempre, Señor” revivimos el tema central de este salmo: la soberanía de Cristo sobre todo el universo. La voz de Dios en la tormenta nos invita a escuchar con mayor intensidad la voz del Padre que reconoce a su Hijo en el Jordán como Mesías.

2ª lectura: Hechos 10, 34-38. Dios ungió a Jesús con la fuerza del Espíritu Santo.

Las palabras de Pedro a los presentes son un resumen de la historia evangélica. Van dirigidas a personas que conocen lo sucedido y están dispuestas a aceptar el significado de los acontecimientos que Pedro recuerda: Dios unge con la fuerza de su Espíritu a Jesús de Nazaret. Él es, en sus palabras y acciones, la manifestación definitiva de la bondad y la misericordia del Padre para con todos los hombres. Dios lo ha resucitado y establecido como juez universal. Los que crean en Él recibirán el perdón de los pecados. Puedes leer 1 Pedro 1, 17-21.

Evangelio: Marcos 1, 6b-11. Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto.

El relato del bautismo pone el acento en la revelación divina. Sólo Jesús es testigo de la misma. Jesús, el Hijo predilecto, es elegido para salvar a los hombres y acepta la misión del Siervo descrita por Isaías. En Él se realiza nuestra reconciliación con Dios. La unción del Espíritu se nos comunica a los cristianos en el bautismo, y nos consagra haciéndonos hijos de Dios y designándonos para continuar la misión del Señor. Puedes leer Hechos 2, 37-39.



CALENDARIO LITÚRGICO

Lunes, 12 Heb 1, 1-6 Dios nos ha hablado por su Hijo
Sal 96, 1-2b.6-7.9 Adorad a Dios, todos sus ángeles
Mc 1, 14-20 Inmediatamente, dejaron las redes y lo siguieron
Reza por las vocaciones
Martes, 13
San Hilario, obispo y doctor de la Iglesia
Heb 2, 5-12 Dios juzgó conveniente perfeccionar y consagrar con sufrimientos al guía de la salvación.
Sal 8, 2a.5-9 Diste a tu Hijo el mando sobre las obras de tus manos
Mc 1, 21-28 Se quedaron asombrados de las enseñanzas de Jesús porque les enseñaba con autoridad
Haz oración de confianza en Dios
Miércoles, 14
San Juan de Ribera
Heb 2, 14-18 Debía parecerse en todo a sus hermanos para ser compasivo
Sal 104, 1-9 El Señor se acuerda de su alianza eternamente
Mc 1, 29-39 Curó a muchos enfermos de diversos males
Reza por algún enfermo, o visítalo
Jueves, 15 Heb 3, 7-14 Animaos los unos a los otros
Sal 94, 6-11 Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor
Mc 1, 40-45 La lepra se le quitó inmediatamente y quedó limpio
Medita sobre tus enfermedades del espíritu
Viernes, 16 Heb 4, 1-5.11 Empeñémonos en entrar en aquel descanso
Sal 77, 3-8 No olvidéis las acciones de Dios
Mc 2, 1-12 El Hijo del Hombre puede perdonar pecados
Haz examen de conciencia
Sábado, 17
San Antonio, abad
Heb 4, 12-16 Acerquémonos al trono de la gracia
Sal 18, 8-10.15 Tus palabras, Señor, son espíritu y vida
Mc 2, 13-17 He venido a llamar a los pecadores
Reza por los alejados
Domingo, 18
2º del Tiempo Ordinario
1 Sm3, 3b-10.19 Habla, Señor, que tu siervo te escucha.
Sal 39, 2.4.7-10 Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
1 Co 6, 13c-15a.17-20 Vuestros cuerpos son miembros de Cristo.
Jn 1, 35-42 Vieron dónde vivía y se quedaron con Él.
Haz oración por tu familia y por la parroquia


02 enero 2009

Domingo 4 de enero

SANTA MARÍA MADRE DE DIOS
1 de enero de 2009 (ciclo b, año impar)

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Domingo II de NAVIDAD
4 de enero de 2009 (ciclo b, año impar)



Primera lectura
La sabiduría de Dios habitó en el pueblo escogido

Lectura del libro del Eclesiástico (24, 1-2. 8-12)

La sabiduría se alaba a si misma,
se gloría en medio de su pueblo,
abre la boca en la asamblea del Altísimo
y se gloría delante de sus Potestades.

En medio de su pueblo será ensalzada,
y admirada en la congregación plena de los santos;
recibirá alabanzas de la muchedumbre de los escogidos
y será bendita entre los benditos.

El Creador del universo me ordenó,
el Creador estableció mi morada:
—«Habita en Jacob,
sea Israel tu heredad.»

Desde el principio, antes de los siglos, me creó,
y no cesaré jamás.

En la santa morada, en su presencia, ofrecí culto
y en Sión me establecí;
en la ciudad escogida me hizo descansar,
en Jerusalén reside mi poder.

Eché raíces entre un pueblo glorioso,
en la porción del Señor, en su heredad,
y resido en la congregación plena de los santos.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial
Sal 147, 12-13. 14-15. 19-20 (R/.: Jn 1, 14)

R/. La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros.
O bien: Aleluya.

Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R/.

Ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.
Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz. R/.

Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos. R/.

Segunda lectura
Nos ha destinado en la persona de Cristo a ser sus hijos

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (1, 3-6. 15-18)

Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

Él nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos santos
e irreprochables ante él por el amor.

Él nos ha destinado en la persona de Cristo,
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.

Por eso yo, que he oído hablar de vuestra fe en el Señor Jesús y de vuestro amor a todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, recordándoos en mi oración, a fin de que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo. Ilumine los ojos de vuestro corazón, para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos.

Palabra de Dios.

Aleluya
Cf. 1Tm 3, 16

Gloria a ti, Cristo, proclamado a los paganos.
Gloria a ti, Cristo, creído en el mundo.

EVANGELIO
La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros

+ Lectura del santo evangelio según san Juan (1, 1-18)

En el principio ya existía la Palabra,
y la Palabra estaba junto a Dios,
y la Palabra era Dios.

La Palabra en el principio estaba junto a Dios.
Por medio de la Palabra se hizo todo,
y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho.

En la Palabra había vida,
y la vida era la luz de los hombres.
La luz brilla en la tiniebla,
y la tiniebla no la recibió.

Surgió un hombre enviado por Dios,
que se llamaba Juan:
éste venía como testigo,
para dar testimonio de la luz,
para que por él todos vinieran a la fe.
No era él la luz,
sino testigo de la luz.

La Palabra era la luz verdadera,
que alumbra a todo hombre.
Al mundo vino, y en el mundo estaba;
el mundo se hizo por medio de ella,
y el mundo no la conoció.

Vino a su casa,
y los suyos no la recibieron.
Pero a cuantos la recibieron,
les da poder para ser hijos de Dios,
si creen en su nombre.

Éstos no han nacido de sangre,
ni de amor carnal,
ni de amor humano,
sino de Dios.

Y la Palabra se hizo carne
y acampó entre nosotros,
y hemos contemplado su gloria:
gloria propia del Hijo único del Padre,
lleno de gracia y de verdad.

Juan da testimonio de él
y grita diciendo:

«Este es de quien dije:
“El que viene detrás de mí
pasa delante de mí,
porque existía antes que yo.”»

Pues de su plenitud
todos hemos recibido,
gracia tras gracia.
Porque la ley se dio
por medio de Moisés,
la gracia y la verdad vinieron
por medio de Jesucristo.

A Dios nadie lo ha visto jamás:
Dios Hijo único,
que está en el seno del Padre,
es quien lo ha dado ha conocer.

Palabra del Señor.



COMENTARIO

La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros

La celebración de hoy intenta ayudarte a saborear las riquezas de la Navidad. Te invita a una contemplación del misterio de la Encarnación, a descubrir la verdadera naturaleza del hombre a la luz de Jesucristo, la Palabra hecha carne.

Porque uno de los peligros más serios que tienes es que la Navidad se quede reducida a puro consumismo, a un enorme sentimentalismo, o a un simple recuerdo histórico, todos ellos insuficientes.

Por eso, la Palabra de Dios que proclamamos hoy te recuerda cuál es el mensaje central de la Navidad: Dios se ha hecho hombre para que tú seas divinizado, la Palabra se ha hecho carne para darte la salvación, para hacerte pasar de esclavo a hijo de Dios.

El Evangelio te recuerda además, que «vino a los suyos, pero los suyos no le recibieron». En definitiva, estas palabras se refieren a nosotros, a cada persona y a la sociedad en su conjunto. ¿Tenemos tiempo para el prójimo que tiene necesidad de nuestra palabra, de mi palabra, de mi afecto? ¿Para aquel que sufre y necesita ayuda? ¿Para el prófugo o el refugiado que busca asilo? ¿Tenemos tiempo y espacio para Dios? ¿Puede entrar Él en nuestra vida? ¿Encuentra un lugar en nosotros o tenemos ocupado todo nuestro pensamiento, nuestro quehacer, nuestra vida, con nosotros mismos?

«Pero a cuantos lo recibieron, les da poder para ser hijos de Dios» (Jn 1,12). Hay quienes lo acogen y, de este modo, desde fuera, crece silenciosamente, comenzando por el establo, la nueva casa, la nueva ciudad, el mundo nuevo. El mensaje de Navidad nos hace reconocer la oscuridad de un mundo cerrado y, con ello, se nos muestra sin duda una realidad que vemos cotidianamente.

Mediante la palabra del Evangelio, el Ángel nos habla también a nosotros y, en la sagrada liturgia, la luz del Redentor entra en nuestra vida. Si somos pastores o sabios, la luz y su mensaje nos llaman a ponernos en camino, a salir de la cerrazón de nuestros deseos e intereses para ir al encuentro del Señor y adorarlo. Lo adoramos abriendo el mundo a la verdad, al bien, a Cristo, al servicio de cuantos están marginados y en los cuales Él nos espera (cf. Benedicto XVI, Homilía en la Misa de Nochebuena 2007).

Recibir al Señor significa abrirle el corazón de par en par, dejar que Él lo llene y aceptar sin condiciones el camino que Él te propone para poder alcanzar esa salvación que te trae como un don, como un regalo. Recibir al Señor significa, en definitiva, dejarte amar por Él.

El drama de mucha gente hoy es que ha rechazado a Jesús: mucha gente no quiere saber nada de las exigencias del Evangelio, ni quiere saber nada de la vida cristiana en la Iglesia.

Por eso el Evangelio de hoy te propone que mires al fondo de tu corazón y te preguntes si de verdad has recibido a Jesús, si de verdad se nota en tu vida que crees que Dios se ha hecho hombre en Jesucristo.

Este es el camino para alcanzar la felicidad -cargado con la cruz- y la vida eterna. ¿Has recibido a Jesús? ¿Está Él en tu corazón? ¿En qué cosas se debe notar más en tu vida que crees que Jesús es el Señor?

¡Ánimo! ¡Ábrele el corazón al Señor! No tengas miedo a seguirle. Él será el Señor de tu vida y te dará la paz y la felicidad que el mundo no puede darte. Él te llevará a la vida eterna.

Compromiso semanal

Durante estas fiestas visita a los ancianos y enfermos de tu familia.

La Palabra del Señor, luz para cada día

1ª lectura: Eclesiástico 24, 1-4. 12-16. La sabiduría habita en medio del pueblo elegido.

Este texto nos presenta la sabiduría como primicia de la creación y siempre presente en ella. La sabiduría presenta el proyecto de Dios sobre el mundo y el hombre, superando cuanto el hombre pueda imaginar. Va más allá de la razón humana, porque viene de Dios. El sabio, ganado por esta nueva luz, se siente llamado a intuir de alguna manera a Dios. Puedes leer Exodo 13, 21-22.

Salmo 147, 12-15. 19-20. La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros.

Israel con este salmo cantaba la restauración de Jerusalén: nosotros vemos al mundo entero renovado por el nacimiento de Cristo y por su “Palabra que corre veloz” anunciando la salvación.

2ª lectura: Efesios 1, 3-6. Nos predestinó a ser hijos adoptivos suyos por Jesucristo.

El origen de la salvación está, exclusivamente, en Dios mismo: en su determinación eterna de ser Dios con nosotros, en Jesucristo, su Hijo; y de realizarla por la comunicación de sí mismo en su Espíritu con sus dones. Puedes leer Galatas 3, 13-14 y Romanos 8, 28-39.

Evangelio: Juan 1, 1-18. La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros.

Dios se acerca a los hombres hasta el punto de hacerse uno de ellos: “carne”, dice san Juan. Esto es, hombre, con todo lo que de limitación y debilidad tiene, menos el pecado. Jesucristo es la verdad y la vida de Dios hecha carne. Ama, cura, perdona. Vive y sufre como un hombre entre los hombres. La misericordia y la fidelidad de Dios, su gracia, se han hecho realidad en Jesús: es el don permanente y total del Hijo hecho hombre en Jesucristo. Puedes leer Colosenses 1, 15-20.



CALENDARIO LITÚRGICO

Lunes 5 1Jn 3,11-21. Hemos pasado de la muerte a la vida porque amamos a los hermanos.
Sal 99. Aclama al Señor, tierra entera.
Jn 1,43-51. Tú eres el Hijo de Dios, el Rey de Israel.
Haz una obra de misericordia
Martes 6
Epifanía del Señor
Is 60, 1-6 Caminarán los pueblos a tu luz.
Sal 71, 7-13 Se postrarán ante ti, Señor, todos los reyes de la tierra.
Ef 3, 2-3ª.5-6 También los gentiles son miembros de las promesas de Jesucristo.
Mt 2, 1-12 Hemos visto su estrella y venimos a adorarlo.
Plantéate cómo dar testimonio de Jesucristo
Miércoles 7
San Raimundo de Peñafort, presbítero
1 Jn 3, 22-4,6 Quien guarda sus mandamientos permanece en Dios y Dios en él.
Sal 2, 7-11 Te daré en herencia las naciones.
Mt 4, 12-17.23-25 Convertíos porque está cerca el reino de los cielos.
Revisa cómo has dado testimonio en este curso.
Jueves 8 1 Jn 4, 7-10 Quien no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.
Sal 71, 2-4.7-8 Que todos los pueblos te sirvan, Señor.
Mc 6, 34-44 Dadles vosotros de comer.
Revisa cuál es tu actitud ante la Eucaristía.
Viernes 9
San Eulogio de Córdoba
1 Jn 4, 11-18 Dios es amor.
Sal 71, 2. 10-13. Que todos los pueblos te sirvan, Señor.
Mc 6, 45-52. Ánimo, soy yo, no tengáis miedo.
Pídele al Señor que cure tus miedos y temores.
Sábado 10 1 Jn 4, 19-5, 4. Dios nos amó primero.
Sal 71, 2. 14-17. Que todos los pueblos te sirvan, Señor.
Lc 4, 14-22. Hoy se cumple esta Escritura.
Medita el Evangelio de hoy
Domingo 11
El Bautismo del Señor
Is 42, 1-4. 6-7. Mirad a mi siervo, a quien prefiero.
Sal 28, 1-10. El Señor bendice a su pueblo con la paz.
Hch 10, 34-38. Dios ungió a Jesús con la fuerza del Espíritu Santo.
Mc 1, 6b-11 Tú eres mi hijo amado, mi preferido.
Reza por tu familia y por la parroquia.